Opinión
Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
El Marqués de Sade

El Sol de México
15 de octubre de 2006

Sí estaba loco y fue un Aristócrata revolucionario

Se hizo llamar "Ciudadano Sade", él que había nacido en el seno de una antigua familia aristócrata, y durante los días de la Revolución, entre 1790 y 1791 estrenó algunas obras de teatro en escenarios de París cuyos temas recogían las gestas revolucionarias sazonados con picardías y algunas escenas de lujuria que entusiasmaban al "populacho".

Adaptado a la nueva situación política, llegó a desempeñar cargos públicos y fue electo para la Convención Nacional, donde representó a la extrema izquierda.

Para congraciarse con "El amigo del Pueblo", Jean-Paul Marat, escribió un exaltado elogio, destacando la "capacidad de renuncia a cualquier posición de poder de Marat, en bien de los humillados y ofendidos".

Marat le agradeció el reconocimiento y le sugirió escribir panfletos políticos de apoyo a la Causa del Pueblo, cosa que Sade hizo puntualmente con gran talento panfletario.

LA ADICCION AL SEXO SIN LIMITES

Lo que desencadenó su demencia sexual fue haberse educado con su tío, el abad de Saint Léger d´Ebruil, en la Provenza, pues el abad era "erudito y libertino, biógrafo de Petrarca y corresponsal de Voltaire", siendo arrestado en un burdel por "faltas a las reglas del juego de la Casa". El joven sobrino iba en su compañía, más por ser "menor de edad", sólo se le recomendó "abstenerse de seguir los pasos de su reprobable tío".

Sade había descubierto los placeres sensuales y no iba a detenerse hasta parar en el manicomio.

EL INTENSO DESTAPE DEL LIBERTINO

El joven Sade no atendió la recomendación porque en sus bajos instintos y en su mente, ya extraviándose, el imperativo sexual lo abismó en los excesos.

En 1763, tras haber sido desmovilizado como capitán a finales de la Guerra de los Siete Años, durante cuyo desempeño "mostró valentía, arrojo y capacidad de mando", se instaló en el castillo familiar en Lacoste, y aunque deseaba casarse con la señorita de Laurais, castellana de la provincia de Vacqueyras, y quien se acompasaba perfectamente a sus particularidades sexuales, la familia se opuso y arregló su matrimonio con Renée-Pelagie de Montreuil, hija de un rico magistrado con poderosas relaciones con la Corte.

La señora Montreuil de Sade, era tan caprichosa como su consorte y pronto, ambos, se dedicaron a contratar sexoservidoras jóvenes, de quienes abusaban hasta el deliro, haciendo lo mismo con las y los sirvientes del castillo que no podían oponerse a sus amos.

Asimismo, la señora de Sade, incitó a su hermana, quien se había ido a vivir al castillo, a tener relaciones en trío.

Apenas transcurridos cuatro meses de su matrimonio, Sade fue encarcelado, por primera vez, el 29 de octubre de 1763, en el castillo de Vincennes. "por excesos en un prostíbulo".

De tal tío, tal astilla. Cosa genética, pues.

ELIGE SER MARQUES DE SADE

Donatien Alphonse Francois de Sade, nació en el Hotel Condé en París el 2 de junio de 1740. Sus progenitores, el conde Jean-Bastiste Francoise Joseph de Sade y Marie-Eléonore de Maillé de Carman, dama de compañía de la princesa de Condé.

En 1767 murió su padre, legándole varios feudos, así como el título de conde. Sade prefirió seguir utilizando el título de marqués, que ya había sido apropiado por su familia, aunque nunca se constituyó legalmente el marquesado de Sade.

Tres años antes, la policía vigilaba todos sus pasos porque ya se había establecido su "reputación de libertino y abusador de prostitutas".

ESCAPO DE SER GUILLOTINADO

Sade vivía empavorecido durante el Reinado del Terror, y aunque su elogio a Marat y sus panfletos revolucionarios le habían protegido, los miembros de la Asamblea lo acusaron de ser un "moderado" porque no había consentido con las ejecuciones, siendo obligado a renunciar a sus cargos y encarcelado durante cerca de un año. Por un error administrativo fue liberado en octubre de 1794, salvándose de ser guillotinado como estaba previsto y luego de que con la ejecución de Robespierre hubiese concluido definitivamente la Era del Terror.

