Comunidad y Cultura Local
¡Cada vez más Sorprendente!
Las nuevas tecnologías nos permiten conocer cada vez "más de cerca" el Universo. Imagen de Cortesia / El Heraldo de Tabasco
LA ASTRONOMiA, 42 AÑOS DESPUÉS
El Heraldo de Tabasco
23 de noviembre de 2008

M. Ángel Córdova L.*

Villahermosa, Tabasco.- Una de las ciencias que más atracción ejercen sobre el público general no especializado es, sin duda alguna, la Astronomía, quizá por la espectacularidad de sus constantes avances. Baste recordar algunas de las aportaciones más sorprendentes hechas en los últimos años.

Primero fue el inicio de la carrera espacial, hace ya 50 años, que abrió la oportunidad para conocer "más de cerca" el universo, y que empezó a rendir frutos concretos con el proyecto Apollo y la llegada del hombre a la Luna en 1969.

Paralelamente, la exploración del entorno cercano cristalizó en 1971, con la satelización de la sonda Mariner 9 en órbita marciana, y más tarde, en 1976, con el descenso en el planeta rojo de los vehículos exploradores Viking 1 y Viking 2, y la transmisión de imágenes desde las planicies de Chryse y Utopia.

Luego, las hazañas fotográficas del telescopio robótico espacial Hubble han maravillado los ojos de todo el mundo, desde 1990. No en vano, se trata de uno de los proyectos que, sin duda, más han contribuido al descubrimiento espacial y desarrollo tecnológico de toda la historia. Gran parte del conocimiento del que los especialistas disponen sobre el espacio interestelar se debe, precisamente, al Telescopio Espacial Hubble.

Más recientemente, los datos e imágenes enviados a la Tierra a partir del 01 de julio de 2004, por la sonda Cassini-Huygens desde Saturno, a la friolera de 3 mil 500 millones de kilómetros, representan todo un logro de la ciencia y la tecnología, y han cautivado al mundo entero, no sólo a la comunidad científica.

En su momento, la NASA y otros organismos espaciales internacionales calificaron las primeras de esas innumerables imágenes, sencillamente, como "hermosas" y "sorprendentes".

Y no era para menos. Esas fotografías, tomadas en blanco y negro por la cámara de ángulo estrecho de la sonda, aunque plagadas de "ruidos electrónicos", fueron lo suficientemente claras como para poder mostrar la fina estructura de los anillos y bordes más nítidamente de lo esperado, así como las llamadas "ondas de densidad", que son alteraciones en la disposición de las partículas presentes en los anillos, debido a la energía de los satélites naturales que pasan cerca de ellos.

A cuatro años de distancia, no dejan de sorprender los datos que la nave Cassini ha aportado sobre Saturno, sus anillos y algunas de sus 31 lunas conocidas. Sí, leyó Usted bien: ¡treinta y una!

No sé qué efecto le produzca la mención de esta cifra, pero a mí me remitió al pasado, cuando terminaba alegremente la instrucción Primaria, allá, en la Escuela "Alberto Correa Zapata" (la "Superior", como era popularmente conocida), en mi natal puerto de Frontera.

Muy claro tengo en la memoria que la Astronomía constituía el primer capítulo del libro de Geografía Universal de sexto año. Allí, en un apartado dedicado al Sistema Solar, se señalaba el número de lunas que cada uno de los planetas "tenía": Mercurio, 0; Venus, 0; Tierra, 1; Marte, 2; Júpiter, 12; Saturno, 10; Urano, 5; Neptuno, 2; y Plutón, 0.

Sí, amigo lector, la "verdad científica" de aquel momento era que Júpiter "tenía" 12 satélites naturales, Saturno contaba con 10, y Urano orbitaba a 5 más. En total, al Sistema Solar se le conocían 32 lunas.

Hoy, 42 años después, los avances de la ciencia y la tecnología nos permiten contar con equipos e instrumentos de mayor capacidad y precisión, así como con nuevas y sofisticadas herramientas de rastreo automatizado, gracias a lo cual las cifras que en aquel entonces se registraban como definitivas, hoy están totalmente alejadas de la realidad. Sólo Mercurio y Venus siguen sin satélites naturales conocidos, y la Tierra y Marte mantienen sus números en 1 y 2, respectivamente.

A Júpiter, el gigante, el hermano mayor, por ejemplo, "se le conocen" hoy nada menos que 63 satélites naturales, es decir, poco más de 5 veces los que en 1966 "tenía". Saturno, por su parte, ha multiplicado su cifra por seis y ahora se le conocen 60 lunas orbitando en torno a él y contribuyendo a la caracterización de sus majestuosos anillos.

Urano también ha visto variación en su número de satélites, el cual se ha quintuplicado, para llegar a 27. Neptuno ha incrementado 6.5 veces su cuenta, conociéndosele ahora 13 lunas.

Plutón, el último elemento de la familia solar tradicional, al que no se le conocía luna alguna, ahora se le han identificado tres.

Aquí, cabe recordar que Plutón es, en realidad, un planetoide que se ha colado en la familia del Sistema Solar, debido a que, en 1930, cuando fue descubierto, la capacidad y precisión de los instrumentos disponibles no permitieron determinar que no cumplía formalmente con las características de un planeta. Luego, la fuerza de la costumbre hizo que se le aceptara como el último miembro (adoptivo) de la familia heliocéntrica, hasta agosto 24 de 2006, cuando la Unión Astronómica Internacional determinó su reclasificación como planeta "plutoide" (inicialmente se le llamó "planeta enano").

Por último, Eris, otro plutoide de reciente descubrimiento, tiene una luna girando alrededor suyo.

En total, la contabilidad de satélites naturales conocidos en el Sistema Solar, incluidos Plutón y Eris, ha crecido en más de un centenar de unidades, pasando de los 32 antes mencionados a la suma de 170 lunas.

Del carácter dinámico y nunca concluido proceso del conocimiento científico, habla la necesidad que ha habido de cambiar el término "tiene", por el concepto de "se le conocen", por ejemplo.

Es por ello, en parte, que muchos afirman que el paso del tiempo va acompañado de saltos cada vez más grandes en la ciencia. Yo no comparto esa opinión. Desde mi punto de vista, los avances siguen dándose paso a paso, sólo que ahora, esos pasos se dan con mayor velocidad, debido a dos factores fundamentales: un mayor número de recursos humanos dedicados a la investigación científica y equipos e instrumentos de mayor capacidad, alcance, precisión y grado de automatización, entre otras características.

De cualquier forma, siempre es agradable viajar mentalmente hacia el pasado para contrastar datos y conceptos con el presente, y darnos cuenta del privilegio que nos ha correspondido al vivir una etapa de cambios tan significativos como el que acabo de citar.



* Coordinador de Información y Divulgación Científica, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Tabasco (CCYTET).

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