Ciudad Juárez
Gasean policías a afición de indios
Menores se cubren del gas lacrimógeno y a la vez no pueden contener el llanto. Foto: El Mexicano
Provocan terror en niños y mujeres.
El Mexicano
8 de febrero de 2010

Redacción / El Mexicano

Ciudad Juárez, Chihuahua.-Entre llantos, impotencia, violencia, disgustos, desánimos y gases lacrimógenos, terminaron los aficionados y seguidores del equipo profesional de futbol Indios de Ciudad Juárez, tras ser derrotados por un gol a cero frente a su rival Morelia.

Eran las tres de la tarde aproximadamente del domingo 7 de febrero, cuando concluyó el juego que dejó desanimados a una afición que no es tan exigente y que lo único que quiere para su equipo es que si no gana, cuando menos empate y logres sumar puntos para no descender.

La gente salió molesta y sobre todo con un entrenador que no ha dado resultados positivos, José Treviño, a quien por cierto le gritaban que ya dejara el equipo, que fuera cesado, que se cambiara y llegara un verdadero estratega, de lo contrario ya no iban a llenar el estadio.

Tristes, pero llenos de cólera fue como se mostraron los seguidores de Indios, pero siempre lo hicieron sin agredir físicamente a nadie, entre la afición se encontraba la porra del llamado "Kartel", la cual se arrimó hasta la salida de los vestidores donde se encontraba el equipo local, pero fueron recibidos con gas lacrimógeno, los policías antimotines, no tomaban en cuenta que hubiera infantes, damas y personas mayores, fueron agredidos y algunos fanáticos al futbol, hasta encarcelados.

Es el "Kartel", quien da ánimos al equipo indígena en la parte sur del estadio, en el lugar denominado cabecera sur, pues esta afición fue una de las que se encauzó en la parte del túnel por donde se retiran del campo los jugadores locales y empezó a corear palabras de despido al entrenador José Treviño.

Después prosiguieron hacia la parte de afuera del estadio, donde se estaciona el autobús, que los lleva al lugar preparado para el hospedaje, como es la costumbre gran parte del público se acerca a ese lugar en busca de autógrafos y alguna fotografías con sus ídolos, en el frente de la puerta por donde el camión se retiraría, fue cubierto por policías antimotines. Los integrantes de la porra llegaron en su totalidad dándole seguimiento a arengas de despido al técnico juarense, otro contingente policíaco entró donde acostumbra la prensa local tomar entrevistas personales.

Después de ver la situación, empezaron a maniobrar las órdenes de despejar el área, nunca quisieron saber que la zona estaba invadida, no sólo por porristas, sino que gran número de aficionados de todas las edades, podían ser agredidos en la trifulca por ellos iniciada, no se uso un megáfono portátil, no se uso la cordura, sólo la fuerza, cinco contra uno, el uno aficionado, los cinco representando a la autoridad, otros a defender, niños y niñas con algunas damas y caballeros con el -sálvese el que pueda-.

Tratan de eludir los macanazos y un elemento, todavía no se sabe quien le dio la orden al que soltó de su arma, uno o dos cartuchos de gas lacrimógeno, el viento que venía del occidente hacia el oriente, llegó con rapidez a los aficionados, la prensa, no pudo hacer su trabajo, era algo inarrable, niños, personas adultas ingresaban al estadio a cubrirse, otros volvían a los baños a ponerse agua en los ojos y hacer las famosas gárgaras de agua y otros a vomitar, enseguida se les apuraba a que salieran por el lado oriente del estadio y que cruzaran por el campo, al llegar al pasto unos se tiraban, llorando no por la derrota, sino por sucedido.

Por el gas que en los ojos habían recibido, en fin fueron sucesos que el lector debe imaginarse, de un acto de porra encrespada que pudo haber sido controlada de otra forma, se convirtió en algo negativo.

Solo gritos era lo que escuchábamos y eran gritos de una porra impotente, debido a que su equipo no gana un juego en casa, deseamos que esto no vuelva a suceder, dijo un aficionado que nunca quiso identificarse y que lleguen a un dialogo prudente los inmiscuidos en la problemática causada por un resultado adverso al equipo local.