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Opinión
![]() Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Lou Andreas Salomé, coleccionista de hombres célebres
El Sol de México
6 de julio de 2008
Sigmund Freud escribió en Lou Andreas-Salomé, biografía de la escritora publicada en febrero de 1937: "Era de una modestia y discreción poco comunes. Nunca hablaba de sus propias producciones poéticas y literarias. Era evidente que sabía dónde es preciso buscar los reales valores de la vida. Quien se le acercaba recibía la más intensa impresión de la autenticidad y la armonía de su ser, y también podía comprobar, para su asombro, que todas las debilidades femeninas y quizás la mayoría de las debilidades humanas le eran ajenas o las había vencido en el curso de su vida".
HIJA DE UN GENERAL Nació en San Petersburgo, Rusia, el 12 de febrero de 1861. Su padre Gustav Ludwig von Salomé era general del Ejército ruso, y el zar Alejandro II le tenía estimación, aunque era judío, y lo designó consejero de Estado. Su madre Louise era mujer de su hogar y le dio seis hijos al militar: cinco varones y una única hija, Louise, a la que bautizaron con el nombre de Ljola. A los diecisiete años conoció al predicador holandés Hendrik Gillot, veinticinco años mayor que ella, miembro de la Embajada de Holanda en San Petersburgo, a quien visitaba en secreto hasta ser reconocido por la familia, y entonces él la preparó para ir a estudiar a Zurich, Suiza, dándole lecciones de teología, religión y literatura francesa y alemana. Lou, en su autobiografía "Mirada retrospectiva", como todo lo que se refiere al sexo y la sexualidad, los idealiza y atribuye a "otro ser" y a otro comportamiento que no es el suyo. O sea, una es la creyente devota de Dios y otra la mujer tal cual. Y lo mismo vale para referirse a sus relaciones con Gillot, que se enamora de ella, al grado de planear divorciarse de su esposa, que le ha dado dos hijos, y casarse con ella. Cuando él le pide hacer el sexo, Lou se niega, alegando que no está completamente desarrollada para recibirlo, y es entonces que, habiéndolo endiosado, colocado en una dimensión superior a la pura carnalidad, ella se decepciona al comprobar que se trata de un hombre y sus necesidades: "De hecho, era otro a quien tenía frente a mí: alguien a quien no había acertado a reconocer claramente bajo el velo de la deificación". Sin embargo, desdoblándose, "abandonando el cuerpo a su suerte", Lou se le entrega. Entonces, Lou, su madre, que ha enviudado, y Gillot viajan a Suiza para que ella pueda ingresar a la universidad y beneficiar su salud, ya que padece hemorragia pulmonar y tose sangre. Lou tiene 21 años de edad. "Fue Gillot quien me dio el nombre de Lou, por lo impronunciable que resultaba en ruso". Gillot regresa a San Petersburgo a cumplir con sus obligaciones en la Embajada holandesa y mantiene correspondencia con Lou. Ella siempre firmaba las cartas como "Su niña". LOS PRIMEROS GRANDES AMANTES Y LA "SANA" COSTUMBRE DE LOS TRIOS Fue una mujer excepcional. Era muy bella, de una inteligencia superior y, "sobre todo, una mujer de ligue. Lou "coleccionaba hombres famosos como otros coleccionan cuadros de grandes maestros", escribe el historiador francés Jacques de Launnay. Entonces su madre abandona a sus otros hijos y la lleva a Roma, y ahí asisten al salón literario de la feminista Malvida von Meysenburg, con quien tiene relaciones sexuales en trío con Trina "fiel factotum de Malvida". Malvida nació en el año de 1816, era hija del Karl Ludwig Georg Phillipp Rivalier, cortesano de Kurhessen, a quien su "señor y amigo de juventud había elevado al rango de Barón" y acababa de terminar sus "Memorias de una idealista", que publicará en el invierno de 1862. Una tarde de marzo de 1862, Trina llega a casa de Malvida acompañada por Paul de Rée, joven discípulo del filósofo alemán Federico Wilhelm Nietzsche, que en ese entonces era brillante estudiante de la Universidad de Shulpforta y buscaba una compañera. Rée nació el 21 de noviembre de 1829 en Bartelshagen, Pomerania, era hijo de un