El hecho de que por error hubiese aparecido en las listas de los emigrados condenados en ausencia a la pena capital, fue aprovechado por su esposa y su hijo Donatien-Claude-Armand para apoderarse de sus bienes. Asediado por su mujer y su codicioso hijo, en 1796 vendió su castillo en Lacoste, que había sido saqueado e incendiado en 1792 y, aunque en ruinas, le fue comprado en una cantidad irrisoria.

Estas experiencias le confirmaron su "odio de toda la vida a la tiranía del Estado y especialmente a la pena de muerte".

LAS PRISIONES POR ESCANDALOSO



En 1768, un año después de la muerte de su padre y dueño de una robusta herencia, fue acusado por la indigente Rose Keller de "atraerla con engaños a su mansión de Arcueil, donde me flageló hasta dejarme casi muerta".

Se le encerró en el castillo de Saumur, siendo luego trasladado a Pierre-Encise, cerca de Lyon, y posteriormente, a la Conciergerie de París, donde permaneció tras las rejas tres meses.

Cuatro años más tarde, después de protagonizar un escándalo en el puerto de Marsella, donde varias prostitutas de un burdel fueron intoxicadas con "la supuestamente afrodisíaca mosca española", fue sentenciado a muerte por sodomía y envenenamiento. La "mosca española" es una cantárida, un coleóptero de color verde, que se emplea en medicina como vejigatorio formando ardientes ampollas en la piel.

Haciendo de las suyas, y sobornando a sus carceleros, huyó a Italia disfrazado de panadera, subterfugio que le era admisible porque era obseso, enfermedad que padeció desde su juventud.

Sin embargo, "fue ejecutado en efigie" en Aix-en-Provence el 12 de septiembre de 1772.

En Chambery, entonces parte del reino de Cerdeña, fue detenido por orden del rey y se le encerró en el castillo de Miolans, el 8 de diciembre del mismo año.

Utilizando su ingenio, logró evadirse del castillo y regresó a Francia, donde se fue a refugiar a su castillo de Lacoste. Su suegra, que había tornado ser su otra más feroz enemiga, consiguió una "lettre a cachet", que implicaba prisión incondicional por orden directa del rey y fue nuevamente arrestado, aunque en esta ocasión el juez instructor decidió dejarlo en libertad atendiendo al hecho de que "siendo su suegra su persecutora, sería una infamia aprehenderlo, ya que es suficiente castigo tener una pariente así".

Este juez fue benévolo, más no el que enfrentó en París a donde había ido a residir, quien atendiendo a la "carta de arresto" que seguía vigente, lo encarceló en el calabozo del castillo de Vincennes.

Sade apeló con éxito en contra de su sentencia de muerte, dictada para cumplirse en 1778, manteniéndosele preso y, una vez más, logró escapar regresando a Lacoste, donde volvió a ser capturado y reingresado al calabozo en Vincennes.

Allí conoció a Honoré Gabriel Riqueti, autor de relatos eróticos e hicieron un intercambio de ideas. Sade, inspirado por Riqueti, a quien despreciaba, "comenzó a escribir sus primeras historias de sexo, lujuria y depravación".

PRESO EN LA BASTILLA, ENLOQUECE



En 1784 se clausuró la prisión de Vincennes y todos los reclusos, incluyendo a Sade, fueron enclaustrados en la Bastilla, en París. Bastilla es el nombre que se daba en la Edad Media a los pequeños fuertes y a las fortalezas guarnecidas con torreones. La más célebre, fue construida en la Puerta de San Antonio, de 1369 a 1382 y fue convertida en prisión de Estado.

El 14 de julio de 1789 cuando ocurrió la fecha histórica de la Toma de la Bastilla por el pueblo revolucionario, Sade no se encontraba allí por haber sido trasladado al manicomio de Charenton. Doce días antes del acontecimiento, desde su celda en la Bastilla, Sade gritaba a la gente que estaba afuera que "iban a degollar a todos los prisioneros", provocando con tales voces serios disturbios que fueron el inicio del asalto a la fortaleza, convertida en símbolo de la opresión.

El cuatro de julio, Sade fue enviado en reclusión al manicomio de Charenton. Un año después, fue liberado tras de que la nueva Asamblea Constituyente aboliera la "lettre de cachet".

