Opinión
Derrotero
Fernándo Amaya Guerrero
Legado de honradez

El Sudcaliforniano
25 de abril de 2008

Leyendo una nota que se publicó ayer en este periódico, páginas interiores, me acordé de Lázaro Cárdenas del Río, y un ejemplo, uno de tantos que dejó a la posteridad, donde la honradez resalta con mérito del tamaño de la imitación. Sobre la nota de que le hablo, luego de recordar con usted aquel ejemplo del patriota mexicano, comentaremos:

En el libro Reportaje de mi autoría, se presenta la figura del general Lázaro Cárdenas, como parte de la pléyade de patriotas que construyeron este país, y en el último párrafo de esa narración, se ha escrito:

"Una prueba, una sola de la honradez de este mexicano: Hubo de combatir en 1929 por instrucciones de la Presidencia de la República a gavillas que asolaban a varios estados del país. La Tesorería de la Nación le entregó un millón de pesos para los ineludibles gastos que haría en esta campaña. En efecto, cubrió satisfactoriamente la campaña bélica y cuando hubo concluido, devolvió a la Tesorería de la Nación, 700,000 pesos que no se habían gastado. Ejemplo éste para la posteridad, indudablemente".

Ese es el breve trozo de historia que pude recordar inmediatamente que leí una nota encabezada así: "Recibe ayuntamiento 389,000 pesos del Patronato Pro Remodelación del Malecón".

En la nota que firma Aracely Hernández, leemos un primer párrafo que nos entera así:

"Los gobiernos deben apoyarse en las asociaciones civiles comprometidas con el desarrollo de obras que impacten en nuestra sociedad, expresó el alcalde de La Paz Víctor Castro Cosío, al recibir una donación de 389,000 pesos por parte de Marco Antonio Hurtado Mendoza, presidente del Patronato Pro Remodelación del Malecón Costero de La Paz".

Investigando un poquito más de este Patronato, me enteré que fue integrado durante el sexenio anterior, por ciudadanos interesados en embellecer y preservar el malecón paceño. Fue este Patronato el que empujó a los gobiernos para hacer del malecón paceño, uno de los más bellos del país.

Este patronato que encabeza el señor Hurtado de Mendoza, también tiene la participación de los señores Medardo López, Carlos Estrada Talamantes y licenciado José Bernal Romero. Se nutre económicamente con donativos de la iniciativa privada y los gobiernos, y administra los fondos, sin obligación estricta de su uso. Este patronato que indujo a los gobiernos a participar decisivamente en la obra que ahora todos conocemos, tuvo un paréntesis cuando el mismo gobierno tomó bajo su responsabilidad los trabajos.

Así las cosas, los dineros que había recaudado estuvieron generando intereses y fue ahora, cuando supieron que se requerían algunos fondos para dotar de luminarias al malecón, cuando se decidió entregarlos al gobierno de la ciudad, como se ha informado.

¿Por qué recordar a Lázaro Cárdenas?

En rigor, el patronato no tenía que devolver cantidad alguna, y bien pudo, de haberlo querido sus integrantes, hacer compras, algunos trabajos menores, etc., por la cantidad que se había acumulado en las instituciones bancarias. Nadie les pediría cuentas.

Es de aplastante lógica que los señores integrantes del patronato, esperaban una oportunidad para dar a los dineros aquellos, el mejor destino. Esta oportunidad se presentó cuando el alcalde expresó la necesidad de instalar luminarias, para cuya tarea no disponía de recursos. "Aquí están" pareció decir el patronato, en un gesto solidario con la sociedad y con la honradez que debe distinguir a las personas, especialmente cuando manejan dineros provenientes de la misma sociedad. Este, como el de Lázaro Cárdenas, es un ejemplo que debe multiplicarse en las tareas particulares, pero fundamentalmente en el ejercicio de la función pública.

Este periódico, en su edición de ayer, y en la sección nacional, utiliza el espacio de las ocho columnas, para "cabecear" una nota así: "México, potencia en robos y mordidas". Tiene (dice ONU), el mayor índice de ataques armados y es segundo sitio en sobornos. Una gráfica que define los porcentajes en robo con violencia, muestra a México en primer lugar, sobre Holanda, Estonia, Grecia, Inglaterra, España, Polonia, Bélgica, Suecia y Nueva Zelanda.

Con estos antecedentes, lector amigo, más los que todos los días nos entregan los servicios noticiosos, estará de acuerdo usted que causa júbilo una notita que nos entera del rasgo de un grupo de ciudadanos, que manejando dinero que se les entregó sin ninguna exigencia fiscalizadora, hacen uso escrupuloso de tales bienes, y cuando su comunidad tanto lo demanda, acuden para auxiliar a la propia autoridad a que lleve a cabo una obra complementaria, como son las luminarias en nuestro hermoso malecón.

No se enfade, lector amigo, si le insisto en la misma cantaleta, de la reinstalación de Civismo en el sistema escolar mexicano. Es ésta, usted bien sabe, una bella promesa que nos ha hecho el gobierno de la República a través de doña Josefina Vázquez Mota, secretaria de Educación Pública.

Ojalá que en verdad, muy pronto, y con la intensidad y magnitud que haga falta, la cátedra de Civismo, con todas las "adhesiones" que le corresponden, se implante y comience su obra bienhechora. Ojalá que nuestros maestros encargados de impartir esta cátedra, se empapen del entusiasmo que hace falta, pera que pongan énfasis ante sus niños educandos, a la hora de enseñarles, por ejemplo, hasta donde la palabra honradez tiene implicaciones. Hacer bien el trabajo, por ejemplo, cumplir con su palabra, ser puntual, no mentir, jamás robar, nunca escamotear lo que no es nuestro. Rica y prometedora esta cátedra, ¿verdad?

Columnas anteriores
Columnas

Cartones