Comunidad y Cultura Local
Carlos Incháustegui
Teodosio García Ruiz, Escritor. Foto: Archivo / El Heraldo de Tabasco
Visionario, antropólogo, escritor y apasionado
El Heraldo de Tabasco
4 de abril de 2008

Samuel L. Soto Giles

Villahermosa, Tabasco.- Al caer la tarde del miércoles pasado, el escritor Teodosio García Ruiz dio la noticia: falleció Carlos Incháustegui Díaz, el antropólogo que en los años de los '80 se estableció en Vicente Guerrero, Centla, para el estudio del pueblo Chontal publicando los libros: Las márgenes del Tabasco chontal y Chontales de Centla, el impacto del proceso de modernización.

En Las márgenes del Tabasco chontal, el atropólogo rescató parte de la literatura de Villa Vicente Guerrero y de los vecinos Cuauhtémoc (atiguamente La Ceibitra) y de Allende (antiguamente, El Remate). Hace 25 años, registró que la literatura era "oral y en esa forma se mantiene. Los relatos varían desde historias de carácter mitológico, explicativo del ámbito y ciertos fenómenos que implican la presencia de sobrenaturales, a cuentos de orden moral y aún historias completas de carácter español".

Indicó que el relato, en general, reviste -sobre todo los cuentos- forma y contenido europeo, sólo algunas cuestiones son de ambiente realmente maya-chontales.

Con la colaboración del maestro Mario Sánchez Chablé publicó varias narraciones en el libro Las márgenes del Tabasco chontal. Uno de ellos es el que se refiere al Yunkáa.

Hace muchos años había mucho cangrejo, y (buscándolos) dos niños se metieron al manglar. Llenaron como dos sacos y después, con tanta emoción, ya no se dieron cuenta de donde entraron: puro mucal y lagunetillas, donde no se podía pasar.

Les entró la noche.

Mientras, llegaron aquí con la noticia de que estos muchachos no salieron del manglar por más que les estuvieron gritando. ¡No! ¡No salían, ya estaban perdidos!

Según dicen ellos, les entró la noche, ya estaba oscuro para encontrar el camino.

Lo que hicieron fue tirar el saco y se subiron a una mata, hasta arriba, a ver si observaban una señal de humo o cualquier cosa. ¡Y nada! Nada veían. El mismo duende cerró para que no vieran.

Pasaron la noche arriba del árbol hasta que amaneció, dicen, Antes que amaneciera, como a las tres de la mañana oyeron el ruido de una lancha y dicen: "por aquí pasó la lancha, estamos cerca... ¡Para acá nos vamos! Y salieron, pero ya no donde estaba el cayuco sino en otro lado. Pero ya estaban en la orilla y los estaban buscando.

El mismo Yunkáa, el dueño de la tierra, el Dueño del Manglar los había perdido.

Y así, a muchas personas les ha pasado. Y ahora también se da, se ha dado.

Antes buscaban a las personas perdidas con tambores, con esos tambores grandes.



AGRESIONES CONTRA LA CULTURA CHONTAL

En su libro Chontales de Centla, publicado en el sexenio de Enrique González Pedrero, el antropólogo advirtió que las intervenciones gubernamentales "no han sido afortunadasporque las medidas tomadas por las jerarquías no funcionan" y que "la desaparición de viejos estilos de vida es el precio que se tiene que pagar por el desarrollo del proceso de modernización, pero ningún pueblo está pagando tan caro este proceso de introducción de concpetos y procedimientos nuevos como el viejo pueblo chontal".

Escribió que las agresiones contra la cultura chontal pueden calificarse según el medio que resulte afectado. Ante todo, existe una agresión contra el medio acuático arruinando la pesca, que ha sido una de las principales fuentes de sustento. Esta agresión proviene no solamente de Pemex o sus subsidiarias que contaminan las aguas con sus residuos químicos, sino también de las obras realizadas por la (entonces) Secretaría de Recursos Hidráulicos que -con la construcción de bordos y canales para servicio de Pemex o la industria derivada- ha alterado la salinidad de las aguas y la dirección de las corrientes, de tal manera que ha hecho desaparecer especies enteras y ha obligado a huir a otras.

