|
Opinión
![]() Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Marat y Carlota Corday
El Sol de México
27 de agosto de 2006
La asesina del "Amigo del Pueblo"
El historiador francés Julio Michelet malquería a Marat y así en su "Historia de la Revolución Francesa", publicada en 1847, escribe: "¿Cómo? ¿Este es Marat? ¡Esta cosa amarilla, vestida de verde, estos ojos grises amarillentos tan desorbitados! Esta cosa pertenece por cierto al género de los batracios antes que a la especie humana. ¿De qué pantano nos llega esta desagradable criatura?". A la contra, Víctor Hugo, en su obra "Noventa y tres", publicada en 1874, afirma: "No, Marat no está muerto. Colocadlo en el panteón o arrojadlo a la alcantarilla, qué importa, mañana él renacerá. Renace en el hombre que no tiene trabajo, en la mujer que no tiene pan; renace en los granjeros de Rouen, renace en las cantinas de Lille, renace en el granero sin fuego, en el jergón sin mantas, en la desocupación, en el proletariado. Mientras existan miserables, existirá en el horizonte una imagen que puede convertirse en fantasma, y un fantasma que puede convertirse en Marat. Marat es el espíritu mismo de la Revolución". TENIA UN AIRE POCO LIMPIO Su contemporáneo, el escritor Fabre d'Eglantine en su "Retrato de Marat" lo describe: "Era de pequeñísima estatura; medía sólo cinco pies de altura. Sin embargo, era de talla robusta, sin ser grueso; tenía espaldas y estómago amplios, pequeño el vientre, cortas y separadas las piernas, fuertes los brazos, que él agitaba con vigor y con gracia. Sobre un cuello bastante fuerte se erguía una cabeza de carácter muy pronunciado; su rostro era largo y huesudo, la nariz aquilina, chata; los labios sutiles, la frente amplia, los ojos de color gris amarillento, espirituales, vivaces, penetrantes, serenos y absolutamente dulces, hasta graciosos y de firme mirada; era costumbre suya cruzar los brazos sobre el pecho; el sonido de su voz era viril, sonoro, un tanto fuerte y de sonido metálico; se vestía en modo negligente; su descuido en este aspecto delataba una completa ignorancia de las reglas de la moda y del gusto; y, también se puede decir, tenía un aire poco limpio". SU AUTORRETRATO Marat respondió a sus críticos en el Journal de la Republique Francaise del 14 de enero de 1793, número 98: "Cómo me voy a sentir culposo de mostrarme tal cual soy cuando los enemigos de la libertad no cesan en denigrarme, representándome como un arrebatado, un soñador, un loco o como un antropófago, un tigre sediento de sangre, un monstruo que no aspira más que al estrago y todo esto para que el sonido de mi nombre inspire terror y para impedir el bien que yo desearía. O podría hacer". CARLOTA A sus 25 años, María Ana Carlota Corday D'Armont era una muchacha de bello rostro. Cabellos castaños, ojos azules tiernos, de mirar inocente; nariz levemente aguileña y regular, y boca de finos labios que ella apenas pintaba de rubor. Tenía un hermoso cuerpo, pechos y caderas redondos, así como era alta. Pertenecía a una familia noble de Normandía. "Ella no era girondina ni republicana, ni la pía monárquica que se ha deseado ver en ella. Era un alma delicada, una mujer pobre, noble y callada, cuya alma fue inflamada por los miembros de la Gironda que habían escapado a París", escribe el historiador francés Hilaire Belloc, en 1901, en su biografía de Robespierre. Su padre era un noble hidalgo provinciano y ella descendía por línea materna del dramaturgo Pedro Corneille, considerado el verdadero creador de la tragedia y del teatro clásico francés. HIJO DE UN CALVINISTA Jean-Paul Marat nació el 24 de mayo de 1743 en Boudry, en el principado de Neuchatel, perteneciente al rey de Prusia. Su padre, nacido en Caligari, establecido en Suiza y convertido al calvinismo, tras haber abandonado el sacerdocio, casó con la ginebrina Louise Cabrol, una chica burguesa con quien procreó siete hijos. El padre de Marat, que por un tiempo fue diseñador de