Opinión
La muralla
La Muralla

El Mexicano
13 de noviembre de 2008

* Panista, responsables de rumores de ejecuciones masivas y toque de queda

* Una vergüenza llamada diputados

* Las preguntas que no respondió la procuradora

* Crónica de la penosa huída... se descompone el rostro de la procuradora

* Guaruras que nunca llegaron









¿Qué sucedió ayer en el Congreso del Estado? Esa es la pregunta que hasta hoy los periodistas, los funcionarios públicos no involucrados con el asunto, los analista políticos, el pueblo enterado y aún el ignorante que observó un remedo de comparecencia de los dos principales involucrados en el asunto de la seguridad pública en el Estado, la Procuradora de Justicia del Estado, Patricia González y el Secretario de Seguridad Pública, Javier Torres Cardona.

Bajo las circunstancias del parlamentarismo vivido ayer, es un hecho que nuestros legisladores son figuras de pacotilla, pequeños remedos de uno de los tres poderes que, en su versión priísta, operan conforme los intereses de quien los gobierna y dirige los destinos de ese pequeño grupo de burguesitos, apostados en las curules de la ignominia.

Por desgracia, al Estado de Chihuahua, no ha llegado la equidad legislativa que ha movido a la enorme cámara de diputados que, en los últimos años y particularmente en los recientes meses, ha dado muestra de pluralismo y democracia.

No, Chihuahua está aún lejos de esa posibilidad. Nuestros legisladores 'patito' y otros tantos mujerujos, no han terminado de crecer y se han convertido en una caterva de pandilleros con pedigrí que carecen de sentido social y político.

Nuestro congreso es un poder amorfo, que indigna por su alto costo a los intereses del Estado y que está lejos de representar los intereses de un pueblo que exige respuestas, no confrontaciones estériles y recursos tan bajos para evitar que los funcionarios estatales comparezcan ante los chihuahuenses.

Ayer mostraron su verdadero rostro, al actuar como maquillistas de la realidad de nuestro pueblo que exige respuestas en torno al trabajo que realiza la Procuradora de Justicia y el Secretario Estatal de Seguridad Pública, que ha resultado ser un auténtico mujerujo, escudado en las finas faldas de Patricia González.

Esa realidad es lacerante, ofensiva, como lo es la postura histriónica y perversa de los legisladores panistas que han utilizado los foros a su alcance para exhibir las debilidades del gobierno de José Reyes Baeza.

Pareciera que la amistosa luna de miel entre gobierno y legisladores albiazules concluyó hace cuarenta y ocho horas cuando fue abatido a tiros retóricos el Secretario General de Gobierno, Sergio Granados Pineda.

La interlocución entre panistas y priísta está en su peor momento.

Pero ahora, en la declaración no oficial, pero terciada a través de los legisladores del PRI, nos queda la duda de la real participación que tuvieron los panista en la creación del mega rumor que fue emitido en la capital del Estado para generar caos y temor entre sus habitantes.

La Procuradora reveló que hay líneas que vinculan a los panistas con estos rumores de toque de queda y ejecuciones masivas en las calles, además de detenciones de importantes capos de la droga.

Y no sería una locura pensar lo anterior. En el PAN operan los mejores rumorólogos del país. El grupo de extrema derecha conocido como Yunque, fue formalmente acusado de estar detrás de los ataques al recientemente fallecido Secretario de Gobernación, en el sentido de vincularlo con actividades ilícitas a través de empresas familiares que operaban a favor de Petróleos Mexicanos.

El PAN es autor de una página de Internet que opera desde hace cuatro años en donde se ha denostado la figura del gobernador José Reyes Baeza y de los priístas más reconocidos de la entidad.

La página se mantiene activa en la Red de Internet y, desde las lluvias registradas en los primeros meses de este año en Ciudad Juárez, donde murió una estudiante de primaria al ser tragada por un drén que se hundió en el cruce de la avenida Valentín Fuentes y Ejército Nacional, no se ha vuelto a actualizar.



