Opinión
Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Nikola Tesla...

El Sol de México
3 de diciembre de 2006

Creó el Rayo de la Muerte y proponía transmitir electricidad gratuita a todos los hogares

John Pierpont Morgan fue el amo del acero en Estados Unidos y, con la creación del trust del acero en 1907, salvó el mercado norteamericano. Era uno de los principales megamagnates del país y fue un filántropo. Sin embargo, esta filantropía tenía sus límites, el de la propia esencia de su fortuna.

Por ello, durante una cena en su mansión ofrecida al inventor Nikola Tesla, a quien apoyaba financieramente para hacer sus ingenios, "ya pasadito de copas el inventor" le confesó que su plan de transmisión de comunicaciones de datos a distancia y sin cables que abarcaría todo el planeta, era en realidad "un proyecto para transmitir electricidad sin costo a los hogares norteamericanos"; el megamagnate lo mandó al Diablo y le suspendió todo apoyo financiero.

De este calibre era el inventor croata a quien se considera otro de los grandes genios al parejo de Tomás Alva Edison.

UN VISIONARIO SIN LIMITES

Los inventos por los cuales Tesla obtuvo patentes suman más de 700, que incluyen los fundamentos del sistema de televisión, los teléfonos celulares, o móviles como les nombran en España, el horno de microondas, el radar, un sistema de propulsión eléctrico que los alemanes desarrollaron para utilizarlos en sus submarinos durante la Segunda Guerra Mundial y un rayo electromagnético capaz de destruir grandes extensiones de tierra al que denominó Rayo de la Muerte.

Entre sus inventos y adaptaciones en el campo de la electricidad son notables la aplicación del principio de los campos magnéticos rotatorios al motor de inducción, el sistema de alumbrado de arco y la iluminación fluorescente, la utilización de la corriente eléctrica de alta frecuencia, el transformador, el cable de inducción, la corriente alterna, un barco teleautomático, la radio, o la comunicación inalámbrica antes que Guglielmo Marconi, y la bobina que lleva su nombre.

Al día siguiente de su muerte, acaecida en la ciudad de Nueva York, el 7 de enero de 1943, todas sus notas y los aparatos de sus laboratorios fueron retirados por agentes del Gobierno norteamericano y hasta la fecha continúan protegidos por el secreto de Estado.

EL RAYO DE LA MUERTE

En 1916, a mediados de la Primera Guerra Mundial, tras haber roto su colaboración con Edison y ya sin el apoyo financiero de Morgan, buscando nuevos inversionistas que le negaron su apoyo a causa de sus declaraciones a la prensa comentando que en su laboratorio de Colorado Springs "había logrado captar señales de radio provenientes de un lugar en el espacio que probablemente fuera el planeta Marte", los reporteros comenzaron a calificarlo como "un científico excéntrico y loco, demasiado predispuesto a la fantasía".

Ya en esas, y siempre bajo la atención de la prensa que encontraba en él temas noticiosos de impacto, dijo "poseer un rayo capaz de crear ondas de frecuencia capaces de partir la Tierra en dos como si se tratase de una manzana".

Sin apoyos financieros ni de particulares como Morgan ni de empresas privadas, recurrió el gobierno intentando financiar sus ideas.

Por medio de una carta dirigida al presidente Thomas Woodrow Wilson solicitó fondos para desarrollar su invento de "un rayo capaz de destruir grandes extensiones de tierra, con el cual ya he logrado resultados concretos que demuestran el enorme poder destructivo de esta arma, la cual pongo a disposición del país con la condición de que sólo sea utilizado con fines defensivos".

La carta fue recibida por un secretario de la Presidencia y nunca fue entregada al presidente Wilson.

LA EFECTIVIDAD DEL RAYO

En su carta a Wilson, que éste nunca leyó, le revelaba al mandatario que en 1908, "mientras mi amigo Robert Edwin Peary intentaba llegar al Polo Norte, envié uno de mis rayos para que cayera al oeste de donde se encontraba. Yo le informé telegráficamente que recibiría una inequívoca señal mía durante su camino al Polo. Sin embargo, Peary, a su regreso de la expedición, me informó que no había percibido nada anormal durante su travesía. Resulta que el rayo se desvió por errores míos de cálculo.

