Opinión / Columna
 
Vector X 
Luis Antonio Vidal Hernández 
La última y nos vamos
El Heraldo de Tabasco
31 de diciembre de 2009

  Atendiendo las condiciones en las que termina este año, el mayor reto para el Partido de la Revolución Democrática consiste en lograr la ansiada unidad entre sus propios militantes, desde aquellos que ejercen un cargo público hasta los mismos dirigentes y líderes de comités de base.

En los albores de una nueva legislatura local, la pasión llegó al extremo de la ruptura entre los integrantes de la fracción del sol y la dirigencia que atiza el fuego.

Quizá los seguidores del partido habrán de justificar que tratándose de una organización plural e incluyente, se aceptan todas las voces y se da espacio a la divergencia como característica de la sociedad a la que representan.

No obstante, cuando los grupos o tribus chocan frontalmente, cuando apelan a la fractura sólo por conservar una cuota de poder, no responden a esa confianza ciudadana, sino al estricto interés de ejercer el poder por el poder mismo.

Según líderes de opinión pertenecientes a esas siglas, la disputa por las candidaturas en el 2012 ya inició en plena época navideña de 2009. Así que bajo esas condiciones, para ese partido, el año 2010 inicia con el reto de la unidad interna. No puede convocarse a la suma de ideologías, al respeto de los tabasqueños o al pacto entre fracciones, cuando la casa se encuentra en desorden y prendida por alfileres.

Ahí está, claro, la mano zurda que debe presumir y asumir Javier May, el dirigente interino del partido que debería conciliar antes que el PRD se le desmorone entre sus manos.

Si bien se dice que el voto duro del perredismo se conserva durante las elecciones, también es cierto que cada vez pierde más posiciones. Es un fenómeno natural que se da en Tabasco con frecuencia, pues mientras sus dirigentes alegan que cada vez más tabasqueños votan por sus propuestas, una revisión parejera indica que si bien eso es cierto en ocasiones, también lo es que el PRI le sigue ganando la mayoría de los espacios en disputa.

¿Es May el presidente que necesita el PRD para recoger las cenizas, reagruparse y alzar la mirada? Quizá no, pero ese juicio queda en manos de los propios militantes y de la sociedad sin partido que ejerce su derecho a votar cada tres años.

Otro partido, el de las mayorías, también tiene sus retos para el año que comienza: impulsar gobiernos municipales exitosos, honestos y transparentes que reivindiquen esas siglas ante los ojos de la gente.

El dirigente estatal del tricolor, Adrián Hernández, podrá tener menos carga de trabajo para el 2010, sin embargo la disputa por la gubernatura está a la vuelta de la esquina y tendrá que emplearse a fondo para reencauzar el rumbo en los municipios donde se perdió y, según las cuentas, no había motivo para entregar la plaza, como Emiliano Zapata o Tenosique.

Observemos en otra acera. La ruta de Acción Nacional también se encuentra comprometida con el avance de sus posiciones. Este 2009 se escribió con letras de oro en el partido porque ganaron cuatro lugares por el principio de mayoría: un par de alcaldías y otro tanto de diputaciones.

Para el partido, la cosecha es realmente satisfactoria, sin embargo Nicolás León trae peso extra: representa al partido del presidente Felipe Calderón y, en consecuencia, los programas de gobierno deben impulsarse con mayor ímpetu en esos lugares, más aún tras el compromiso adquirido por la diputada Josefina Vázquez en plena campaña.

Significa esto que la asignación de recursos favorecerá a los alcaldes panistas, por lo menos así se entiende en teoría y por voz de la misma legisladora Vázquez. Aunque Beatriz Paredes diga con precisión que se trató de un chantaje para sacar votos.

De los partidos minoritarios debe esperarse que justifiquen los recursos recibidos del erario y que, en la medida de sus posibilidades y capacidades, aporten su esfuerzo, dedicación y esmero en la construcción de un mejor país.

A final de cuentas, todos los partidos, de todos los colores, tienen la responsabilidad de reconvertir la política tradicional en hechos con sentido social para ser dignos ante los ojos de los ciudadanos.

Cada partido y cada dirigente se encuentra obligado a la rendición cuentas, sí en lo financiero, pero más aún, en el fortalecimiento de la vida democrática del país, pues para ello reciben millones de pesos, para promover y enaltecer esa cultura.

Y en la medida que la sociedad demande mayor respeto y dignidad, habrá un mejor presente y futuro para los nacidos en este hermoso país. Algún llegará ese paraíso, sin que medie otro levantamiento que derrame la sangre de miles de inocentes.

Se vale brindar y pedir deseos como éste en el año nuevo, porque como dijo el bohemio, nos traiga ensueños, porque no sea su equipaje un cúmulo de amargos desconsuelos.

¡Las doce compañeros!

Vector X se guarda en el tintero hoy que termina una época.

El agradecimiento de su autor con El Heraldo y con su director José Chablé, por el espacio sin cortapisas, por su confianza, y sobretodo, la gratitud para sus lectores, a quienes se debe. Hasta pronto.

Vector Final

Feliz año nuevo.
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas