Metrópoli
"¡Hijo, levántate... por favor no te vayas!", gritaba una madre
"¡Hijo, levántate... por favor no te vayas!", gritaba una madre junto al cadáver de un jovencito, frente a la discoteca. Foto: Michel N. Cid / La Prensa
El Sol de México
21 de junio de 2008

Manuel Olmos

Ciudad de Mèxico.- Angustiada y tronándose los dedos, la señora María de Lourdes Estrada Villafuerte camina de un lugar a otro solicitando informes de sus hijos Oscar y Roberto Carlos Peña Estrada, de 17 y 22 años de edad, respectivamente, quienes acudieron al lugar de la tragedia, sin que hasta el momento alguien le informe sobre su paradero.

Otra de las angustiadas madres, la señora María Elena Vargas, preguntó por su hija Diana Vargas, de 16 años de edad y estudiante del Colegio de Bachilleres 11, sin que hasta el momento los elementos de la SSP-DF que se encuentran resguardando el lugar de los hechos le informen dónde se puede encontrar la jovencita.

Los angustiados familiares señalan que sólo los remiten a pedir informes a la agencia 57, otros a la agencia cinco, ubicada en el Deportivo Los Galeana y otros más a la agencia que se encuentra en la sede de la delegación GAM y también al Hospital La Villa, por si se encuentran heridos.

Como mudo testigo de lo sucedido, más de 20 pares de zapatos quedaron regados en la acera frente a la discoteca.

La desesperación de los padres de familia frente al hermetismo policiaco llevó incluso a que se dieran conatos de violencia entre ellos.

Asimismo, se quejaron de que dicho lugar ya había sido clausurado en otras ocasiones, pero por su poder económico era reabierto enseguida.

Familiares de los fallecidos, acusaron a Alfredo Maya Ortiz, propietario del lugar, de lo que les pasó a sus hijos, ya que permitió la entrada a menores de edad sin que el local cumpliera con los requisitos necesarios para brindarles seguridad.

Con crisis nerviosas, angustia y desesperación, decenas de familias esperan informes sobre el paradero de sus hijos, sobrinos y familiares que acudieron la tarde de ayer a bailar a la discoteca y que hasta el momento no han regresado a sus hogares.

A los policías, los padres de familia les gritaron "asesinos, asesinos, eran unos niños", cuando encontraron a sus hijos muertos sobre la avenida Eduardo Molina, y exigieron la destitución de todos los funcionarios involucrados.

El dolor fue visible en madres de familia que atónitas ante la tragedia solamente atinaban a gritarles a sus hijos que se levantaran. " Mario levántate por favor, hijo no te vayas".

De igual forma, algunas de las compañeras de Erika (una de las victimas de tan solo 13 años)le suplicaban que reaccionara ante la desesperada intervención de paramédicos que buscaban resucitarla.

Uno de los primeros en llegar al lugar fue Eduardo Benítez, jefe de guardia de la Cruz Roja, quien aseguró que los fallecidos fueron trasladados a bordo de ambulancias al anfiteatro de la coordinación territorial GAM 5.

Una de las madres de familia que rápidamente llegó al lugar se percató que su hijo yacía muerto en el asfalto y gritaba a los uniformados "asesinos, asesinos era tan sólo un niño y ustedes me lo mataron, malditos".

Mientras, algunos colonos intentaban agredir -con palos y piedras- a los uniformados que se encontraban en el lugar.

Algunos más enardecidos gritaban a los policías que soltaran las armas y se enfrentaran a golpes, pero al no

encontrar respuesta apedrearon a los granaderos que respondieron con golpes de tolete y empujones con los escudos.

La confusión era total, tanto que entre los mismos policías intercambiaban gritos y empujones, ya que los

uniformados de la Secretaria de Seguridad Publica del Distrito Federal no permitían pasar a los de la judicial y el colmo fue cuando al fiscal desconcentrado de homicidios en Gustavo A. Madero intentó ingresar y los policías no le permitieron el paso.

Todo esto mientras granaderos replegaban a los curiosos y vecinos a más de 100 metros a la redonda y un helicóptero de la dependencia sobrevolaba el área para

reportar al titular de la SSPDF lo que acontecía, quien por cierto llegó al lugar y salió protegido por sus guardaespaldas.