Opinión / Columna
 
Manifiesto 
José Chablé Ruiz 
Tiempo de partir
El Heraldo de Tabasco
8 de febrero de 2010

  El día que asumí la dirección de El Heraldo de Tabasco, 29 de septiembre de 2004, ese mismo día empecé a prepararme mentalmente para dejar la responsabilidad que me confiriera nuestro Presidente y Director General de la Organización Editorial Mexicana (OEM), Don Mario Vázquez Raña.

La responsabilidad y el reto encomendada por Don Mario era enorme, porque se trataba de dirigir y posicionar una de las filiales de la empresa periodística más importante de América Latina, en un estado donde la competencia es dura.

Desde que comenzó a esbozarse el proyecto de la editora, abril del 2004, inicié un proceso de aprendizaje que me ha forjado una visión empresarial, que reconozco, no tenía. Recuerdo muy bien que en una de mis primeras reuniones que sostuve con el licenciado Mauricio Vázquez Ramos, me expresó: "director, usted es un buen periodista, pero aquí usted va a aprender a ser un buen administrador", al tiempo que me ilustraba sus palabras con operaciones matemáticas fundamentales, que me recordó a mi madre que a los cuatro años de edad me enseñó a leer, escribir y a aprenderme "las tablas".

En todo este tiempo, El Heraldo de Tabasco y la OEM han representado una escuela para mí. Me ayudó en todos los aspectos de mi vida personal y familiar. Superé el reto que representaba dirigir El Heraldo, porque el día que se inauguró algunos de mis amigos que asistieron vaticinaban que estaría en el cargo entre sesenta y noventa días.

No fue así. Estuve cinco años, cuatro meses y ocho días. Durante todo este tiempo, Don Mario me brindó la libertad y la confianza de desarrollar el periodismo profesional y plural que representa hoy El Heraldo de Tabasco.

Hoy, llegó el tiempo de partir. Me voy muy agradecido de Don Mario Vázquez Raña, que me dio una oportunidad inigualable para crecer en todos los sentidos en mi tierra natal. Siempre expresé que nadie me hubiese dado la oportunidad de dirigir una empresa de esta envergadura en Tabasco. Don Mario me la dio. Por ello estoy muy agradecido con él por el cargo que me confirió. Porque me permitió demostrar a propios y extraños una capacidad que ha crecido mucho, con una visión de altura de miras para emprender un reto personal.

Tampoco puedo dejar de agradecer a todo el personal de la Cía. Periodística de El Heraldo de Tabasco que me acompañó durante todo este tiempo en la edición diaria del periódico el apoyo que me otorgaron. Sin el apoyo de ellos y su talento, no se hubiese logrado la posición que hoy tiene El Heraldo de Tabasco en la entidad.

Me voy también muy agradecido con mis amigos que me brindaron su apoyo. Agradecido también con aquellos que me dieron consejos en forma desinteresada. De los anunciantes, de los suscriptores.

Agradezco también al director regional, Ricardo Ortega Camberos, el de haber compartido conmigo su experiencia de vida y periodística.

Pero sobre todo, tengo que agradecerle a Dios, el Arquitecto del Universo, por mantenerme en este espacio, por transformarme como ser humano, y permitirme poder ayudar a cientos de tabasqueños. Sé que Dios me tiene reservado otro destino, que empezaré a transitar hoy mismo sin temor alguno, porque "EL que habita al abrigo del Altísimo, Morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en él confiaré. Y él te librará del lazo del cazador: De la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro: Escudo y adarga es su verdad".

Es tiempo de partir, porque la vida tiene un principio y un fin.

Permítanme por último compartir con ustedes este poema escrito por el poeta inglés William Ernest Henley, intitulado "Invictus"

Desde la noche que sobre mí se cierne,

negra como su insondable abismo,

agradezco a los dioses si existen

por mi alma invicta.

Caído en las garras de la circunstancia

nadie me vio llorar ni pestañear.

Bajo los golpes del destino

mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de lágrimas e ira

yacen los horrores de la sombra,

pero la amenaza de los años

me encuentra, y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el camino,

cuán cargada de castigo la sentencia.

Soy el amo de mi destino;

soy el capitán de mi alma

HASTA PRONTO....
 
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