Box
Leyenda de carne y hueso
El peso gallo tabasqueño, Arturo León. (Foto: Esto de Tabasco)
El púgil tabasqueño Arturo León
El Heraldo de Tabasco
3 de enero de 2009

Sergio Miguel León

Villahermosa, Tabasco.- La noche del 21 de junio de hace 36 años, en Los Ángeles, California, el rostro de Benny Rodríguez era una masa sanguinolenta; tenía partidas ambas cejas y los pómulos a punto de reventar tras los golpes demoledores del peso gallo tabasqueño Arturo León, quien lo había derribado hasta en tres ocasiones en un mismo round, ocasionando el delirio entre los fanáticos gringos y latinos que se había entregado sin reservas al mexicano.

Sin embargo, el fallo de los jueces dio el triunfo por decisión a Benny Rodríguez, pues la idea de los promotores de box era enfrentarlo al Coloradito López, quien luego le daría una paliza al derribarlo hasta en tres ocasiones en un mismo asalto.

La enorme actuación del tabasqueño -quien antes, en Mexicali, había derrotado por decisión a Rodríguez- le mereció por parte de la prensa especializada de México ser el protagonista de la mejor pelea de box en 1973, como dos años antes lo había logrado al enfrentarse a Panchito Gómez.

LEYENDA DE CARNE Y HUESO

Quienes en verdad lo conocen saben que su verdadero nombre es Juan Arturo León Hernández, nacido el miércoles 22 de octubre de 1948, a la una de la mañana, en la ciudad de H. Cárdenas, Tabasco, de donde a la edad de doce años fue trasladado a Villahermosa por sus padres, don Manuel León García y doña María del Rosario Hernández Torres.

Como todo muchacho de su edad, Arturo -así de simple- asistía a la escuela, pero por las tardes se empleaba como ayudante de su hermano mayor, Víctor "El Aguilucho" Hernández, un peso ligero fuera de serie, cuya fama no traspasó las fronteras del Estado.

En su calidad de second, Arturo gozaba entrar a la arena sin pagar; es un placer que hoy, a la distancia de casi cinco décadas, aún paladea con la misma fruición con la que apura el humeante néctar negro al que se entrega en un café del Centro Histórico de la capital del trópico húmedo, donde es más que un activo del escenario citadino, donde todos lo tratan con admiración y respeto.

¿POR QUE NO FUE CAMPEON MUNDIAL?

Considerado por la prensa nacional como uno de los boxeadores más finos, más técnicos que ha dado el boxeo mexicano, Arturo León ganó en 1968 el trofeo "El Heraldo de México" y clasificó en séptimo lugar nacional y noveno mundial.

Es impresionante la manera como se desplaza en las cifras, las fechas, los nombres, de donde surge que durante diez años en el boxeo participó en cuarenta peleas profesionales, estuvo en 19 como amateur y después de tres años de haberse retirado asistió a un encuentro de exhibición ante el campeón mundial Alfonso Zamora.

Aquí reafirma su tendencia a los números, al relatar al reportero que su última pelea como profesional fue el martes 21 de octubre de 1973, en Mexicali, Baja California, donde derrotó a Benny Rodríguez.

-Con tanta presencia y calidad profesional, ¿por qué no alcanzó a disputar un campeonato mundial?-

-Porque mis apoderados no tuvieron el talento para administrarme bien- es la respuesta lacónica de Arturo León.

EL PUAS SONSACADOR

Hombre serio, respetuoso, atildado, de trato y ademanes decentes, Arturo León ha sabido con prudencia, a sus sesenta años de edad, mantenerse en el peso gallo que lució en el ring: 53.524 kilos.

Con un sentido del humor práctico, concluye lo anterior: "mi problema es de pesos, no de peso".

Como si fuera ayer, Arturo León tiene muy claro su arribo al rudo deporte que adoptó como profesión, al recordar que a los 18 años de edad empezó a entrenar en las ruinosas instalaciones de una escuela abandonada en la colonia Mayito.

Su primer encuentro pactado a cuatro rounds fue con Mayinga, en peso mosca, al que ganó por decisión; la segunda pelea fue a seis campanazos contra Miguel Paredes, al que repitió la dosis; y así, el 10 de junio de 1966 llegó de la mano de un pariente a la Ciudad de México, donde de inmediato se integró a las órdenes de su mánager José Hernández Morán (Pepe Morán) en el gimnasio Jordán que se ubica en Arcos de Belén No. 10, entre López y Niño Perdido.

En el mismo gimnasio, nomás que en la parte superior, entrenaba Rubén "El Púas" Olivares, con el que pronto trabó amistad, pero siempre le rechazó invitaciones a la juerga.

UN LARGO ROSARIO DE TRIUNFOS

La primera pelea profesional de Arturo León se dio el sábado 6 de enero de 1968 contra el capitalino Hilario Ortiz, al que ganó por una amplia decisión, lo que relata ajeno a presunciones, pero sí con un intenso lenguaje manual que dificulta el trabajo del fotógrafo Juan José "El Espía" Hernández.

