Comunidad y Cultura Local
La herrería, un arte milenaria al servicio de la simbología
El Heraldo de Chiapas
28 de mayo de 2009

Magno Fernandes Dos Reis



La geometría es un instrumento. Busco la claridad, la luz de la luz. El arte es tanto una arma poética para luchar contra la violencia como un ejercicio de la libertad contra las fuerzas represivas: el verdadero creador es un ser que vive dialécticamente entre la represión y la libertad. Rubén Valentín. Manifiesto aún tardío. 1976



Las cruces forjadas en el taller La Fragua del Cerrillo son seres, tienen alma y gesticulan: las herramientas del herrero poseen el carácter sagrado. El martillo, el fuelle, el yunque, se revelan como seres animados simbolizando la fuerza mágico-religiosa. El herrero difunde los ritos, y los misterios y los mitos del hierro. El lenguaje de las lanzas, de los candados, de las cerraduras, de las llaves y de los balcones, preparadas por el poeta Efraín Bartolomé en el taller, nace del valor mítico de una cultura híbrida chiapaneca (mestiza animista pagana).

El herrero, el alfarero y el alquimista son señores del fuego, ya que del fuego extraen un nuevo lenguaje. En un taller encantado, mágico, místico, Efraín Bartolomé trazó signos y símbolos en un lenguaje visual. El substrato viene de la tierra y de la diversidad cultural de San Cristóbal de Las Casas: producto de la síntesis colectiva que se traduce en la fusión de elementos étnicos y culturales de origen europeo, prehispánico y africano.

Efraín vuelve a Jovel a los 11 años para encontrar un lenguaje poético visual, contemporáneo y universal que se expresa plásticamente. Un arte volcado a la realidad cultural y profunda de Chiapas: El poeta canta:

"Ahora lo recuerdo:

Lo veo con claridad: moví los fuelles en un taller herrero de El Cerrillo. Preparé lanzas, candados, cerraduras y llaves, balcones exquisitos. Y cruces, muchas cruces. Ahora lo recuerdo: pongo mi mano bajo el clavo y descargo el primer martillazo enceguecido y rojo".

Es, sin duda, el taller el gran laboratorio de las formas. Cada pieza se trabaja separada y, por lo tanto, todas las piezas son únicas y distintas entre sí, porque son forjadas y unidas por remaches y no por mezcla, como es el caso de la soldadura. Un arte antiguo. La forja empezó hace 2000 años cuando se descubrió el hierro. El herrero Abelardo Cruz Núñez, de Sitalá, emplea la herrería, como se hacía en la antigüedad. Según Abelardo forjar una pieza es un proceso lento y de cuidado, donde se utilizan herramientas rudimentarias -martillos, pinzas, cinceles, punzones, entre otros- y el fuego. Para forjar una cruz, primero hay que ponerla en una fragua de mano, herramienta donde se coloca carbón y luego se le da vuelta a una manija para producir el fuego, en que se calientan las piezas. Cuando la pieza alcanza los mil 300 grados y está al rojo vivo, el herrero comienza a moldear, de acuerdo al diseño que se desea dar.

Estas cruces de hierro forjadas en El Cerrillo conservan su poder mágico religioso, y la victoria de la civilización y de la guerra. Para los WA Chagga, tribu africana, el hierro contiene en sí mismo una fuerza mágica que es la enemiga de la vida y de la paz. Los mayas trabajaron el hierro meteórico con martillos de sílex, modelando formas de objetos líticos. Cuando Cortés preguntó a los aztecas de dónde sacaban sus cuchillos, éstos mostraron el cielo. Las civilizaciones prehispánicas ignoraban la fusión de los minerales, y asignaban al hierro meteórico un valor superior al del oro.

Las cruces forjadas por descendientes de los mayas señalan la habilidad y el espíritu artístico indígena. Los barandales de los balcones de las casas, las rejas de las iglesias y las cruces son obras de gran de importancia para comprender que unos sistemas políticos y económicos son sustituidos por otros, y la dialéctica es un hecho. La lección que el espectador percibe en los símbolos aún vivos de las cruces hechas por herreros mayas es que el pueblo no puede entregar su alma, su sentir, su poética, su razón de ser.

Si esto ocurre, el pueblo deja de existir históricamente como pueblo. Por eso, yo creo que el artista popular defiende el alma del pueblo. Estos herreros mayas se apropiaron de los símbolos cristianos y africanos para construir un paisaje callejero de rejas que ennoblece a toda la ciudad.

Las lanzas, los candados, las cerraduras, las llaves, los clavos y los aldabones guardan innúmeros secretos. Estas grandes cruces acostadas en la pared del taller de Abelardo, podrían ser banderas de las cruzadas en batalla. Protección de los obispos colonizadores completamente escondidos por detrás de la bandera. La gente bien sabe que el remate de estas cruces, el hierro y el misterio esconden la inmortalidad de Chiapas, ámbar alquímico, tierra de insólita austeridad y de metálicas sonoridades, captadas por el herrero en la forja -donde lo local se transfigura en universal.

Una capilla de la iglesia de Tlocolula, en Oaxaca, y una iglesia de San Cristóbal de Las Casas poseen elementos de fina herrería forjada en el siglo XVI, entre los que destacan: el barandal del coro, el púlpito y la puerta, piezas notables del arte colonial. ¿Cómo decodificar las cruces? El gallo está cargado de una rica simbología. Es un ave solar asociada a la vigilancia. El gallo nos señala el tránsito de la oscuridad a la luz con su canto, de ahí, una ave de connotaciones positivas. La acumulación de animales, flores, lanzas, escaleras, espadas martillos y basculas es resultado de un propósito compositivo regido por alguna forma geométrica y por símbolos, cuya clave sería probablemente la transformación del hiero a través del fuego. El lenguaje visual de la cruz nos revela los signos mayas, los signos del candomblé y los signos del cristianismo como señales intencionales.

Las formas geométricas de los herreros son artesanía comunicativa. Sin embargo, el producto estético de la transfiguración de los ecos afro-indígenas chiapanecos no consiste en señales y sí en manifestaciones: en signos no intencionales que el poeta Efraín Bartolomé erige en signos étnicos de expresiones arquetípicas a través de la palabra.

Las cruces de hierro perduran porque vienen de lejos para iluminar el presente, y parten de este siglo para enriquecer el futuro.



magnonina@prodigy.net.mx