Opinión / Columna
 
Teniente Errada 
En la Mira del Teniente Errada
El Mexicano
6 de noviembre de 2009

  BEBÉS. La venta de niños y niñas recién nacidos, no es ninguna novedad e incluso también ha ocurrido en esta ciudad. Si la investigación judicial llevada a cabo por la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México, se extendiera oficiosamente a otros estados de la República, seguramente se iban a encontrar casos semejantes en que los médicos dicen a las madres recién paridas, que sus pequeños murieron o que tenían una terrible deformación física, motivo por el cual no se los pueden mostrar.

HISTORIA. De acuerdo con información que logramos obtener hace ya muchos años y que en alguna ocasión comentamos en esta misma columna, algunos empleados del Hospital General de esta ciudad, nos dieron a conocer que en los años comprendidos entre 1970 y 1980, el entonces director médico de este hospital coludido con otros médicos de clínicas privadas, vendían a los recién nacidos a ciudadanos de los Estados Unidos.

HOSPITAL. Cabe recordar que hace ya varios años el Hospital General era sede del anfiteatro, a donde llevaban todos los cuerpos humanos que requerían se les practicara la necropsia de ley. De igual manera los niños que morían por causas extrañas eran sometidos a exámenes semejantes. Pero de acuerdo con las versiones que se nos hicieron llegar, los cuerpos de estos pequeñitos eran guardados en las escasas gavetas que todavía contaban con refrigeración.

HUMILDES. En aquellos años el Hospital General atendía primordialmente a gente humilde, gente menesterosa y a alguna que otra que pudiera pagar parte de la atención médica, de la cual constantemente había quejas por el mal servicio que prestaba esta institución. Varias madres de familia, generalmente personas humildes, analfabetas, que difícilmente podían defenderse, eran víctimas de la desaparición de sus hijos recién nacidos.

PRÁCTICA. Se dice que la manera de proceder de los médicos era semejante a la que se estaba empleando en el Hospital Central de Oriente de la Ciudad de México. Cuando la madre reclamaba a su pequeño para verlo, le decían que había muerto, que el parto era prematuro, que se había asfixiado al nacer, que estaba terriblemente deforme, etc. En algunos casos las madres eran convencidas y en otros acudían al Canal 5 para manifestar su inquietud.

PRESENTACIÓN. Siempre ha sido difícil ganar la discusión a un médico, sobre todo cuando entre los doctores existe una alianza no escrita de apoyarse mutuamente, de cubrirse las espaldas a como de lugar. Cuando el director del Hospital General era presionado, presentaba a la madre el cuerpo de su niño, que desde luego era sacado de los refrigeradores del anfiteatro y con ello se quitaba el problema de encima y de ser necesario, entregaba a la familia un cuerpo que desde luego no era el de su hijo.

COMPLICIDADES. Por la avenida Américas existía la Clínica Peraldi, que era supuestamente, de acuerdo con la información que se nos proporcionó, a donde llevaban a los recién nacidos para entregarlos a sus nuevos padres, generalmente ciudadanos americanos, los cuales acudían preferentemente de noche y por la parte posterior se los entregaban.

AUTORIDADES. Se dice que las autoridades sanitarias, las autoridades estatales y municipales de aquellos años, conocían lo que ocurría en el Hospital General, sin embargo, debió haber mucho dinero de por medio, para no haber actuado conforme lo marca la ley, aunque es necesario destacar, que las lagunas legales de esas fechas eran utilizadas para poder cometer muchos tipos de delitos sin problema alguno.

LLANTO. Muchas madres que acudían ante los medios a presentar su denuncia, decían que ellas habían escuchado el llanto de su niño y que pese a eso les manifestaban los médicos y enfermeras que había nacido muerto. Esta historia nunca fue investigada a fondo por ninguna autoridad. Tampoco el medio informativo que daba cabida a estas denuncias hizo investigación alguna, sobre todo por que enviaba a sus televidentes para que fueran atendidos de manera gratuita en esa institución en aquel entonces de beneficencia pública.

NEGOCIO. Ciudad Juárez en aquellos años se destacaba por la prostitución, por los divorcios al vapor, por los abortos que eran cometidos en diversas clínicas privadas y en viviendas acondicionadas para tal fin. Pero también era famosa por la venta y donación de niños a ciudadanos americanos que pagaban muy bien a los intermediarios, generalmente algunos abogados corruptos, ahora ya fallecidos.

SUERTE. Tal vez los niños robados, vendidos o donados a las familias americanas que no podían tener su propia descendencia, ahora estén convertidos en hombres destacados, profesionistas hechos y derechos, con nombre y apellido americano y que probablemente nunca sepan su verdadero origen, a no ser que por algún motivo tengan que realizarse el ADN respectivo. Indudablemente su vida cambió para bien, pese a que fueron vendidos como si se tratara de cualquier animal.

ACTUALIDAD. El temor actual es evidente, pues difícilmente se puede uno imaginar que un niño sea vendido para ser criado entre sábanas de seda, sobre todo cuando la ciencia ha dado un salto espectacular y que los órganos vírgenes de un pequeñito pueden ser aprovechados de mil maneras por médicos sin escrúpulos, que se encuentran en cualquier país del mundo. Por este motivo es que las autoridades deben investigar cualquier sospecha de una madre sobre el nacimiento y muerte de su hijo, estamos seguros que este negocio de desaparecer infantes y venderlos al mejor postor, pudiera llenar una biblioteca con casos desgarradores pero también de alegría al lograr la madre recuperar a su hijo perdido.
























































































































 
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