Comunidad y cultura
Abrieron "Tesoros de Frida y Diego" en la Casa Azul
La Casa Azul se transformó en museo el 12 de julio de 1958 luego de que el 13 de julio de 1954 falleciera en su piso superior a los 47 años. Foto: AFP
Organización Editorial Mexicana
5 de julio de 2007

DPA

Ciudad de México.- La muestra "Tesoros de Frida y Diego", que se inauguró el jueves, expone objetos nunca antes vistos de la pareja y reflejará como ninguna su personalidad, lejos de los convencionalismos sociales, dijeron los curadores.

Una serie de artículos ocultos en la Casa Azul de Coyoacán por disposición de Diego Rivera serán los elementos que enriquecerán con un nuevo aire la colección permanente expuesta en este lugar donde nació, vivió con Rivera y murió la pintora.

La Casa Azul se transformó en museo el 12 de julio de 1958 luego de que el 13 de julio de 1954 falleciera en su piso superior a los 47 años.

El jefe de curadores Ricardo Pérez Escamilla dijo en conferencia de prensa, explicando los aspectos íntimos que revelan los artículos ocultos hasta ahora, que Diego Rivera y Frida Kahlo "tenían el interés de no revelar situaciones personales en las que rebasaban la moral convencional" de su época.

Lo que hace única esta exposición, afirmó Pérez Escamilla, "es que llega en el momento en que ellos querían" cuando se celebran 50 años de la muerte de Diego y el centenario del nacimiento de Frida. Por primera vez, entre muchas otras cosas salen a la luz las tijeras de la pintora, algunos vestidos, como el de tehuana de uno de sus autorretratos.

Pero también artículos de tocador, cartas reveladoras, 50 dibujos y dos fotografías de su autoría, "consecuencia del cariño y admiración que sentía hacia su padre". Según Carlos Phillips, director del Museo Dolores Olmedo, si el contenido oculto se hubiera mostrado, su impacto no habría sido igual.

Hace 50 años "el importante era Diego. Frida entonces no era Frida. A nadie le interesaba ver sus vestidos, leer sus cartas. Ni siquiera se sabía que fue una gran escritora", afirmó Phillips.

La faceta de investigador e intelectual de Rivera se percibe a través de una valiosa colección de facsímiles de códices prehispánicos y coloniales, libros de arte, política e historia, además de bocetos que dan cuenta del nacimiento del muralismo mexicano, entre otros.

Otro valioso hallazgo son más de cinco mil fotografías por las que se puede conocer el círculo de amistades de los artistas, algunas tomadas por Edward Weston. De ellas por ahora sólo se exhiben 60.

Un grupo de curadores clasificó, limpió y digitalizó más de 30 mil objetos entre documentos, imágenes, publicaciones, juguetes y artículos personales del archivo que "se cerró poco antes de morir Diego", dijo la directora del recinto, Hilda Trujillo.
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