Tabasco
26 años de la explosión del Chichonal
Foto: El Heraldo de Tabasco
El Heraldo de Tabasco
29 de marzo de 2008

Cesar Felipe Gutiérrez Meza

Jalapa, Tabasco. - Eran las seis de la mañana de aquel día 29 de marzo de 1982, dormía yo en el pasillo de la casa del maestro macuspanense, aún sentía el fresco de la mañana que en aquellos años me parecía más fría que en la actualidad, esta situación, posiblemente se debía que a la llegada de mi pueblo natal en Acapulco, no contaba yo con ninguna propiedad, dormía en una pequeña hamaca que recién había comprado en el mes de enero, ya tenía con que taparme, una rala sabana.

Ese día mi despertar fue de sorpresa, al igual que le sucedió a muchos tabasqueños, mis compañeros que de igual forma vivían en esa casa, ellos en su mayoría oriundos del estado de Yucatán y Campeche, jóvenes profesores que prestaban sus servicios en diversas comunidades del municipio de los "Tumbapatos", Panchito, Chi Medina -recién retirado del magisterio- y Miguel -este último se casó en esta ciudad donde aún creo permanece- miraban por la puerta hacía la calle Melchor Ocampo.

Aún recuerdo sus rostros que miraban extrañados, la lluvia de un polvo blanco si atinar a saber que era eso, recién conocía -quien esto escribe-, el programa de radio telerreportaje al cual no ponía yo mucha atención, como era costumbre en el comunicador Jesús Sivilla Oropeza -a quien en Tabasco conocen como el periódico del aire-, desde muy temprana la mañana, había iniciado sus trasmisiones radiofónicas y comentaba el hecho mismo que causaba extrañeza; que yo recuerde aún se pensaban muchas cosas, no se sabía muy bien que pasaba.

Cuando les hablé a mis compañeros, Miguel se acercó y en una actitud de camaradería se recostó levemente sobre mi pequeña hamaca y me dijo "está lloviendo del cielo un polvo blanco", desde luego, yo no creía en esto, me dijo "ven mira", salimos al patio donde apretujados por haber crecido sin orden, plantas de plátano enano mostraban sus hojas cubiertas del mencionado polvo, lo toque y sentí el polvo fino sobre mis dedos, comencé a pensar lo que podría ser, aficionado a las lecturas de siempre, recordé que en uno de mis viajes a la ciudad de México, para no aburrirme compré un pequeño libro llamado "El Coloso de Xelajú".

Así leí parte de la narración de la explosión de un volcán, nadie se imaginaba lo que sucedería ese 29 de marzo, salíamos a la calle en medio del polvo, por la radio Jesús Sivilla anunciaba la suspensión de labores, yo cubría un interinato en la escuela primaria Rovirosa 3 de la colonia Obrera, aún iniciaba mis servicios docentes, mis compañeros, como es un campechano que recuerdo se apellida Chi Medina, salimos con él cubriéndonos con su pequeño paraguas, realizamos un recorrido por la parte central de la ciudad de los Tumbapatos.

El río Puxcatán fue testigo de ello, los autos llenos de ceniza adornaban la ciudad, a uno de ellos le pusimos la fecha de ese memorable día en nuestras vidas, no todos podemos decir que vivimos la experiencia de una lluvia de cenizas o una explosión de un volcán, aunque esto implicaba para los campesinos grandes pérdidas a causa de que la ceniza cubrió grandes extensiones de pastizales en la región, no sólo de Chiapas, sino que afectó a su estado vecino, Tabasco, donde aún hoy recordamos esta fecha, por ahí existía un monumento -que ya lo desaparecieron- estaba ubicado en las afueras del planetario, ahí se guardaba un poco de ceniza del Chichonal, este monumento se llamaba SOLIDARIDAD, por el apoyo de los mismos tabasqueños en bien de sus paisanos y por la misma SOLIDARIDAD de los mexicanos que en esa ocasión de igual forma estuvieron presentes.

Mi vida en Tabasco se reduce a haber vivido esos dos grandes acontecimientos en la vida no sólo tabasqueña, sino del sureste, otro de estos grandes acontecimientos fue la reciente contingencia ambiental de las inundaciones, he sufrido y gozado de estas vivencias con singular orgullo, desgraciadamente las pérdidas materiales fueron cuantiosas y hoy aún estamos sufriendo las consecuencias, el recuento de los daños siempre es difícil, pero necesario.

Más de 2 mil muertos y 20 mil desplazados, siniestradas tierras en un área de 25 kilómetros cuadrados, pero las afectaciones abarcaron no menos de cien kilómetros cuadrados, los zoques fueron uno de los grupos étnicos más afectados, ya que habitaban los alrededores de este volcán. 11 291 indígenas fueron reubicados en 16 nuevos asentamientos chiapanecos, con ello nacieron nuevos municipios chiapanecos, -hoy el gobierno del estado se niega a reconocer esta necesidad y los zapatistas se proclamaron autónomos-.

