Opinión / Columna
 
Código Bering 
Rafael Navarro 
Código Bering
El Mexicano
26 de octubre de 2009

  Los chistes de políticos que circulan por la red de Internet



La segunda vez que me tocó escuchar al maestro Renato Leduc fue en la ciudad de Chihuahua. Este hombre de aspecto descuidado, buen conversador y maestro de la ironía, convirtió un pequeño auditorio con maestros y alumnos universitarios en un verdadero festín, en la catarsis de nuestra época.

Fue en 1984, dos años antes de su muerte, cuando el maestro, invitado por Bellas Artes, pisó nuestras tierras; en 1978, un año después de haber sido galardonado como Premio Nacional de Periodismo, Renato permitió que un grupo de jóvenes, que intentábamos incursionar en el periodismo, le hiciéramos una entrevista que, finalmente, se convirtió en una charla informal en la sala de su casa, en el Distrito Federal.

El maestro Leduc nos congregó en un pequeño teatro que existía en el edificio del INBA, en el centro del campus universitario (Uach). A un lado de este lugar, erigido a las artes, existía una pequeña cafetería que vendía los más exquisitos lonches de jamón con queso y aguacate y, la especialidad, las tortas de pierna de puerco (un poco caras para nuestro presupuesto) también con queso y aguacate.

Don Renato no quiso que el evento fuera en esa cafetería. El deseo de él, y de todos, era pisar el pequeño auditorio con capacidad para 70 gentes sentadas, a lo mucho, pero que esa tarde recibió a más de 200.

En el centro del foro principal se colocó una mesa, sobre la mesa un cenicero y frente al auditorio una silla, la de don Renato.

El único en el escenario era Leduc que esa tarde recorrió los entuertos de la política y la literatura siendo fiel a su fama de ser un hombre mal hablado.

Cada frase sarcástica era entendida por los alumnos y maestros que, eufóricos, le aplaudíamos pues sentíamos que el periodista y poeta, autor del soneto 'Sabia virtud de conocer el tiempo', nos hacía justicia al violentar las peroratas frescas y exactas contra los políticos de nuestro tiempo.

Después de escuchar a Leduc, parecía que el mundo de la política se detenía en un sarcasmo universal, justiciero. Eran los tiempos en que los medios de comunicación manejaban con mucho reserva las críticas contra los personajes del gobierno.

En Chihuahua, un acontecimiento violento, había dejado a los periodistas de la época sumidos en el temor de un gobierno represor. El dueño, reportero y editor del periódico La Jeringa había sido asesinado en el interior de su modesto taller luego de sostener públicamente severas críticas hacia el gobierno estatal, encabezado por Oscar Flores Sánchez.



EVOLUCIÓN



En los tiempos modernos, tres de los presidentes de la República más asediados por los chistes políticos prohibidos fueron, sin duda alguna, José López Portillo, Ernesto Zedillo y Vicente Fox.

Nos referimos a los chistes creados o modificados con la dedicatoria especial a esos tres presidentes. A López Portillo se le dedicaban horas y horas de buen humor haciendo alarde de sus amoríos y, posteriormente, a las frases en defensa del peso y el famoso perro, por aquel llamado que hizo a la defensa de nuestra moneda como si fuera, en ese comparativo odioso, un perro guardián.

Al ex presidente Zedillo se le tachaba de débil. Una enorme lista de chistes y comparativos graciosos lo ubicaban en ese escenario.

Uno de esos chistes decía: ¿por qué le dicen a Ernesto Zedillo el vocho de la VW? Y la respuesta era, "porque cualquier imbécil lo maneja".

Y el jefe de jefes en el asunto del humor es el ex presidente panista, Vicente Fox y su esposa Martha Sahagún, que fueron satirizados antes y después de llegar a la presidencia y que, sus figuras, forman parte de la galería política con la que han trabajado caricaturistas y el pueblo en general que ha sido hábil en la creatividad popular cuando se genera ese coraje social contra quienes nos gobiernan.

En ese tiempo circularon estos chistes:

¿CÓMO LE DICEN AL PRESIDENTE? El clutch, porque primero mete la pata y luego hace los cambios...

¿POR QUÉ LE DICEN AL PRESIDENTE "MISION IMPOSIBLE"? Porque cada vez que habla, se autodestruye...

¿EN QUÉ SE DIFERENCIAN FOX Y EL TITANIC?

En que al menos en el Titanic algunos sí se salvaron...

¿POR QUÉ A FOX LE DICEN "EL REDENTOR"?

Porque tiene a cuatro millones arrepentidos...

¿POR QUÉ A LOS PANISTAS LES DICEN FOCAS? Porque el agua les llega al cuello, pero siguen aplaudiendo...

¿POR QUÉ LE DICEN A FOX "EL PERRO"? Porque solo entiende a puros periodicazos... ¿POR QUÉ LE DICEN A FOX "LA CEBRA"? Por burro, pero se rayó con el puesto...

¿EN QUÉ SE PARECE Y EN QUÉ SE DIFERENCIA FOX DE TARZÁN? En que los dos están rodeados de animales, con la diferencia de que a Tarzán sí le hacen caso...