FINALMENTE, DE POR VIDA EN CHARENTON

Después de 11 años azarosos, durante los cuales participó en la revolución, sufrió prisiones y llevó una vida ingrata, escaso de recursos y rotundamente obeso, Sade fue declarado loco y en 1803 enviado nuevamente a Charenton, de donde ya no salió nunca, falleciendo entre sus muros.

Durante el periodo de libertad, hacia 1792, conoció a la actriz Marie-Constance Quesnet, madre de un hijo de seis años, que había sido abandonada por su esposo.

Ya en Charenton, se permitió a Constance vivir con él en el manicomio, pero pronto, Sade, sedujo a Madelaine Leclerc, una afanadora del lugar, quien tenía 13 años de edad. La relación con la chica duró los cuatro años siguientes hasta la muerte de Sade, el 2 de diciembre de 1814.

SU CUADERNO DE NOTAS DE CHARENTON

Sade no escribió un Diario y sí notas personales durante su encierro en Charenton. Estas notas que se conservan, registran sus días de julio a octubre de 1814, dos meses antes de su muerte. Son apenas unas cuantas páginas que fortuitamente se salvaron de ser enviadas al fuego por las autoridades de Charenton, ya que Madelaine las sustrajo el 27 de octubre sin ninguna intención precisa.

Lo que le interesa a Sade consignar principalmente son las visitas que le hace Madelaine a la que cita como "Mgl", Magdelaine y las enumera a partir de las visitas 57ª a la 96ª.

La chica tiene 17 años y las visitas a Sade, en general, no pasan de durar de dos a dos horas y media cada una. Durante estos encuentros, ella se preocupa mucho por demostrarle a Sade que ni va a bailes ni le engaña con ninguno y que vive con estrecheces económicas.

Ambos aprovechan el tiempo para comer, a ella le gusta el chocolate; aprender a leer y escribir y practicar "todo el libertinaje de los bailes de Rousseau", dice Sade.

Lo que ambos hacían en la celda de Sade se ignora, ya que el marqués, siendo tan explícito en todas sus obras respecto a las sexualidades distintas y en exceso, no las detalla, sembrando sólo algunas sugerencias para su propia evocación.

La muchacha es retratada como lo que es: una jovencita más o menos cínica que acude a excusas comunes y corrientes para justificar sus plantones, cuando ha convenido con Sade visitarle. En el fondo es una buena muchacha sin maldad y nada recatada en cuanto a los placeres "prohibidos".

Un ejemplo de lo que Sade escribía al respecto: "El 27 de octubre, Mgl., llegó para su 96ª visita; la encontré muy preocupada por los dolores que le iba detallando. No estuvo en ningún baile y prometió no ir a ningún otro; habló de los tiempos venideros; me contó que cumpliría 18 años el 19 del próximo mes; como de costumbre se prestó a nuestros pequeños juegos; prometió volver el domingo o el lunes próximo; me agradeció todo lo que hacía por ella y me hizo ver claramente que ni me engañaba ni tenía necesidad de ello. Mgl., se quedó dos horas y me sentí muy bien.

Mgl., en su visita: todo el libertinaje de los bailes de Rousseau".

LA MUERTE

Madelaine nunca volvió a ver a Sade, ya que el 30 septiembre de 1814 "me ponen un vendaje de cuero por primera vez". Esta es la última entrada en sus notas.

De acuerdo a sus últimas anotaciones del diario los expertos afirman que "el marqués sufría, sobre todo, del bajo vientre y de los testículos", probablemente "se trataba de un cáncer, de una eventración, de una hernia estrangulada, de una oclusión intestinal". Esto explica el por qué le pusieron un vendaje de cuero en el bajo vientre.

Ya en las últimas, si haber puesto el día, sólo el mes de diciembre y el año 1814, Sade escribió su Testamento y Ultima Voluntad, en el cual finalmente indicaba que deseaba ser incinerado y que sus cenizas fuera dispersadas.

Se incumplió esta última voluntad y fue enterrado en la Casa Real de Charenton-Saint-Maurice. Su cráneo fue exhumado posteriormente para llevar a cabo estudios frenológicos, a partir de la teoría de que el cerebro es considerado un agregado de otros órganos, a cada uno de los cuales corresponde diversa facultad intelectual, instinto o afecto, y su hijo quemó todos sus manuscritos inéditos, incluida una obra en varios volúmenes, "Les Journées de Florebelle", que escribió durante su cautiverio.
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