UN SIMPLE EJEMPLO



A raíz del atentado dinamitero que causó la muerte de una gran cantidad de españoles en la principal estación de la capital ibérica, el pueblo indignado solicitaba respuestas al gobierno que encabezada José María Aznar.

Los legisladores, unificados en el parlamento español, decidieron citar al presidente español a comparecer ante el pueblo y los diputados.

La televisión española, a su vez, decidió suspender su programación habitual para que el pueblo entero pudiera integrarse a aquel debate legislativo, donde el compareciente acudió acompañado de un pequeño núcleo de asesores que estuvieron discretamente cerca del estrado.

La comparecencia, convertida en ocasiones en enérgicos debates, concluyó siete horas después de iniciada. No hubo recesos largos, ni periodos para almorzar o comer. José María Aznar recibió con energía las preguntas de los legisladores del PSOE (sus principales opositores) y las de su propio partido, los miembros del Partido Popular, y aquellas emanadas de los parlamentarios de otros partidos políticos y grupos independientes que conforman el congreso español.

Para los observadores de ese ejercicio legislativo, los gritos, alegatos y comentarios enérgicos parecían sacados de películas que relatan las fechas previas y posteriores de la segunda guerra mundial.

No hubo pregunta, por dura que fuera, que no se respondiera con puntualidad y en ocasiones con energía.

El sarcasmo, la ironía, la oratoria de nivel, las frases articuladas con inteligencia, eran parte de aquella retórica legislativa. Todo se valía, menos ofender, menos golpear, menos hacer mofa del dolor del pueblo español que lloraba por las víctimas de la Estación madrileña.

El pueblo quería respuestas, pero más que todo, exigía justicia. José María Aznar se mostró como un presidente justo, preparado para la persecución de los criminales ligados a Al Qaeda que se habían adjudicado el atentado.

Meses después, en la renovación de la presidencia de la nación española, el pueblo le daría la espalda a Aznar y votaría, abrumadoramente, por el segundo presidente emanado del Partido Socialista Obrero Español, José Luis Rodríguez Zapatero.



NUESTRA REALIDAD



La anterior narración está lejos de darse en las esferas gubernamentales de nuestro país, menos en el Estado de Chihuahua. La postura inicial del gobernador del Estado fue secundada por los legisladores del PRI y quienes representan las fuerzas perniciosas que acompañan al tricolor en esa lucha.

Y, tras esa decisión tomada, era de esperarse que la procuradora, a pesar de ser una mujer brillante, decidiera no presentarse a comparecer, argumentando que los encargados de su programación eran los legisladores y que ella estaba sujeta al calendario político de ese poder.

De hecho, el Coordinador de la Fracción Priísta del Congreso local, Fernando Rodríguez Moreno, aseguró que los panistas con sus acciones demuestran que no quieren a Chihuahua, que sus intereses políticos los ciegan y que incumplieron el acuerdo de postergar la comparecencia de la Patricia González y Javier Torres.

Además, los panistas, fueron exhibidos públicamente como los posibles responsables de ser los causantes del caos y pánico que se generó el martes en Chihuahua capital.

Según el PRI, los diputados panistas habían firmado el acuerdo cambiar la fecha de la comparecencia, para trabajar en el acuerdo de seguridad, donde se contempla entre otras cosas integrar un comité ciudadano de vigilancia, "pero al final se echaron para atrás", explicó el priísta.

El legislador estuvo acompañado de toda la fracción priísta que respaldó su postura.



QUE NO LO PRUEBEN



La versión difundida por la procuradora en el sentido de que los legisladores panistas eran los culpables de la sicosis vivida ayer en la ciudad de Chihuahua, calentó al coordinador de de los diputados de Acción Nacional, Fernando Álvarez Monge.

La declaración de la procuradora, avalada por sus legisladores, orilló a los panistas a calificar esta idea como "perniciosa" y considerarla como "una mentira vil, es una situación que no podemos aceptar y si tienen pruebas que lo demuestren, pero no es así".

