Opinión / Columna
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Transparencia Política
Edwin Macario
Cronistas
El Heraldo de Tabasco
14 de noviembre de 2009
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Cronista, uno de los buenos cronistas de Tabasco, Kristian Antonio Cerino fue ayer uno de los participantes en la Feria Universitaria del Libro, dentro los festejos de los 51 años de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT). Al igual que el periodista y maestro de periodismo Luis García de la Cruz, director del diario Avance, dijo verdades sobre este oficio.
Fue un día de periodistas. En otra mesa intervino otro cronista, Ariel Lemarroy, de los buenos también, que presentó su segunda novela No me preguntes nada... -mejor que la anterior-, en la que escribe "sobre la inundación y muchos temas locales", Primer Premio Nacional de Novela Breve "Josefina Vicens" 2008, convocado por el Instituto Estatal de Cultura de Tabasco.
Miguel Angel Ruiz Magdónel, director de Extensión y Difusión Cultural de la UJAT, moderó la mesa sobre libertad de prensa, en la que intervino también la periodista Shanik David.
El moderador de la mesa donde presentó su obra Lermarroy fue el poeta Francisco Magaña, editor de Monte Carmelo, que publica esta novela que, según dijo, es orgullo para esa editorial.
Escribo sobre esto porque no cabe duda que en el periodismo tabasqueño hay plumas brillantes. Sin embargo es de aceptarse la invitación que el domingo pasado hizo la columna del equipo del Heraldo de Tabasco, que medio en serio, medio en broma critica a quienes publican hasta columnas con errores históricos, muchas veces, esto lo digo yo, por ser extraños en esta tierra y porque no se preocupan por leer al menos otros periódicos.
La gran libertad de escribir, la inexistencia de censura en los medios, hace que muchas veces los lectores sufran inexactitudes históricas. Pero lo más risible es que algunos llegan al extremo de excederse en su dependencia al poder en turno y resultan más papistas que el Papa exhibiendo el fierro y, a veces, sin querer, exhiben también al que desean servir hasta la ignominia, con menciones como esas de querer resaltar que en la inundación de ahora hay muertos, lo que no hubo en la del 2007.
Por suerte hay periodistas buenos como los que ayer estuvieron en la Feria del Libro y otros que los lectores reconocen como tales. Tan es así que un cronista como Lemarroy incursiona ya, con éxito, en la novela.
En el homenaje de amigos que me hicieron en la Casa Siempreviva, en mi curricula leída por José Luis Rabelo, dije que en mi caso tengo pendiente novela y cuento "porque respeto la literatura", o tal vez por miedo. Ya ven, Lemarroy empezó echando a perder. Y lo digo con todo respeto, y se lo dije, su primera novela me pareció un poco densa. Ésta de ahora me ha capturado desde un principio.
Siento que Dios me ha llamado por los caminos de la novela -tengo algunas páginas ya- pero todavía no es tiempo. Insisto, respeto demasiado la literatura y a los buenos lectores. Quizás no publique.
Pero sí sería bueno un taller de redacción de columnas para algunos compañeros, como dice el Heraldo del domingo pasado.
LADO OSCURO
Ni Pancho Peralta ni Benjamín Dueñas, estuvieron al frente de sus mesas ayer viernes. Los del Club de Periodistas se reunieron en Paraíso con Abiud Pérez Olán.
LADO CLARO
Tiene razón la señorita Rosario Canabal: hay periodistas baratos. Pero yo no sé que Pedro Reséndez los tenga a su servicio. Y lo de señorita es porque no se le conoce marido a la compañera. Servida.
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