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Opinión
![]() Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Jian Quing
El Sol de México
17 de septiembre de 2006
La horrible "emperatriz" esposa de Mao
Altiva, grotesca, gorda y fea, Jian Quing calificó de "fascista" al tribunal que la juzgaba y defendió sin retractarse los lineamientos de la Revolución Cultural de 1966 a 1969. Quing, a quien se calificaba despectivamente como "La Emperatriz", reiteró en su defensa las consignas que movilizaron a casi mil millones de chinos: "Es justo rebelarse" y "está justificado hacer la Revolución", y concluyó su discurso diciendo retadoramente: "No olvidéis que fui la mujer de Mao Tse-Tung durante 38 años". Y sí que lo fue. Quing era una joven y hermosa actriz cuando conoció a Mao, quien había enviudado de su primera esposa que fue asesinada por los nacionalistas chinos y de su segunda esposa He Zizhen, fallecida en extrañas circunstancias. Ella era una chica muy popular y se hizo de varios amantes, actores de la compañía y de un profesor universitario. Era inteligente y sagaz, y Mao la descubrió durante una representación teatral. Mao, como se sabe ahora, era muy ligero de cascos y le gustaban las adolescentes. Años antes de su fallecimiento, el 9 de septiembre de 1976, a los 82 años de edad, venía padeciendo una severa enfermedad venérea. Existe la versión de que era la propia Quing quien le proporcionaba las muchachitas. LAS CAUSAS DE LA REVOLUCION CULTURAL En los primeros meses de 1966 comenzaron a propalarse los rumores de que Mao estaba enfermo y era presa de múltiples achaques de salud. El Gran Timonel de la Gran Revolución Proletaria dejó su cargo como presidente de China en 1959, conservando la presidencia del partido. A Mao le preocupaba su salud y, a fin de demostrar que estaba en plenas facultades físicas, se fue a nadar, en medio de sus soldados, al caudaloso río Yangtsé. Tenía 72 años de edad y la fotografía que le fue tomada con finalidades propagandísticas se publicó en los periódicos chinos y luego dio la vuelta al mundo. También le preocupaba la sucesión y por amarrar todos los hilos políticos que habían de dirigir el país. Entonces concibió la estrategia para ello organizando la campaña por la educación socialista, en la que comprometió a todos los jóvenes de las Guardias Rojos, dotados del Libro Rojo o "Los pensamientos del presidente Mao". Proclamó la consigna: "Que florezcan 100 flores", que tanto en China como en el mundo Occidental conmovió a los intelectuales, quienes destinaron cientos de obras para celebrar tan ecuménica propuesta a favor de las libertades de pensamiento y artísticas. Mao era un genio, sin duda, y así logró apoyo internacional para la Revolución Cultural, la cual permitió desarticular y luego reorganizar el partido apoyándose en la participación de la juventud y a través de los Guardias Rojos. El exterminio de toda oposición. Entretanto "el periodo de espanto y terror" acontecía en China, en el extranjero se ignoraba precisamente lo que estaba ocurriendo, manteniendo los intelectuales "maoístas", encabezados por el filósofo francés Jean-Paul Sartre y su compañera Simone de Bouvoir, su solidaridad con ese proceso cultural del "florecimiento de las cien flores". "La Revolución Cultural fue un fenómeno histórico que dio mayor notoriedad al 'maoísmo' y al pensamiento de Mao, como formulación orgánica de una estrategia revolucionaria válida no solamente para China y como planteamiento dialéctico capaz de enriquecer el marxismo", escribió el politólogo E. Collotti Pischel en "La Revolución china, 1958-1979" y en "La Revolución Cultural china". LOS PROTAGONISTAS DE LA ERA DEL TERROR "CULTURAL" Quing fue protagonista durante la Revolución Cultural, mas no fue la única. El "periodo de espanto y terror", según lo califica Wang Zhen en su libro "La gran época", dio comienzo el 16 de agosto de 1966, cuando millones de Guardias Rojos provenientes de toda China se reunieron en la Plaza de Tiananmen. Mao exclamó desde el balcón que domina la plaza: "¡Debemos purgar la Tierra de toda la chusma y barrer todos los obstáculos!". La millonaria multitud aclamó la consigna mostrando el Libro Rojo. Al lado de Mao, flanqueándolo, se encontraba Lin Biao y "La Emperatriz" Quing. La era del terror dio comienzo ese día, bajo un espléndido clima soleado y tibio. Durante tres años, 11 millones de Guardias Rojos se aplicaron sin pausa y sin cansancio "a la reconstrucción socialista". En los hechos se dedicaron a asesinar, aterrorizar y al canibalismo. Decenas de miles de templos y las obras de Confucio fueron quemadas. En la provincia de Guanxi, los "revolucionarios" se comían a los "capitalistas" tras ejecutarlos, matándolos a palos. Cientos de miles de profesores e intelectuales fueron enviados al campo para dedicarse a las faenas agrícolas, a fin de "ser reeducados". Cientos de miles de jóvenes residentes en las ciudades, entre estudiantes y trabajadores, también fueron destinados a los campos de cultivo con la misma pretensión de "reeducarlos". La inmensa mayoría de los exiliados de las metrópolis al campo, considerados "contrarrevolucionarios", fueron ejecutados en público como ejemplo. Como nadie quería mostrarse menos y así evitar ser perseguido, apaleado, ejecutado y devorado, los vecinos se revelaban denunciando a los vecinos y a sus progenitores, sometiéndose para comprar el tazón de arroz leyendo y citando completo el Libro Rojo. Estaban en la "línea". Entretanto, Quing, en su condición de antigua actriz, ordenaba escribir obras de teatro destinadas a "educar" al pueblo y organizaba grandes reuniones sociales multitudinarias durante las cuales los "sospechosos de ideas contrarrevolucionarias" hacían su autocrítica públicamente y se arrepentían "profundamente" para estar listos y enfrentar los procesos por sus ideas. La mayoría de los "contrarrevolucionarios" fue encontrada culpable y de inmediato cada uno fue ejecutado. Los Guardias Rojos distribuían panfletos explicando su objetivo de desarrollo y fortalecimiento del socialismo, y públicamente daban a conocer los nombres de los contrarrevolucionarios. Además, invadían al azar las casas para encontrar pruebas comprometedoras de la "desviación". Cualquier cosa servía de prueba, incluso una camisa o un par de zapatos nuevos. El escritor Zheng Yi, que vivió la Revolución Cultural, en su libro "Scarlet memorial", publicado en 2005, consigna: "Estas personas que fueron comidas, fueron aquellas sobre las que se cristalizaba el odio; fueron víctimas de acciones de venganza porque la Revolución Cultural estimulaba el odio a la burguesía. Las personas asesinadas y comidas eran campesinos, terratenientes, contrarrevolucionarios y sus hijos. El Partido Comunista chino recomendaba la destrucción de los enemigos de clase por todos los medios". Estos medios eran matar a los enemigos, "este era el único modo de expresar su odio para el enemigo de clase y hacer pública su posición en relación al partido", comenta Zheng. LA BANDA DE LOS CUATRO Ni siquiera habían transcurrido 30 días desde que Mao había fallecido al atardecer del 9 de septiembre de 1976, en el ambiente de austeridad que había elegido para hacer de las suyas y su cadáver reposaba en su mausoleo en el centro de Pekín, hoy Beijing, cuando Hua Kuo-Feng, su sucesor oficial, ordenó la aprehensión de las cuatro cabezas principales del ala izquierda del partido, la temible "línea roja". Encabezaba la lista de detenidos "La Emperatriz" Quing y tres de sus más fervorosos y fanáticos colaboradores: Zhang Chunquiao, Yao Wenyuan y Wang Hongwen. Mao había colocado a su esposa en 1966 al frente del aparato cultural del Estado, entre tanto los otros tres eran dirigentes del partido en Shanghai. A este grupo habría que añadirse a otros dos hombres, Kang Sheng y Xie Fuzhi, que fueron también acusados de pertenecer a La Banda, así como Lin Piao. Mao era, por tanto, el jefe único de la Banda de los Cuatro que eran seis, que eran siete, que eran doce, que eran trece. Hongwen, a quien se conocía como "el obrero radical" de Shanghai, era uno de los jóvenes líderes que se distinguieron durante la Revolución Cultural. Chunquiao era "el político hábil y maniobrero", máximo opositor a Chou En-Lai y Teng Siao-Ping. Wenyuan era "el propagandista y mantenedor ideológico de la Revolución Cultural". Estaba casado con Li Na, hija de Mao y Quing. También se procesó al exsecretario personal de Mao, Chen Boda, y, en juicio paralelo, cinco generales: Huang Yongsheng, Jian Tengjiao, Li Zuopen, Qiu Huizuo y Wu Faxien, fueron acusados de colaborar en el fracasado Golpe de Estado realizado por en 1971 por Lin Piao y que incluía el asesinato de Mao. Piao intentó huir hacia la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas con parte de su familia, estrellándose su avión en Mongolia. EL JUICIO La Banda de los Cuatro fue acusada por el fiscal de 48 delitos, agrupados en cuatro grandes apartados: 1: Persecución y traslado forzoso de 725 mil personas y asesinato de 35 mil durante los años de la Revolución Cultural. 2: Conspiración organizada para la toma del poder. 3: Intento de asesinato del presidente Mao. Y 4: Intento de alzamiento armado en Shanghai, en octubre de 1976, un mes más tarde de la muerte de Mao. La vista del juicio oral se inició el 20 de noviembre de 1980 y la sentencia se hizo pública el 25 de enero de 1981. El juicio duró así 65 días y fue seguido con interés en todo el mundo a pesar del secreto de sus sesiones. A las sesiones se prohibió la entrada a la prensa extranjera. Los acusados que reconocieron sus "errores" y colaboraron con el Tribunal, lograron sentencias con penalidades benignas. Durante el desarrollo del juicio, al que asistieron diariamente 880 personas elegidas por las autoridades, los acusados estuvieron asistidos por 10 defensores. En las provincias, principalmente en Kiangsi, seguidores izquierdistas de los procesados organizaron protestas y disturbios, y fueron severamente reprimidos. Quing y Chunqiao se negaron a admitir los cargos recibiendo por ello la pena de muerte, mientras que Wenyuan y Hongwen declararon arrepentimiento, por lo que se les condenó a 20 años de prisión. Posteriormente, las condenas a muerte serían conmutadas y con el tiempo los cuatro fueron puestos en libertad. La condena real fue el anonimato y la "muerte civil" en la vida pública, tras su reeducación en algún lugar ignoto realizando tareas humildes. LA MUERTE DE "LA EMPERATRIZ" Olvidada y repudiada, Quing se suicidó al poco de salir de la cárcel en 1991. Columnas anteriores
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