La población zoque fue reubicada de igual forma en estados como Tabasco, el más cercano que brindó todo el apoyo a la población damnificada de este estado, Oaxaca también los recibió y muchos aún viven en esos sitios, también Veracruz y Quintana Roo, los recibió incrementando su población especialmente en Cancún municipio de Benito Juárez que ha roto el record Guiness de población, por su rápido crecimiento; ahora este grupo desplazado está perdiendo su identidad zoque, por ello este grupo está en proceso de desaparecer.

Doña Matilde Paz Martínez reconoce que en aquella época en la cual nació, se consideraba inferior a quien hablaba un dialecto como el zoque, por ello, su lengua materna fue desplazada por el español y son pocos los que lo hablan, quienes lo hacen son gente perteneciente a la tercera edad de más de sesenta años, muriendo con ellos el zoque en las tierras de Tabasco desaparecen, ahora esos zoques desplazados hace 26 años por el volcán Chichonal, ya han perdido su identidad regional en los estados que en la actualidad viven y se han mezclado indiscriminadamente con los mestizos.

XELAJU ES UN VOLCÁN UBICADO EN LA CIUDAD DE: QUETZALTENANGO

Ciudad ubicada en la parte Suroeste de la República de Guatemala, en el Altiplano de la República, gran parte de la Ciudad está compuesta de rocas eruptivas y asentada sobre desfiladeros insondables y gargantas, por donde escurre agua de los manantiales. Localizada a unos 2,380 metros sobre el nivel del mar. Latitud 14° 50' y 22" y de longitud 91° 31' y 10", tiene un área de 120 Kilómetros cuadrados, es la segunda ciudad de mayor importancia y uno de los principales centros de distribución de productos agrícolas; sus límites geográficos son: al norte con los municipios de Olintepeque, La Esperanza (Quetzaltenango) y San Andrés Xecul (Totonicapán); al sur con los municipios de: Zunil y El Palmar (Quetzaltenango); al este con los municipios de: Zunil, Salcajá y Almolonga (Quetzaltenango); al oeste con los municipios de: Concepción Chiquirichapa y San Mateo (Quetzaltenango).

La municipalidad es de primera categoría, cuenta con una Ciudad, 20 barrios, 3 colonias, 2 aldeas, 14 caseríos y 99 parajes. Los nombres de las aldeas son: Las Majadas y San José Chiquilajá.

El territorio es grande y tiene varios volcanes y aguas termales, famosos en la República guatemalteca.

Su etimología es: Según el titulo real de don Francisco Izquin Nehaib en 1,558, antes que los Quiches dominaran la Ciudad se menciona con el nombre mam "Culahá" que significa "Garganta de Agua", tal vez por el agua que cae de las altísimas montañas hacía el Valle. Posteriormente se llamó "Xelajuj" también "Xelahuh" y "Xelahuh Quej", o sea el día 10 uej (10 venado) de su calendario; la etimología proviene de las voces quichés Xe = debajo o al pie de y de Lajuj = diez, bajo los diez o al pie de los diez, según lo indica el historiador Fuentes y Guzmán en su libro "Recordación Florida" a fines del siglo XVII. Tal designación se debió al hecho que la Ciudad estaba dividido en 10 secciones y gobernada cada una por un Rey. Además de la etimología dada por los indígenas quichés, también esta la de del vocablo mexicano del que se origina el nombre de "Quetzaltenango", su nombre significa Quetzal = Ave propia de la región y Tenango = Lugar de o Ciudad de, "Ciudad de los Quetzales".

Tiene una población (según estimaciones de 1991) 93,439 habitantes, la Ciudad fue fundada por los Españoles en 1,524, fue erigido Departamento por Decreto de la Asamblea Nacional Constituyente el 16 de septiembre de 1,845, se le confirió el titulo de Ciudad por decreto No. 63 de la Asamblea el 29 de octubre de 1,825. Fue intensamente afectada por la erupción del Volcán Santa María, lo que obligó volver a reconstruirla en 1,902 Quetzaltenango o Xela como le llaman comúnmente (diminutivo de Xelaju que significa en lengua maya-quiche: "bajo los diez", no se sabe si diez fuentes de agua, o diez caciques), es la segunda ciudad mas importante de Guatemala, tanto en industria, comercio, infraestructura, etc; ademas es llamada cuna de la cultura de Guatemala ya que en esta ciudad vivieron grandes personalidades del arte, poesía, música, etc. como en el caso de Paco Pérez, autor de "Luna de Xelaju" una de las canciones mas representativas para todos los quetzaltecos y los chapines en general: que es como el segundo himno nacional; además de la arquitectura, en especial la neoclásica que se refleja en el centro histórico de esta ciudad; la interculturalidad, la preservación de costumbres e identidades mayas.

