Opinión
Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Guillermo

El Sol de México
7 de enero de 2007

El único guerrero en la era cristiana que invadió y conquistó Inglaterra

Ni Napoleón Bonaparte ni Adolfo Hitler, quienes todo hicieron para invadir y conquistar Inglaterra, lo consiguieron; cosa que sí hizo exitosamente Guillermo, duque de Normandía, en 1066.

Esto en la era cristiana, ya que antes Julio César emprendió la conquista de la Bretaña, en ese tiempo ocupada por los celtas llegados de la Galia y una porción de tribus aborígenes semisalvajes y belicosos, especialmente la de los caledonios en Escocia septentrional, a la cual pertenecían los pictos y los escolos, que opusieron seria resistencia a las legiones romanas, y en el siglo II obligaron a Adriano a construir una muralla desde la desembocadura del Tiñe hasta el golfo de Solway para defender de sus terribles incursiones el territorio conquistado.

GUILLERMO DESEMBARCA EN INGLATERRA

A las nueve de la mañana del jueves 28 de septiembre de 1066, una mañana muy fresca y ventosa, Guillermo, con la mayor parte de su ejército, ancló sus naves en la costa inglesa de Pevensey Bay, en Sussex, y desembarcó sin que nadie se le opusiera.

Guillermo puso el pie en el suelo inglés antes que nadie y tropezó debido a su impaciencia cayendo al suelo "de bruces", sólo apoyando las manos para no golpearse la cara.

Entre las tropas se elevó un murmullo de aprensión, considerando el accidente como un funesto presagio. De inmediato, Guillermo se puso en pie riéndose y mostrando las manos llenas de arena exclamó: "¡Mirad, he tomado posesión de Inglaterra con ambas manos!".

Sus oficiales y soldados respondieron a su jefe con un "¡Hurra!", que se escuchó en todas partes. Los campesinos que habían seguido el desembarco escondidos en los bosques, aterrorizados se dieron a la fuga y el ejército comenzó su marcha gritando para empavorecer a cualquiera que pretendiera enfrentársele.

La flota invasora estaba integrada por 800 barcos y cinco mil soldados, provenientes de todas partes de Europa.

Guillermo contaba con la bendición del papa Alejandro IV.

ANTES DE LA INVASION

Guillermo era el hijo de Roberto "El Magnífico", duque de Normandía, y Arlette de Falais, una hermosa doncella hija de un curtidor de pieles. Por tal relación a Guillermo se le nombra "El Bastardo" y nació el 12 de enero de 1027.

A su progenitor, además, le apodaban "El Diablo". En 1034, cuando Guillermo apenas contaba con siete años de edad, su padre reunió a los barones del ducado para imponerles jurar obediencia como su heredero legítimo a Guillermo y de inmediato partió en peregrinaje hacia Jerusalén, donde estuvo durante un año y a su regreso de Palestina, en Nicea, ciudad en el Asia Menor, murió envenenado por personas de su séquito, codiciosas de sus riquezas.

Su madre, viuda, casa con Erluino de Conteville, un caballero de la corte normanda en 1637 y tres años después son asesinados por los barones que luchan por el poder en Normandía.

El huérfano es protegido y educado por Gilbert de Brionne, el tutor Turold, el senescal Osbern Crépon y el conde Alain de Bretaña. Guillermo tiene 13 años de edad.

MATILDE, ESPOSA Y REINA DE INGLATERRA

Hacia 1049, el joven Guillermo, que ha sobrevivido a la conjura organizada por los barones a quienes encabeza Nigel de Coutances y quieren darle muerte, pide por esposa a Matilde de Flandes, hija de Balduino V, conde de Flandes, y Alelis de Francia. El papa León IX, en el concilio de Reims, se opone al matrimonio por razones de consanguinidad entre los dos, ya que ella es su media hermana.

Enamorado, encaprichado y engallado, al año casa con Matilde. Lanfranc, prior del monasterio de Bec, desaprueba el matrimonio y el monasterio es destruido por órdenes de Guillermo y envía a Lanfranc al exilio. León IX excomulga al duque y a Normandía.

En la Navidad del año de la invasión y conquista de Inglaterra, el 24 de diciembre de 1066, Guillermo es coronado rey en la catedral de Westminster, y el domingo de Petentecostés de 1068, corona a Matilde reina de Inglaterra.