hacendado, tenía 32 años y era un jugador compulsivo. REE, NIETZSCHE Y LOU Rée propicia el primer encuentro entre él, Lou y el filósofo, y éste tiene lugar el 26 de abril de 1882 en la Iglesia de San Pedro, en Roma, donde el joven, utilizando un confesionario como estudio, se "entregaba a sus notas de trabajo con ardor y devoción". Lou saluda a Nietzsche diciéndole: "¿Desde qué estrellas hemos venido a caer aquí, uno frente al otro?" El filósofo, poeta y filólogo clásico alemán nació en San Röcken, pequeño pueblo de la provincia prusiana de Sajonia, cerca de Leipzing, el 15 de octubre de 1844. Tenía 18 años el día del encuentro y no había publicado ningún libro. Aunque Malvida se opone a las relaciones entre Lou y Rée, ambos, sin hacerle caso las prosiguen, y ahora incluyendo a Nietzsche. Lou sigue, además, atendiendo a su madre y viajando con ella por Italia y, en una estancia en Monte Sacro, situado en Orta, en los lagos del norte de Italia, Nietzsche y Lou se quedan durante varios días en un hotel, entretanto la madre ha regresado a Roma. Nietzsche había propuesto que Lou y Rée se casaran, pero ella se opuso considerando que perdería "mi propia pequeña pensión, que le estaba concedida a las hijas únicas de la nobleza rusa", y el trío, por recomendación de Malvida marcha a París, a casa de sus hijas adoptivas Olga Monod y Natalie Herzen. Las relaciones del trío terminaron después de haber establecido la comuna Winterplan, en cuyo ámbito vivieron juntos durante algún tiempo y luego se trasladaron a Leipzing, en Alemania, y en octubre de ese año se separaron de Nietzsche después de que éste le declarara su amor, y esto no estaba contemplado en el pacto. En la Comuna, Lou y Rée estuvieron coexistiendo durante meses con estudiantes universitarios, ellos y ellas, con todas las libertades que la juventud vivió durante la Era Hippie de los años sesenta-setenta. LOU Y SU MATRIMONIO CON CARL Lou y Ree, tras de separarse de Nietzsche, viajaron a Berlín y vivieron juntos hasta que ella se casó con el profesor en lingüística Carl Friederich Andreas, con quien vivió en matrimonio desde 1887 hasta la muerte del profesor el 3 de octubre de 1930 en Göttingen. Los problemas causados por la convivencia de Lou y Carl hicieron que el endeudado Rée desapareciera de su vida, a pesar de la seguridad emocional que ella le otorgaba: "reposando en ella como un pajarillo en el nido materno". Andreas era el nombre del cabeza de la familia a la que pertenecía Carl, quien nació el 14 de abril en 1846 en Batavia. Lou califica su matrimonio con Carl como "un misterio". "El amor por mi marido comenzó -no puedo expresarlo de otra manera-como una exigencia interior. Esta despertó la crítica, una crítica hasta el dolor. El dolor residía en el interés que su resultado poseía, mientras que este resultado venía a ser más indiferente frente a Rée". En el mismo texto Lou confiesa que "El hombre que he amado y, sin embargo, no he criticado era Gillot, aunque lo amaba realmente, es decir, en mi sentido: igualmente un ideal. Si hubiese amado a un hombre tanto como a Gillot, habría huido de él, porque habría creído en la posibilidad de una pasión, pero no en la posibilidad de un matrimonio y una vida". Durante esos cuarenta y tres años de matrimonio con Carl, ella se relacionó con otros hombres, incluyendo a Rilke y a Freud. Su marido la llamaba "la bruja de Hamberg". RILKE En el verano de 1897 Lou conoció al poeta Rainer Maria Rilke, que era de salud delicada, y entonces "me convertí en su enfermera y madre, y en musa, consejera y hada buena". Ella tenía 36 años y el escritor veintiuno, era autor de dos libros, y se conocieron el 14 de mayo en el teatro asistiendo a la premier de la obra "Oscuros poderes". Ella iba acompañada por su amante en turno, el arquitecto August Endell, y les fue presentado el poeta por Schleich, un amigo mutuo. Después de la función fueron a casa de Schleich: "cena muy alegre", hasta la una y media y, luego, a casa de Endell, los tres ya sin Schleich. Al día siguiente Rilke escribió la primera carta a Lou y