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Comunidad y cultura
Frida Kahlo y el cine, la obsesión por un personaje
Una vida marcada por el sufrimiento físico y su apasionada relación con Diego Rivera la convirtieron muy pronto en un personaje atractivo para la pantalla grande. Foto: AP
Organización Editorial Mexicana
6 de julio de 2007
DPA
Ciudad de México.- El cine no pudo sustraerse a la "fridomanía", fenómeno iniciado más o menos 20 años después de la muerte de la pintora Frida Kahlo, que el tiempo convirtió a la artista en una especie de ícono de la cultura pop. Los cuadros de la Kahlo, generalmente autorretratos, con sus características cejas unidas y sus trajes tradicionales, comenzaron a reproducirse hasta el hartazgo en almanaques, postales, llaveros e incluso ropa interior. Una vida marcada por el sufrimiento físico, su apasionada relación con su marido, el muralista Diego Rivera, su abierta bisexualidad, su reivindicación de lo mexicano, su compromiso con el Partido Comunista y sus romances con figuras clave del siglo XX como Leon Trotsky o André Breton la convirtieron muy pronto en un personaje de lo más atractivo para la gran pantalla. En 1984, cuando la mexicana fue consagrada como heroína feminista, en parte a partir de la biografía "Frida", de Hayden Herrera, publicada poco antes, Paul Leduc rodó la primera película sobre la pintora, "Frida, naturaleza viva". Ofelia Medina fue la encargada de encarnar a la Kahlo, en una película contada desde el lecho de enferma de la artista, desde el cual repasa con largos flashbacks de ritmo lento y estética cuidada al detalle los hechos más significativos de su vida. En los años siguientes fueron muchas las actrices que se interesaron por interpretar a la artista en una producción de Hollywood, entre ellas Jennifer Lopez y Madonna. Pero fue la mexicana más exitosa de Estados Unidos, Salma Hayek, la que finalmente concretó el sueño y llevó la vida de la pintora al cine con la dirección de Julie Taymor. La película "Frida" fue recibida con sentimientos encontrados en el país y fue relativamente aplaudida en el resto del mundo, a pesar de ser un retrato edulcorado y bastante estilizado de la revolucionaria pintora. |
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