No consideramos en estos renglones los accidentes fortuitos de intensidad varia que devienen en contaminación y que producen efectos catastróficos a la pesca.

Como consecuencia la principal fuente de vida de los chontales ha disminuido en su productividad. Se pretende resolver el problema con la organización de cooperativas de pesca pero no funcionan, primeramente porque la gente no comprende su organización y funcionamiento y por otra parte porque tratan de obtener altos rendimientos en un medio ya de por sí mermado.

Además, los cambios en las formas de trabajo, la contratación masiva en las "brigadas de exploración" o "brigadas sísmicas" ha logrado, primero, un ingreso mayor entre los simples trabajadores, acostumbrados tradicionalmente a los bajos ingresos de los pescadores y a otra forma de ganancia y, en segundo lugar, ha alejado de sus comunidades a decenas de ellos poniéndolos en contacto con diferentes formas de cultura, diferentes modos de ver el mundo, jeraraquizaciones distintas. Todo esto ha ocurrido de manera compulsiva, lo cual los ha obligado a adoptar formas de cultura completamente distintas a las de sus comunidades. Entran en conflicto con estas, a diferentes niveles de los cuales el principal se manifiesta a nivel familiar y en el de la autoridad formal e informal.

La manifestación más visible y más trágica se presenta en un aumento del alcoholismo a niveles masivos. El alcoholismo siempre ha sido un problema en Tabasco, pero con las nuevas situaciones se manifiesta de manera aún más destructiva. La nueva cultura ofrece el vicio como alternativa para invertir las ganancias más amplias.

Como es natural, esta situación repercute en la educación tradicional que ha sido rota por los nuevos trabajadores foráneos a quienes no les interesa mantener una tradición, y con ella se han perdido todos los valores que se referían al mantenimiento del medio ecológico y a la tradición oral que daba fuerza al grupo.



APUNTES SOBRE LOS ORIGENES DE VICENTE GUERRERO, CENTLA

En el libro Las márgenes del Tabasco chontal, Incháustegui Díaz reseñó que con el patrocinio y ayuda económica del comerciante español don Antonio Berenguer, que radicaba en la comunidad, los fundadores Ignacio Sánchez, Asunción Chablé, Agapito García y Francisco Magaña lograron denunciar 500 caballerías de tierra que son las que posee en propiedad jurisdiccional la Villa de Vicente Guerrero.

Se fundó con el nombre de ranchería Santa Anita, en honor de la imagen Señora Santa Anita que los fundadores adoraban y esa denominación duró hasta 1908.

En aquel entonces ese poblado perteneció al municipio de Nacajuca.

En el año de 1909 tomó el nombre de Ranchería Iturbide, denominación que conservó hasta el 5 de septiembre de 1927, entonces pasó a pertenecer al municipio de Centla y de su comunicación con el puerto de Frontera.

A este cambio de jurisdicción municipal, a instancias de los representantes de la Comunidad, intervinieron como gestores el Jefe Político de Frontera, Francisco Becerra Fabre y los ciudadanos Pascual Delicia, Posé Por y Esteban Herrera, quienes hicieron los trámites del cambio jurisdiccional ante las autoridades federales de la capital de la República. El 7 de septiembre de 1027 adquirió la categoría de pueblo con la denominación de Vicente Guerrero, por decreto 1072. Siendo gobernador del Estado Mario Trujillo García fue elevado a la categoría de Villa con el mismo nombre.

Relatan también, que participaron como voluntarios en la guerra de 1910 para librarse del sistema de explotación que ejercían los latifundistas quienes los trataban como esclavos a cambio del mísero jornal de 25 centavos.

En 1932, el régimen de Tomás Garrido Canabal puso especial interés en el desenvolvimiento de Vicente Guerrero y con esa finalidad creó un "centro difusor" con talleres de carpintería, talabartería, zapatería. ladrillería, sombrería, escuela de música y un campo de experimentación agrícola en donde se capacitaron jóvenes no sólo de la comunidad sino de los 17 municipios.