comenzaron su relación de casi treinta años. Así estuvieron dos años, viéndose y carteándose hasta que Lou y Carl, su marido, viajaron por primera vez a Rusia, comenzando la visita el 25 de abril de 1889. Visitaron a León Tolstoi y regresaron a Berlín a mediados de junio. Hicieron un segundo viaje, en esta ocasión en compañía de Rilke, volvieron a visitar a Tolstoi y conocieron al escritor Iván Turgueniev. Durante los años de relación entre Lou, Rilke y Andreas, el poeta la presentó con el escultor Agusto Rodin, que vivía en París y de quien Rilke era discípulo y maestro a la vez, y tuvieron varios encuentros. La relación Rilke-Rodin era "relativamente fuerte y ésta se cerró con el periodo de "secretarios" de Rilke durante su segunda estancia en París y con la explosión de Rodin, determinada por un estado de ánimo", en mayo de 1906. En ese año, Rilke se casa con la escultora Clara Westoff, con quien vive dos años en Bremen, antes de emprender su "peregrinación por Europa", acompañado por Lou en varias estadías. Las relaciones con Rilke se prolongaron durante 29 años, hasta la muerte del escritor el 27 de septiembre de 1926. Murió de leucemia. En su última carta a Lou, del 31 de octubre de 1925, Rilke le dice: "Desde hace dos años vivo cada vez más en un medio de espanto, en un círculo horroroso, cuya causa es una desgracia merecida, una diabólica obsesión, una insensata tentación; el juego de estos mezquinos diablillos". FREUD En 1911 Lou asistió al Tercer Congreso Psicoanálitico Internacional en Weimar, organizado por Freud, y ella lo seduce intelectualmente. Durante la Primera Guerra Mundial, de 1914 hasta el final de las hostilidades, Freud y Lou mantuvieron una "correspondencia cristalizando sus recuerdos". Freud le escribe el 30 de julio de 1915: "No puedo ser optimista. A mi juicio, tan sólo distingo a los pesimistas por el hecho que la maldad, la estupidez y el desvarío no me hacen perder la calma, porque los doy por descontados de antemano como parte del mundo". El 17 de febrero de 1916, Rilke le escribe a Freud: "A menudo sentí deseos de hablar con usted porque pensaba que ello contribuiría a aclararme muchas cosas sobre mí mismo. Pero al final privó la decisión de pelear solo, mientras le quede todavía a uno alguna miserable migaja de soledad. Si poco a poco puedo alcanzar algo de control, ciertamente me invitaré a mí mismo e iré a verlo. Sé que será bueno para mí". El 27 de julio de ese año, Freud le escribe a Lou: "Rilke nos ha dado a conocer con harta claridad en Viena que no se puede concertar con él ninguna alianza duradera". Se mostró cordial durante su primera visita en diciembre de 1915, pero no hubo manera de persuadirlo para otra. Al finalizar la contienda, Lou llega Viena y se aloja en casa del psicoanalista, en el 19 de la Berggasse, y "aproveché la ocasión para conquistar a la familia". Lou tiene 58 años y Freud sesenta y tres y se convierte en su discípula. Lou desempeñaría un importante papel en las trágicas relaciones entre Freud y Víctor Tausk. El único de los hombres que sobrevivió a Lou fue Freud, quien falleció en 1939. El 16 de mayo de 1935, Freud le envió la última carta a Lou: "Si uno vive lo suficiente puede recibir una carta suya e incluso su fotografía". El 5 de febrero de 1937, Lou murió en Göttingen, Alemania. Escribió quince novelas y los ensayos "Friedirch Nietzsche in seinen Werke y Las mujeres en las obras de Henrik Ibsen", y su libro de memorias. En sus últimos días de existencia comentaba: "Realmente no he hecho más que trabajar durante toda mi vida, trabajar, ¿por qué?" LAURA RIDING Contemporánea de Lou, la poeta y ensayista inglesa Laura Riding, sedujo al escritor Robert Graves, al poeta Geoffrey Phibbs y al crítico literario y poeta Schuyler Jackson. Creó con todos ellos, y sus respectivas esposas, triángulos amorosos que ella denominaba "Trinidad o Círculo Dorado". En 1922 conoció a Lou en Viena, ella la psicoanalizó y se hicieron amigas durante dos años, Laura tenía 21 años. Columnas anteriores
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