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Opinión
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La Muralla
El Mexicano
12 de noviembre de 2008
* Arranca el verano caliente 2009
* Panistas en Palacio: gritos, llantos y acusaciones * Sergio Granados, acusado de porro e incapaz * Sonrían, pide gobernador a juarenses * Las reuniones secretas en palacio Tronó la civilidad política. Diputados del Partido Acción Nacional, como en los viejos tiempos, ingresaron ayer al palacio de gobierno para exigir al Secretario General, el abogado Sergio Granados Pineda la urgente comparecencia de la procuradora de Justicia y del titular de la Secretaría Estatal de Seguridad Pública, además de la observancia inmediata de planes que frenen la seguridad pública. La advertencia del ex alcalde de Parral y ahora diputado panista, Miguel Jurado fue de elevada angustia que concluyó en dos acelerados discursos, en uno le espetó la angustia social y los riesgos que tiene todo ciudadano al salir de casa y en el otro le pidió al Secretario que "¡Si no puede con el paquete, renuncie, señor Secretario!" El argumento era obvio, los panistas consideran que el camarguense es el encargado de las políticas públicas y quien se ha negado a informar acerca de la real situación que impera en el Estado de Chihuahua. El evento confrontó, como en los viejos tiempos, a las huestes del PRI (actualmente gobierno) y del PAN (representados por la mayoría de los legisladores locales). Y si alguien extrañaba la imagen beligerante de quien hoy es el Secretario General de gobierno, ayer lució en todo su esplendor. "El verano caliente del 86", "Pancho Barrio", "el porro" de Sergio Granados Pineda, vinculado en el pasado con la izquierda radical chihuahuense, fueron los temas de conversación que se creían superados. Los panistas, inicialmente, tenían pensado hablar con el gobernador del Estado, José Reyes Baeza. El ejecutivo estatal se encontraba en Ciudad Juárez, primer mal presagio de las malas relaciones que existen entre partido gobernante y segunda fuerza política estatal: los panistas ni siquiera sabían que Reyes Baeza realizaba una gira por la frontera. EL DIA CERO EN CHIHUAHUA La presencia de los panistas en palacio fue un mal augurio para los chihuahuenses. A partir de esa visita se desató una cadena de rumores que paralizó la vida social, política, económica y estudiantil de la ciudad capital. El gobernador Reyes Baeza se encontraba aún en Ciudad Juárez y, en un momento, fue retirado de uno de los eventos para recibir información "fresca" de lo que estaba ocurriendo. Los mensajes que circularon por teléfonos celulares eran elocuentes, algunos decían de un toque de queda que imponía el crimen organizado a partir de las nueve de la noche, "el que anduviera en la calle después de esa hora, sería ejecutable". El gobierno intentó, desde temprana hora, tratar de remediar la situación. No pudo. Dos de sus edificios, la sede de la subprocuraduría y el edificio Héroes de Reforma, fueron desalojados por amenazas de bomba. Además, a la jornada crítica, se sumó la muerte de dos policías ministeriales ejecutados en hechos distintos. Mientras esto ocurría, el gobernador del Estado, en su gira por Ciudad Juárez, pedía a los fronterizos que no perdieran la calma, que sonrieran a la vida; esta frase en la ciudad de Chihuahua hubiera caído ayer como una auténtica burla a un pueblo asediado por el miedo y por la incapacidad para frenar la ola delictiva. EL DESENCUENTRO Las crónicas señalan que cerca de las diez y media de la mañana, los diputados panistas llegaron al Palacio de Gobierno y exigieron ser atendidos. Y es que así es nuestro país, una nación de tramitología enfermiza, en donde los legisladores (uno de los tres poderes del gobierno formalmente constituido), un co-gobierno auténtico, se presentan como 'viles' ciudadanos a que sean atendidos por los funcionarios estatales. Veinte minutos después fueron recibidos por Sergio Granados Pineda, El Roñas, quien actualmente hace las funciones de Secretario General de Gobierno. La conversación, nada amable por cierto, giró en torno a la politización de la Seguridad Pública. Los diputados le sugirieron a Granados Pineda