Ella había pasado esos dos años en Normandía gobernándola al lado de su hijo Roberto, entretanto Guillermo invadía Inglaterra.

Tras la insurrección de los ingleses, Matilde retorna a Normandía, donde, finalmente, el 2 de noviembre de 1083 muere.

LANFRANC, EL AMIGO DE SIEMPRE, SU ABOGADO Y CONSEJERO POLITICO



Michel Lanfranc había nacido en Pavia, Italia, hacia 1550, y había viajado por los Alpes al norte como estudiante laico, hasta que llegó a Avranches, cantón de Francia, en la región de La Mancha, donde enseñó durante algunos años en la escuela de teología de la ciudad.

Devoto ya y deseando proseguir su vida piadosa, Lanfranc ingresó como monje de la orden al monasterio de Bec, fundado cerca de Brionne.

Cuando Guillermo lo conoció ya era el prior del monasterio y pronto entablaron relación, misma que se fortalecería más tarde al servirle Lanfranc como abogado y consejero político y eclesiástico, precisamente en la disputa contra el Papa a propósito del matrimonio "irregular" con Matilde y más tarde como su futuro compañero de gobierno en Inglaterra.

Ocurre que León IX se opuso al enlace no únicamente por la prohibición de la Iglesia en relación a las uniones comprendidas en determinado grado de consanguinidad, sino por razones políticas obvias, la principal de las cuales era que el padre de Matilde fue Balduino V, conde de Flandes, y su madre Alelis de Francia era hija del rey Roberto I y hermana del soberano reinante Enrique I, enemigos del Papa.

Balduino, a quien se le apodaba "El Bueno", desafió la prohibición papal y bajo su mando, la Corte de Flandes escoltó a Matilde al castillo limítrofe de Eu, propiedad de Guillermo.

Poco antes del matrimonio, que se celebró en Rouen, sacramentado por el arzobispo Malgery, aconteció el desacuerdo entre Guillermo y Lanfranc que terminó en la destrucción del monasterio de Bec y el exilio de Lanfranc.

Entonces el azar intervino a favor de los amigos, ya que el día de la partida de Lanfranc hacia el exilio, Guillermo lo encontró en el camino.

El prior cabalgaba sobre un asno, cojo de una pata; Guillermo le preguntó por qué demostraba tan poco apuro por cumplir la orden de destierro; Lanfranc respondió "alzando los hombros": "Esto depende de ti. Deberías darme un buen caballo". Guillermo "lanzó una carcajada" ante la adecuada respuesta y la gracia y rapidez con que el monje había contestado; desde ese momento Lanfranc "gozó nuevamente de su amistad y confianza".

Entonces, Lanfranc asumió la tarea de obtener la revocación de la excomunión que pesaba sobre Guillermo y Normandía ante el nuevo papa Nicolás II, cosa que consiguió, aceptando que sus defendidos fueran castigados obligándolos a construir cuatro hospitales para ciegos, enfermos y ancianos en las cuatro ciudades más importantes de Normandía, así como fundaran y sostuvieran dos monasterios de religiosos, uno para mujeres y otro para hombres.

Lanfranc sobrevivió a la muerte de su amigo.

ANTES DE LA BATALLA DE HASTINGS

En Pevensey, Guillermo halló los muros destruidos de un antiguo fuerte romano, en torno a los cuales hizo construir rápidamente trincheras en la arena y fosas para proteger el desembarco de cualquier atacante que lo asaltara por la retaguardia y mantener abierta la relación con las naves y la vía de comunicación con Normandía.

Sólo estuvo en Pevensey lo necesario para establecer la defensa inmediata de su ejército y de proveerse de alimentos, agua y tiendas de campaña para la legión que estaría como cabeza de playa.

Terminada esta tarea, hizo trasladar hombres y naves hacia la región de Hastings, que representaba una base más amplia y con mayores defensas, y que derrotó sin mayor resistencia.

Acto seguido, dio orden de erigir allí uno de sus tres castillos de madera, al que luego sucedió un castillo de piedra.

Como es cosa común en los vencedores, entregó la región al saqueo de sus tropas.

Entretanto, Haroldo Hardrada, rey de Noruega que había descendido hacia Inglaterra, salió de Londres el jueves 12 de octubre para enfrentarse con Guillermo tan cerca del mar como fuera posible para arrojarlo ahí con todo su ejército.