Después se montó en lo invicto durante 17 peleas: a Carlos Mendoza y a Manolo Morales los noqueó en dos y seis rounds, respectivamente; al último le concedió la revancha y lo volvió a vencer ahora en 3 encuentros.

En Mérida, Yucatán venció en cuatro rounds a "El Maestrito" Babe Sanmartín, al que cortó la ceja derecha; después, en Villahermosa, volvió a ganarle, en esta ocasión por la vía del gancho al hígado.

Aquí mismo le ganó a Jorge Carrasco en un par de rounds; a Salvador García, en tres, lo mismo que a Magayo Lozada, quien después fue campeón nacional gallo.

En Agua Dulce y en Coatzacoalcos, Veracruz, obtuvo victorias sobre José Medina, en dos rounds, y "El Cubanito" Herrera, en igual número de encuentros, respectivamente.

De ahí conquistó la plaza de Acapulco, donde venció a Sam Chávez, Antonio Pino y a Memo Rodríguez, en 2, 4, y dos rounds, respectivamente.

Fue tal la paliza que le propició a Sam, que éste salió conmocionado del ring, el Chávez que durante nueve rounds había hecho sufrir a Rubén Olivares.

En Monterrey, Saúl Montana, que le había ganado al campeón mundial gallo tailandés Benice Borcorsor, cayó abatido por los puños de Arturo León en un par de rounds.

LLUVIA DE SILLAS EN LOS ANGELES

A la altura del tercer café de la plática con Arturo León, éste hace notar al reportero la presencia del número dos en su vida personal y profesional, de manera que pide sumar los dígitos del año de su nacimiento (1948) de los que resulta 22.

Una breve consulta a los recuerdos lo instala en el cuadrilátero del Auditorio Municipal de la ciudad de Tijuana, donde venció a Humberto Bravo, en dos rounds, con un par de ganchos al hígado.

En San Antonio, Texas, peleó en cinco ocasiones y sólo en una cayó ante John Mc. Klosky, quien le quitó lo invicto.

Alcanzó a recordar que venció a Chuck Spencer -¿en qué crees?- en dos rounds.

Después a Los Ángeles, California, donde los jueces le ganaron la pelea, lo que ocasionó que se multiplicara la furia de sus seguidores, quienes aventaron cientos de sillas al cuadrilátero.

ENTRE FAMOSOS

En la Ciudad de México, Arturo León participó en 18 peleas, de las cuales 15 escenificó en El Coliseo y tres en la Arena México. El resultado, trece triunfos y cinco derrotas, una de ellas a los puños del "Famoso" Gómez, en el noveno episodio.

El record deportivo del tabasqueño apunta que luego de retirarse de los encordados colaboró en la preparación físico-atlética de "El Chango" Carmona, campeón nacional y mundial de peso ligero; de Charchai Chanoi, campeón mundial mosca; de Antonio Amaya, campeón pluma de Panamá; de Orlando Amores, campeón mosca de Panamá; Enrique "Maravilla" Pínder, campeón mundial gallo; "Chucho" Castillo, campeón mundial gallo; Romeo Anaya, campeón mundial gallo; Ricardo Arredondo, campeón mundial super pluma, y Fernando Atzori, campeón mosca de Italia.

El estilo, la clase de Arturo León subyugó a quienes en la época fueron enormes y escribieron grandes páginas en la historia del boxeo mundial.

Con modestia, el tabasqueño cita como sus admiradores a Vicente Saldivar, Rubén Olivares, José Ángel "Mantequilla Nápoles", Miguel Canto, Mario Díaz, el "Alacrán" Torres y Archie Moore.

FAMA SIN FRONTERAS

El nombre de Arturo León, su enorme experiencia, su talento nato para el box han hecho que haya recibido ofertas de Corea del Sur, a través de la WBA, para ir a entrenar a jóvenes valores. El pago, dos mil quinientos dólares al mes, libres.

También lo quieren en Panamá, donde el portador de la oferta fue Isaac Cresh, mánager de campeones mundiales.

Pero no, la estrella tabasqueña no se va de Tabasco, ni a empujones, pese a que atraviesa por una situación económica difícil: "no quiero salir de mi pueblo, a mi país no lo cambio por nada, ni por el mejor país del mundo".

-Supongo que luego de diez años de boxeo profesional y de participar de manera tan destacada, obtuviste algo de dinero- plantea el reportero.

-Fíjate que las peleas más chiquitas me las pagaban a 200 pesos por cuatro rounds, y en Los Ángeles alcancé un mil 500 dólares, pero cuando me retiré sólo alcancé a llevar a la casa 17 mil pesos.

Quizá es por eso que asume que su problema es de pesos, no de peso. (cronicasdelbosque@yahoo.com.mx)