telas, se hizo maestro de dibujo y enseñó a su hijo a dibujar. En su autobiografía, del 14 de enero de 1793, Marat escribe de sus pretensiones siendo niño: "Los hombres ligeros que me reprochan que sea un arrebatado verán aquí, en estas páginas, lo que he sido en buena hora; pero lo que ellos probablemente se negarán a creer es que desde los primeros años fui acosado por el amor, por la gloria, pasión que cambió con frecuencia de objeto en los diversos periodos de mi vida, pero que no me abandonó un solo instante. A los cinco años hubiera querido ser maestro de escuela, a los 15 profesor, autor a los 18, genio creador a los 20, así como hoy ambiciono la gloria para inmolarme por la patria". MEDICO VETERINARIO Y CIENTIFICO A los 27 años de edad Marat, que ha viajado a Inglaterra cinco años antes, en 1770, ya habiendo realizado sus estudios de medicina, especializándose en veterinaria, se establece en Newcastle, distrito rural de Irlanda y da consulta a granjeros y amigos de "las otras criaturas de Dios". En 1775 es doctor en medicina por la universidad escocesa de Saint-Andrew y luego de un año regresa a París para convertirse en médico de guardia del conde de Artois. Durante esos años escribe la novela del género epistolar "Las aventuras del conde Potowski; el ensayo sobre el alma humana", "Las cadenas de la esclavitud" y el "Plan de legislación criminal". Disfrutando de cierta holgura económica como médico de cabecera del conde, en 1782 publica "Investigaciones físicas sobre la electricidad" y, un año después, "Memoria sobre la electricidad médica". En 1784 pierde su puesto de médico de guardia del conde y pasa tres años dando consulta a indigentes y a gente de la clase media que no puede pagar los servicios de un médico profesional; además, tiene doctorado en Inglaterra y Escocia, títulos que exhibe en su modesto consultorio. Pone en práctica un "seguro médico popular", mediante el cual otorga sus servicios a cambio de modestas sumas que le son retribuidas mensualmente. Así la pasa esos años, publicando la "Traducción de la óptica de Newton" y sus "Memorias académicas" o nuevos descubrimientos sobre la luz, relativos a los puntos más importantes de la óptica, en 1788. Ese año, el 8 de agosto, el rey Luis XVI convoca a los Estados Generales para el primero de mayo de 1789 y Marat da por terminada su carrera científica para incorporarse plenamente a la actividad política. Antes de que se realicen los Estados Generales, como aportación suya a lo que vendrá, en febrero publica "Ofrenda a la patria" o "Discurso del Tercer Estado francés". Ya nada lo detendrá. LAS MASACRES DE SEPTIEMBRE Marat también fue directo responsable de lo que ocurrió entre el domingo 2 de septiembre de 1792 y los días siguientes. Las masacres "fueron un recurso sumario de la justicia popular". Es una respuesta sangrienta ante la invasión extranjera. El día 2 de septiembre tropas de austriacos, prusianos y emigrados penetran en Francia y la ciudad de Verdun capitula ante el mariscal Brunswick y su ejército. El enemigo marcha hacia Chalons y el camino a París queda abierto. Sus habitantes se imaginan a los dragones y ulanos entrar en sus calles y casas. Esta invasión es responsabilidad del "gordo Capeto y de su perra austriaca". Luis XVI y María Antonieta permanecen prisioneros en el Temple, aguardando su hora y con la esperanza de que los ejércitos invasores consigan liberarlos. Esa noche, el "populacho" acude a las prisiones donde se hallan presos los "enemigos de la nación" y sin más los asesinan con sables, hachas y fusiles. En su convicción "todo es bueno para que se derrame la sangre impura". La orgía de sangre no conoce límites y así, al final del atardecer de ese día, los excitados asesinos matan a hachazos y golpes de pica a la princesa de Lamballe. Estos, orgullosos de su "hazaña", fabrican bigotes con los mechones del pubis de aquella a quien llaman "La Safo del Trianon", aludiendo a su reconocida bisexualidad. LA CIRCULAR DE MARAT El lunes 3 de septiembre, Marat firma, como miembro del Comité de Vigilancia de la Comuna de París, la circular dirigida a los departamentos del comité de vigilancia señalando: "La Comuna de París se apresura a informar a sus hermanos de todos los departamentos que una parte de los feroces conspiradores detenidos en la prisiones ha sido condenada a muerte por el pueblo: actos de justicia que le han sido indispensables para contener con el terror a las legiones de traidores ocultos entre sus muros, en el momento en que se disponía a marchar contra el enemigo. Sin duda, la nación entera, luego de la larga secuela de traiciones que la han llevado al borde del abismo, se apresurará a adoptar este medio tan saludable de salud pública". Excitada "la plebe" por esta circular que la autoriza a matar, los justicieros se apersonan en todas las prisiones y, sin juicio ni piedad, sin límite de ninguno, matan a hachazos, cuchilladas y golpes de picas a todos aquellos desventurados. El resultado final de estas masacres concluyó, en su primera decisión, con la ejecución del rey el 21 de enero de 1793 y de la reina, así como de todos los nobles y aristócratas de Francia. CARLOTA, LA ASESINA Meses después de estos acontecimientos, durante un cálido mes de julio, el cáncer de la piel que Marat padece se torna más grave. Sólo halla algún alivio en el baño de tina que nunca abandona, trabajando como puede sobre una tabla atravesada sobre la bañera. El 11 de julio recibe a una delegación de los cordeleros; el 12, otra de los jacobinos que "encuentra al hermano Marat en la bañera, una mesa, un tintero, periódicos en torno a él, ocupado sin descanso de la cosa pública". El 13 de julio, poco antes del mediodía, una joven mujer de 24 años se presenta en el domicilio de Marat y solicita ser recibida por "El Amigo del Pueblo". Carlota llega tras un viaje desde Caén, iniciado al 9 de julio, y redacta el día 12 un "Llamado a los franceses", que termina con una exhortación a la aniquilación de la Montaña, en general y de Marat en particular, "condenado por el universo, bestia feroz, cebada con la sangre de los franceses". Marat no la recibe y Carlota, insistente, retorna por la tarde del día 13 de julio. Marat la rechaza nuevamente. Entonces ella le escribe una carta donde le asegura que ella llega de Caén y debe "hacerle revelaciones acerca de la situación en Normandía". Hacia las ocho de la noche, Carlota se presenta por tercera vez y consigue ser llevada hasta la habitación, donde Marat está tomando su baño, habiendo ya leído la carta de Carlota. Marat la escucha con atención, toma algunas notas y, cuando está escribiendo, Carlota lo apuñala. De inmediato los ayudantes del "Amigo del Pueblo" la detienen, no pudiendo hacer nada para salvar a Marat, que ha sido muerto con puñaladas certeras. Ante la muerte de Marat, Robespierre comenta: "Yo estoy señalado para los puñales". En los hechos, nadie apuñaló a Robespierre, fue guillotinado. TRAS UN PROCESO, CARLOTA ES GUILLOTINADA Las estadísticas del Tribunal Revolucionario son poco extensas e incompletas. Francia estaba luchando contra el mundo desde enero y, sin embargo, las sentencias de muerte fueron sólo nueve en abril; nueve en mayo; 28 en junio, veinte de éstas aplicadas a personas acusadas de conspiración; 11 en julio, incluida la ejecución de Carlota Corday y la de siete conspiradores de Orleáns; cinco en agosto y 19 en septiembre. No existe más información. El proceso en contra de Corday fue breve y definitiva la sentencia. Fue interrogada buscando que nombrara instigadores y cómplices del asesinato, pero ella no dio nombres, limitándose a afirmar que su acto lo acometió para "liberar al mundo de un monstruo de maldad". Con Carlota fueron guillotinados su hermano y su novio, nacido en Caén. Ella misma introdujo con toda sangre fría su cabeza en la guillotina. Era el día 25 de julio de 1793. Columnas anteriores
|
Columnas
Cartones
|