Independientemente de la posición actual del presidente de la república, Felipe Calderón muchos de los chistes políticos son adaptaciones de otras historietas cómicas, dirigidas a la condición actual de quien gobierna este país.

El escenario, cosa rara, no coloca a Felipe Calderón como un presidente incapaz, sino como un gobernante errático. Se enfatiza sobre él el discurso electoral frente a la farsa actual del gobierno y sus aliados. Vaya, si de algo se le puede acusar, es de no haber cumplido sus promesas electorales.

Ha sido motivo especial de mofa llamarlo 'el presidente del empleo', cuando el país se debate en una de sus peores suertes en esa materia. El peor momento de su crisis en lo laboral, en el desempleo, lo estamos viviendo con quien se autoproclamo como 'el presidente del empleo'.

De igual forma, a Calderón se le pondera una supuesta afición por la bebida, que podría considerarse como una debilidad por el alcohol al grado de que lo embrutece. Esta suerte se ha popularizado sin que ninguna fuente lo confirme ni oficial, ni extraoficialmente.



CHISTES LOCALES



En la actividad local, el pueblo chihuahuense, es poco afecto a generar chistes y colarlos por los diferentes mecanismos de comunicación con los que contamos los gobernados.

Un listado de chistes dirigidos al presidente municipal de Juárez están circulando en la red, pero estos no alcanzan el impacto deseado por sus autores, debido a que se trata de adaptaciones de otros que fueron contados ya, en otro tiempo, para desfavorecer a los políticos del ámbito nacional.

Contar chistes de políticos es una forma de alentar la catarsis, el juego entre poder y gobernados. Deseamos con mucha frecuencia, como pueblo y como afectados por la forma en que gobiernan nuestros presidentes, nuestros gobernadores y nuestros alcaldes, desquitarnos con el ingenio popular.

No siempre, como ciudadanos, decimos las cosas de frente. En ocasiones por la mesura que existe, por no reírnos de los defectos de los demás y, en muchas ocasiones, por temor a las represalias, lanzamos el comentario como chiste, como punta de lanza para satisfacer nuestro deseo de venganza.

Al gobernante se le analiza, popularmente, por su capacidad intelectual. El pueblo no hace muchas diferencias o es bueno o es malo; o es tonto o es inteligente; o es capaz o es incapaz.

Casi nunca se mide por su honestidad, porque se parte del hecho de que todos los que nos gobiernan, son corruptos. No hay términos medios.

Hay presidentes municipales de la historia reciente que han tenido cosas en común; otros tienen sus propias características, sus peculiaridades.

A Jesús Macías (ya finado), se le identificó como un político que no maduró y fue subido, sin tener el tamaño ideal, para llegar a la gubernatura... en el fondo, los juarenses, sabíamos que era muy difícil que asumiera las riendas del Estado. Era como una guerra perdida antes de entrar el campo de batalla.

El filósofo Francisco Villarreal, del PAN, pasó por la historia de Juárez como un filántropo, desapegado de la realidad y matizado por un estilo europeo que no se ajustaba a la realidad juarense. Sin duda un buen presidente (técnicamente hablando), pero mal político.

Luego vino Ramón Galindo, un político ambicioso, traidor a su mismo partido y al pueblo juarense. En su momento, asumió las riendas políticas de su partido y, con el apoyo de la estructura municipal, llegó a la candidatura del PAN al gobierno del Estado, pero con el mismo sentimiento: que no tenía el tamaño ni la calidad moral para llegar al máximo cargo en la entidad. Su gobierno estuvo lleno de contratiempos y shows mediáticos que generaron un enorme malestar entre los gobernados.

Luego vino otro ambicioso: el ingeniero Gustavo Elizondo. Los tres años de su gobierno se la pasó componiendo sus finanzas privadas al grado tal que, ya resuelto ese pequeño bache en su vida, buscó, sin posibilidad alguna, la candidatura al gobierno estatal.

Su lucha contra la feroz estructura del gobierno estatal, encabezada por Patricio Martínez, casi lo llevó a la cárcel y lo colocó en un terrible descrédito.

La siguiente actuación fue la de José Reyes Ferriz en el Concejo Municipal de gobierno de 9 meses, una administración política que popularizó al actual alcalde quien mostró, según los ciudadanos, buenos números como presidente municipal. No sucedería lo mismo cinco años después, ya como alcalde de esta frontera en el actual gobierno.

Después del Concejo vino Jesús Alfredo Delgado, un hombre que sin tantos aspavientos se convirtió en uno de los mejores alcaldes que ha dado esta frontera en todos los sentidos, independientemente de los comentarios que los opositores tengan de él.

Su aspiración también estuvo enfocada a la gubernatura, pero perdió esa oportunidad en una elección interna.

Finalmente, el último de esta lista, es el ex alcalde y actual diputado federal Héctor Murguía, quien estuvo al frente de un frenético gobierno populista, cuyos resultados son bien conocidos por la ciudadanía. Un gobierno de escándalos que está aún sujeto al escrutinio público.

Bajo esa óptica política, popular, están los gobernados que como única arma de defensa tienen bajo su poder el arma del humor, para descansar de los tiranos, de los ineptos y de los corruptos que por desgracia nos han gobernado en los últimos tiempos.

Escriba a: dirjua@prodigy.net.mx






 
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