que renunciase a su puesto de no poder con la situación. Ante dicha propuesta, Granados Pineda dijo: "Claro que se puede, pero hay que hacerlo en conjunto y no con fines partidistas". El encuentro más difícil fue con el diputado Miguel Jurado quien le exigió a gritos a Granados Pineda que atendiera las peticiones no como un funcionario público, sino como un ciudadano vil. Como respuesta, Granados Pineda le dijo: "Claro, todos tienen derecho de expresarse, lo escucho, pero déjeme le digo que los ciudadanos no son viles". El panista y el secretario, frente a frente se hicieron de palabras, al momento en que el legislador contó al priísta la situación que le preocupa a su familia cada vez que sale de casa, esto refiriéndose a la inseguridad que padece el estado. Se lo narró entre lágrimas, frente a un secretario inconmovible y hábil para atender asuntos de esta naturaleza. Al incendiarse la mecha del enojo, el secretario de gobierno pidió a Jurado Contreras mejor dejar el cargo, "si le daba miedo tanta violencia". La ira de Jurado se desató, sorprendió a la multitud de periodistas que lo rodeaban hasta a sus mismos compañeros legisladores, pues Antonio López, quien se encontraba detrás de él, al mirar su exalto, tocó su hombro y pidió que se relajara. Tiempo después que el diputado parralense gritara en la cara del secretario, se retiró con los ojos enrojecidos y quien continúo reclamando fue Fernando Álvarez Monje, coordinador de la fracción. LUCES ROJAS EN CHIHUAHUA La delegación de panistas es una de las tantas expresiones que se han levantado en torno a la nula respuesta social, la demanda de paz y justicia. Una expresión más se espera hoy. El Fente Nacional contra la Represión hará pública, una vez más, a través de un plantón, la detención ilegal de Saúl Becerra Reyes por parte de efectivos del Ejército Mexicano, en hechos registrados el 21 de octubre. Hasta ayer el joven seguía desaparecido. El Frente anunciará también hoy las acciones que llevarán a cabo en relación a la militarización y a la violencia que vive ciudad Juárez. Este frente, es una agrupación de izquierda, que ha mantenido una presencia permanente en el país. Ramificaciones de esta organización operan desde la década de los sesentas cuando la represión gubernamental llevó a muchos jóvenes y adultos a situaciones extremas de salvajismo, al ser objeto de secuestros, asesinatos y torturas extremas. Era la lucha contra los grupos de izquierda que empezaban a generalizarse en el país. La Secretaría de Gobernación había advertido que en la sierra chihuahuense existían posibles grupos de subversión que estaban trabajando al amparo de los sacerdotes jesuitas de la llamada diócesis de la tarahumara. La constante migración de militantes de la extrema izquierda que operan en comunidades indígenas de Chiapas, Guerrero y Oaxaca, además de células bien organizadas que tienen su sede en la capital del país, mantuvieron en semáforo rojo al Cisen. Lo que ya es una realidad, es que estos grupos iniciaron hace meses operaciones en esta entidad, particularmente en municipios serranos y en esta frontera. En varias colonias de la periferia de Ciudad Juárez, se han apersonado también los líderes de las agrupaciones ciudadanas, como Antorcha Popular, que ha sido un semillero de activistas de la izquierda, regularmente afines al Revolucionario Institucional. Su lucha ha sido lenta, como regularmente trabaja Antorcha Popular y Antorcha Campesina. Sus sistemas de adiestramiento en asuntos de lucha social son conocidos por los colonos de las zonas marginadas del país donde han centrado su lucha. UNO DE ELLOS Ayer, en la confrontación en palacio, los panistas no se enfrentaron a un simple Secretario General de Gobierno. Frente a los miembros de la bancada albiazul estuvo uno de los más grandes conocedores de los movimientos sociales del Estado y el país. Un estudioso de las corrientes ideológicas y, además, uno de los mejores ideólogos de izquierda de los tiempos pasados. Fue justamente, en ese desencuentro, que uno de los diputados panistas se refirió a Sergio Granados como "un porro", título inexacto para quien fuera jefe de la Oficina de Gobernación Estatal en el sexenio pasado