LOS EJERCITOS

El ejército de Guillermo contaba con los cinco mil soldados que habían desembarcado en Pevensey, entretanto Haroldo siete mil, compuesto por los House-Carles, ejército personal de Haroldo, y por los soldados de sus hermanos Gyrth y Leofwin. Aparte de éstos, pero mucho menos eficientes en el combate, contaba con equis número de campesinos armados a medias, o a la ligera, estimulados para cobrar venganza por los saqueos de los normandos a sus campos, casas y la violación de algunas de sus mujeres.

Ambos disponían de caballería: Guillermo la experta en el combate a caballo que se había forjado durante las guerras civiles en Normandía. Los jinetes iban cubiertos con largas cotas de malla de hierro y yelmos de acero, con sobrenariz; armados con lanzas y espadas, montados sobre fuertes corceles y precedidos por arqueros y ballesteros. Constituían una fuerza de choque rápida y mortal.

Haroldo más que de una caballería rápida y eficaz, sólo disponía de las cabalgaduras de los barones, que fueron a caballo hasta el campo de batalla, pero ahí desmontaron, ya que los ingleses a diferencia de los normandos, combatían a pie armados con hachas y protegidos por escudos unidos entre sí como los de una falange romana.

Los sajones y los daneses que le acompañaban, bebían cerveza y cantaban canciones de guerra, mientras esperaban el encuentro.

Los normandos no bebían ni agua y permanecían en un absoluto silencio.

LA BATALLA

La batalla comenzó a las nueve de la mañana del sábado 14 de octubre de 1066.

En esa hora, el ejército de Guillermo agitó brazos y banderas y, con un estruendo terrorífico de trompetas y gritos de guerra "imposibles de describir", descendió desde las alturas de Telham bajo la mirada de Haroldo y los suyos, estrechamente reunidos en torno a la bandera del comandante.

Guillermo dividió al ejército en tres grandes divisiones; él ocupaba personalmente el centro de la línea, con los caballeros normandos; a la izquierda había colocado a la caballería bretona, y a su derecha a los mercenarios franceses y flamencos.

Al frente de la caballería pesada hizo desplegar la infantería, armada de espadas y dardos, y frente a la misma a los arqueros y ballesteros. Guillermo montaba un espléndido corcel.

Comenzó la batalla con lluvia de flechas y combates cuerpo a cuerpo, así como a espada y lanza. Se generalizó la confusión, ya que por momentos el triunfo parecía estar en los ingleses y otros en los normandos.

En esas se dio por muerto a Guillermo, causándose desesperación y desaliento entre los normandos. Entonces, en uno de sus arranques de cólera, dirigió su caballo al centro de la batalla y les gritó a los suyos: "¡Miradme bien, todos vosotros, aún estoy vivo y con la ayuda de Dios venceré!".

Los normandos, alentados, volvieron al combate con mayor decisión y fiereza.

En otras inmediatas acciones, Haroldo cayó víctima de la lluvia de flechas: uno de sus ojos fue golpeado y enceguecido, y si bien continuó combatiendo, pronto cayó al suelo. Cuatro caballeros normandos lo abatieron, lo martirizaron y uno de ellos le cortó una pierna.

La muerte de Haroldo acabó con el ánimo de los ingleses y el mayor número de tropas huyó hacia el bosque. Por la noche, las infanterías de Guillermo acabaron con ellos. En su desesperación por escapar, los ingleses se mataban entre ellos.

Antes de la madrugada, Guillermo se hizo el amo de Hastings.

CORONADO REY

Luego de la muerte de Haroldo y la victoria en Hastings, la conquista de Inglaterra no presentó mayores dificultades ni tácticas ni diplomáticas y el día de Navidad de 1066, en la nueva abadía de Westminster se llevó a cabo la ceremonia de coronación de Guillermo, oficiada por el arzobispo Alfred de York.

El arzobispo temblaba al presentar las fórmulas de los juramentos y que el rey recién coronado también debería pronunciarlos. Guillermo "El Bastardo", recién coronado, también tembló al decirlas.

A sus súbditos dijo: "Prometo hacer justicia y gracia a todos, y gobernar tan bien como el mejor de los reyes ingleses que han reinando antes de mí".
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