"El mismo día que Peary conquistaba el Polo, una devastadora explosión sacudió la región de Tunguska, en Siberia, Rusia. Algo más de tres mil kilómetros cuadrados de bosque fueron barridos por una explosión tremenda. La explosión fue oída a 620 millas de distancia del lugar y mi rayo es el culpable de la catástrofe.

"Enterado del peligro que encierra mi invento, he decidido desarmar la máquina hasta que esté en condiciones para que sea debidamente comprendida. Sin embargo, dado el estado actual de la guerra, la puedo rearmar ofreciéndola a Estados Unidos para recuperar el equilibrio mundial".

LA EXPLOSION DE TUNGUSKA

En la mañana del 30 de junio de 1908 todos los sismógrafos del mundo registraron una formidable sacudida, similar a la de un terremoto, cuyo epicentro se encontraba en Siberia oriental, en la región de Tunguska.

El efecto de la explosión devastó cinco mil kilómetros cuadrados de territorio siberiano, arrasando todos los árboles de la zona que "fueron tumbados como simples juncos".

Un testigo presencial, un cazador que se encontraba en su choza a 20 kilómetros del lugar del siniestro, declaró "haber sentido como todo temblaba" y en medio del fragor "de un trueno lejano" se me cayó mi precioso samovar".

Hasta el día de hoy, el enigma sobre Tunguska sigue sin ser resuelto. Si el Rayo de la Muerte de Tesla, como él lo informó al presidente estadunidense, fue el autor de la devastación, esto nunca ha sido comprobado.

Tesla no podía prever, ni nadie, lo ocurrido en Siberia. Lo relevante es que el inventor le había telegrafiado a Peary del suceso a principios de abril, antes de que el expedicionario alcanzase el Polo Norte.

OFRECIO EL RAYO A EU Y GOBIERNOS EXTRANJEROS

Habiéndole negado Morgan su apoyo financiero y otros inversionistas, Tesla ofreció su invento al Gobierno de Estados Unidos para procurar financiar su rayo, basándose en los experimentos de la Bobina Tesla.

El artefacto, aseguraba en su petición al Departamento de Estado, era "capaz de derribar aviones a 400 kilómetros de distancia" Era el año de 1914 y la Primera Guerra Mundial transcurría ferozmente.

Su propuesta se dirigía a "contribuir, sumándose a él, al rearme de los Estados Unidos". En su nota incluyó una serie de planos "para construir lanchas torpederas a control remoto", asegurando que "de haber contado con ellas, durante la guerra contra España, EU hubiera ganado la guerra en una sola tarde, sin perder un solo hombre en la contienda".

En 1898, Tesla mostró en el Madison Square Garden un prototipo de barco no tripulado guiado a control remoto. El sistema inalámbrico incluía un método de guía por medio de la voz y éste fue comprobado por la gente que se reunió en el lugar.

La nota de Tesla fue ignorada y entonces recibió un pedido de la Armada alemana para desarrollar un "nuevo sistema de propulsión eléctrico". Tesla envió los planos y éstos fueron la base para el desarrollo de los motores que utilizaron posteriormente los alemanes en sus submarinos durante la Segunda Guerra Mundial y exitosamente en la guerra del Atlántico Norte.

Al entrar en guerra EU, en 1941, Tesla cortó todas sus relaciones con la Alemania nazi para evitar ser acusado de "alta traición".

Simultáneamente a su nota al Gobierno estadunidense, Tesla remitió reproducciones de los planos del Rayo de la Muerte a los gobiernos de Francia, Rusia y del Reino Unido, "con la idea de que con semejante poder destructivo en manos de todas las potencias, se lograría un equilibro capaz de traer una nueva época de prosperidad y paz a la humanidad".

RUSIA AMENAZO EN 1987 CON USAR EL RAYO

El líder ruso, Valentín Shirinovsky, amenazó en 1987 con utilizar el Rayo de la Muerte, "capaz de destruir todas las fuerzas de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte que operan contra Serbia en esta crisis de los Balcanes".

La prensa rusa dio a conocer algunos documentos que revelaban que la exUnión Soviética poseía el rayo desde la década de los años 50.

Las naciones pertenecientes a la OTAN no creyeron la amenaza de Shirinovsky, "son bravuconadas", dijeron al desmentir que Rusia poseyese un arma tal.