y líder del PRI en este sexenio. Llamar porro a Granados Pineda es una ofensa. Sobre sus hombros recae no únicamente la estructura política del actual gobierno, sino las decisiones más importantes tomadas en los últimos tiempos. Granados es el artífice de la recomposición del gabinete de Reyes Baeza luego de la llamada crisis del tercer año. Su sutileza y, excesiva humildad, no gusta a muchos del equipo, que les gusta la estridencia de la moda, que viajan de fin de semana a Las Vegas, Phoenix, Arizona y Ruidoso. TRABAJO LIMPIO La oficina de Granados Pineda ha recomendado al gobernador del Estado la salida, por desgaste, de la actual procuradora de Justicia. Uno de los análisis que se han elaborado desde la estructura, en donde opera el ex rector de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Wilfrido Campbell Saavedra, es la urgente necesidad de oxigenar la estructura más importante en el sexenio actual. El informe, al que este escribiente tuvo acceso, establece que el desgaste de la figura de la procuradora exige un urgente reacomodo en esa área. Y el informe no está tan equivocado. Su estancia, considerada como un acierto del gobernador en turno durante los primeros años, se ha convertido en el dolor de cabeza del resto del gabinete. Importantes obras y programas han quedado inconclusos al invertir grande cantidades de recursos en la administración de la justicia. La novatez y la buena fe, han pegado duro a la imagen de la procuradora, quien se ha separado prácticamente del resto del equipo de trabajo. Las juntas de secretarios, donde no está la procuradora, ocupan grandes espacios en el análisis del tema de la administración de justicia. El gobernador, incluso, ha reducido al grupo de funcionarios que tiene como encargo el análisis de las circunstancias que rodean estos temas. El problema número uno del gobernador, planteado en petit comité, es ¿qué hacer con una mujer que se ha jugado la vida en la función pública? Y el dato no es exagerado. Una larga listas de amenazas de muerte rodean la vida de esa talentosa funcionaria que ha rechazado ofertas de trabajo en el gobierno federal y en gabinetes de consulta que tienen su sede en Sudamérica y en los Estados Unidos. Durante la función pública y su estancia como procuradora, la abogada perdió su matrimonio. No obstante la circunstancia personal y profesional, el momento exige la recomposición inmediata de la Procuraduría General de Justicia del Estado. Uno de los rumores emitidos ayer mencionaba que si la procuradora no renunciaba a determinada hora del día se iba a realizar un baño de sangre. La versión fue desmentida. LA POSTURA PANISTA Por eso, durante la incursión de los panistas ayer y la exigencia de que "renuncien quienes no pueden con el paquete", fue señal inequívoca de que los miembros del Partido Acción Nacional están peleando para un bando distinto al que se debe de pelear en este momento. No es con gritos ni con estridencias como el problema de la inseguridad pública se puede arreglar. Una gran verdad dicha por el Secretario de Gobierno, es aquella que menciona a los tres niveles de gobierno como los responsables de resolver la crisis que se está viviendo en la entidad, pero particularmente en Ciudad Juárez y en la capital del Estado. Mientras los panistas mostraban desesperación y algo histrionismo en la oficina del Secretario de Gobierno, el Procurador General de la República, emanado del PAN, en una reunión con sus similares de Colombia, admitía que en México se había subestimado al narcotráfico, que su capacidad de organización y de desestabilización social y gubernamental era mayor de lo que se creía. La declaración resulta extraña e ingenua. La mayoría de los capos de la droga tendrían capacidad para manejar los grandes emporios mexicanos. Sus métodos de traslado de los productos que introducen a Estados Unidos no son manejados con burros o mulas, sino con el más sofisticado sistema de transporte, con la logística y los mecanismos de control que podrían ser merecedores de uno de los certificados ISO, por sus estándares de calidad. Por desgracia compiten del lado contrario. Columnas anteriores
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