Aseguró que el pasado martes se encontraba toda la fracción panista trabajando en las preguntas que realizarían ayer en la comparecencia.



CORRER ES SU DESTINO



En ese entorno, la hastiada procuradora de justicia, Patricia González pidió respaldo a los ciudadanos y aseguró que "estoy haciendo mi trabajo y creo que eso le molesta a algunas personas".

Minutos después de esta única declaración, Patricia González abandonó el Congreso del Estado en medio de un improvisado dispositivo de seguridad.

Las crónicas periodísticas hablan de una procuradora que abandonó las instalaciones del Congreso del Estado a toda prisa.

Corriendo y preguntando a su guardaespaldas por el vehículo que la sacaría de dicho lugar, la funcionaria dijo forzadamente que será hasta el próximo miércoles cuando comparezca ante el Congreso del Estado, y que no daría más información.

Entre empujones y malas caras, la procuradora dijo que respetaba la decisión de la mayoría de los diputados locales, y aseguró que no existe ningún toque de queda en la ciudad.

Al final subió a su vehículo y se marchó a toda velocidad.



LA OTRA CRONICA



Bajo las circunstancias penosas de ayer, el legislador Jorge Neaves, del PRI, decidió dar el gripo de suspensión de la sesión programada para ayer.

Mientras esto ocurría, el panistas Jorge Espino intentaba, a gritos, dar el pronunciamiento contra el trabajo de la procuradora Patricia González y la sala de juntas del mezanine del congreso local que se volvió un sitio sin control, donde la procuradora y Javier Torres Cardona protagonizaron una huida asincrónica que los exhibió ante los medios.

Un zape, un rodillazo, un codazo, tacleos de primer nivel, pero los reporteros estoicos soportaban los embates de los guaruras y cuestionaban en su escape a los funcionarios respecto de la situación que llevó a una entrar en crisis de terror a la ciudad de Chihuahua ante una falsa versión de un toque de queda, además del rumor de la detención de uno de los principales capos del país, pero lo único que atinaron a decir, es "No hay comentarios, respeto el acuerdo con los legisladores", al tiempo que sus guaruras hacían gala de fortaleza y marrullerías para abatir la resistencia física de los periodistas.

Las escaleras para bajar a la planta baja del edificio legislativo, fue el punto de mayor demanda física, ya que en los intentos de blindar de la prensa a los funcionarios estatales, la guardia personal de la procuradora, seguía traspiésando a los reporteros que temerarios se aventaban a las escaleras en el intento de interceptar a la jefa de la PGJE.

Armados con, cámaras, grabadoras, plumas y libretas, los periodistas, formaron una vaya humana y le hicieron "casita" a Patricia González, que vio superada su rapidez y fue alcanzada justo frente a la puerta principal de la torre legislativa.

Mientras tanto sigiloso, Torres Cardona, aprovechó la distracción de la mayoría de los reporteros con la Procuradora y se escabulló hasta su vehículo, una GMC azul, que estaba estacionado en la calle segunda, pero le "cayeron" los refuerzos de los medios de comunicación y se quedó varado por unos instantes.

"El Vehículo", gritaba desesperada la procuradora a sus guaruras, pero el automotor era el mismo en el que viajaba el titular de la SSPE, Javier Torres Cardona, que no podía esquivar a más reporteros que insistentes querían respuestas sobre del estado de violencia.

Transcurrieron si muchos 5 minutos desde que la procuradora se levantó repentinamente de su asiento en el mezanine, pero su frustración era evidente, primero por los ataques verbales de los panistas, segundo por los periodistas que en el afán de informar a los chihuahuenses, no estaban dispuestos a dejarla "escapar", sin que diera declaraciones.

"El trato fue con los diputados, no con la prensa", le gritaban los periodistas y ella respondió, "Hago mi trabajo lo mejor que puedo", justo cuando Carlos González, vocero de la SSPE, salió en su rescate aventándose a la marabunta periodística liberándola de los reporteros y abordando el vehículo junto a Torres Cardona para emprender la penosa partida.











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