Durante esa década, con Ronald Reagan en la Presidencia de Estados Unidos, se presentó en público un rayo acelerador de partículas, basado en el principio desarrollado por Tesla en 1920, "como parte del esfuerzo por crear un sistema de defensa antimisiles desde el espacio". Al sistema lo nombraron "La Guerra de las Galaxias".

ELECTRICIDAD GRATIS

En 1885, tras haber sido despedido por Edison, que le tenía celos profesionales, habiendo trabajado con él muchos años, Tesla le vendió al magnate de la electricidad, George Westinghouse, la patente del primer sistema de corriente alterna, una forma mucho más sencilla y segura de utilizar la electricidad que el método continuo propuesto por Edison.

La utilización de la patente robusteció el imperio de Westinghouse, que hoy sigue siendo uno de los magnos conglomerados de empresas del mundo.

Westinghouse apoyó a Tesla para instalar la primera usina de corriente alterna en la cataratas del Niágara durante 1895, la cual sirvió para proveer de electricidad a un millón de personas en la región de Buffalo City.

Famoso, próspero y locuaz, hacia mediados de la década de 1890, anunció "un nuevo sistema que desarrollo que permitirá entregar energía eléctrica a millones de hogares en forma gratuita o a un precio casi imperceptible".

Tesla adelantó: "Mi proyecto es teóricamente posible porque sin utilizar ningún tipo de cable, a partir de ciertos principios, es posible que la electricidad viaje por el aire sin una pérdida significativa de energía".

Este principio es el mismo que hoy permite la transmisión inalámbrica que utilizamos cotidianamente en el control remoto normal y en el teléfono celular. Tesla era un adelantado con una visión formidable.

La genialidad del sabio es haber descubierto que "haciendo vibrar la energía a cierta frecuencia, la misma carga eléctrica de la tierra funciona como elevador de la tierra aumentando ilimitadamente la energía que ha de llegar a su destino".

LA BOBINA

Westinghouse ya no quería nuevas invenciones habiéndose hecho multimillonario y no compró a Tesla ninguna nueva patente. El científico, otra vez, se quedó sin un dólar.

"Siempre comenzaba de cero", cuenta en su autobiografía al consignar que cuando llegó a Estados Unidos, desembarcó en Nueva York "con sólo cuatro centavos en el bolsillo".

Entonces, un amigo suyo que trabajaba en la empresa de electricidad de Colorado Springs, lo persuadió en 1899 para trasladarse a esa localidad y también convenció a los dueños de la compañía para que proveyeran a Tesla energía sin cobrarle nada.

Allí comenzó a trabajar en una torre de transmisión de energía de 60 metros de alto, a la que nombró "La Bobina Tesla".

Su invención "podía proveer de electricidad a una gran cantidad de aparatos sin necesidad de cables transmisores".

La primera demostración de su bobina fue un éxito al conseguir que 200 lámparas de luz se encendieran a determinada distancia de la torre. El sistema fue transmitir una onda de frecuencia a través de la tierra para hacer llegar la energía a las lámparas situadas a 40 kilómetros de la torre.

La prensa otorgó amplia difusión al experimento.

EL TUBO FLUORESCENTE

Siempre teatral, convocó a los reporteros para mostrarles otra de su creaciones: un tubo vacío relleno de gases que se iluminaba cuando se le acercaba a un campo electromagnético. Los tubos que presentó estaban doblados de manera de formar con ellos los nombres de famosos científicos que invitó para mostrar su tubo.

Los periódicos publicaron varias fotografías de los tubos formando los nombres de los sabios.

Este invento luego sería desarrollado después de su muerte, dando origen a las lámparas de iluminación fluorescente tan de uso común y generalizado en nuestros días.

DEL OLVIDO A SU FAMA ACTUAL

Tanto por sus excentricidades como por su despego a la riqueza y a las conductas mercantilistas, Tesla fue repudiado y olvidado, negándosele el merecido reconocimiento, el cual en estos días se le otorga sin regateos.

Nació el 10 de julio de 1856 en Smiljan, Croacia. Estudió en la Universidad Técnica de Graz, en Austria, y en la Universidad de Praga. en 1882 se estableció en París y comenzó a trabajar en la Compañía Continental Edison.

En 1884 emigró a Estados Unidos y allí radicó hasta su muerte.
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