Pero retornemos al Chichonal, al recordar los pormenores de la explosión recordé la lluvia de ceniza y me di a la tarea de investigar si realmente era un volcán y a que distancia estábamos -yo aún no me ubicaba geográficamente, aún me sentía al revés con respecto al mar, acostumbrado al Pacífico aun me resultaba difícil ubicarme con el mar del lado derecho -tal vez por eso me siento de izquierda- comencé a poner atención sobre la ubicación de lo que escuché era el volcán Chichonal el cual había explotado en nubes de polvo mismo que sepultaron los poblados cercanos a él.

VOLCAN EL CHICHONAL (CHIAPAS)

El Chichonal -también llamado Chichón es un volcán estratificado de 1 060 m de altura que se localiza en el noroeste del estado de Chiapas, en una región montañosa que comprende los municipios de Francisco León y Chapultenango.

Durante poco más de un siglo, los volcanes del sureste mexicano permanecieron en un profundo letargo. Sin embargo, en la noche del domingo 28 de marzo de 1982, a las 23:32 horas, intempestivamente despertó un volcán hasta entonces casi desconocido: El Chichonal. Su erupción fue del tipo pliniana, y tan violenta que en cuarenta minutos la columna eruptiva abarcó 100 km. de diámetro por casi 17 de alto.

En la madrugada del día 29 una lluvia de ceniza cayó en los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche y parte de Oaxaca, Veracruz y Puebla. Fue necesario desalojar a miles de habitantes de la región; los aeropuertos se cerraron, al igual que gran parte de los caminos. Las plantaciones de plátano, cacao, café y otros cultivos terminaron destruidas, grandes afectaciones se tuvieron principalmente en la ganadería por la pérdida de pastizales en Tabasco.

En los siguientes días continuaron las explosiones y la bruma volcánica se extendió hasta el centro del país. El 4 de abril se presentó una explosión más fuerte y prolongada que la del 28 de marzo; esta nueva erupción produjo una columna que penetró en la estratósfera; en unos cuantos días, la porción más densa de la nube de ceniza circundó el planeta: llegó a Hawai el 9 de abril; a Japón, el 18; al Mar Rojo, el 21 y, por último, el 26 de abril cruza el Océano Atlántico.

Chichón es el nombre con que se denomina un árbol que abunda en estas laderas del volcán.

La erupción se inicia el domingo 28 de marzo de 1982, y el 4 de abril del mismo año, hace la erupción mayor. La fecha de su última actividad fue en septiembre del 2000.

El tipo de volcán -según su erupción es Hawaiano. Su forma es cónica irregular, con cuatro conos secundarios o adventicios, como también se les llama.

Se ubica en el municipio de Francisco León, Chiapas, México.

Poblaciones más cercanas: Chapultenango y Ocotepec, tiene una altura de 2 224 metros sobre el nivel del mar con una temperatura de 4 y 8 grados centígrados.

La flora es bosque tropical subcaducifolio. Comparte algunas de las especies con el bosque perennifolio, con una fauna de aves como el quetzal, guacamayas, pavo reales, venados etc. Monos, jaguares, tucanes, ocelotes, nutrias.

Se ubica entre los municipios de Chapultenango: Ostuacán, Reforma, Pichucalco, Francisco León, Sunuapa, Juárez e Ixtacomitán. Su economía es; la mayoría de la población se dedica al campo, se produce café, maíz, algo de tabaco, naranjas; la ganadería es muy importante en la producción de leche y carne. También hay minería. Es famoso el ámbar, extraído de unas minas que quedan por Simojovel, hay que recordar que en ningún otro lugar de México se produce. También cerca de Solosuchiapa se encuentra una mina llamada Santa Fe, que producía plomo, cobre, oro y plata. Ahora produce un material llamado bolontonita utilizado para hacer porcelanas. En Ostuacán se localizan pozos que ya producen petróleo.

Los habitantes cercanos al volcán Chichón se dedican a las artesanías para vender en el Distrito Federal. Su economía es muy pobre. La sociedad se caracteriza por ser de escasos recursos económicos. La gente vive dispersa en pequeños pueblos y rancherías. En el oeste habitan los zoques y del otro lado (este) los tzotziles, los tzeltales y los choles.

HISTORIA

Eran las 22:30 horas del domingo 28 de marzo. Aunque desde varias semanas antes ya habían ocurrido sismos (señal de alarma que la naturaleza emite para ponernos sobre aviso), ese día y a tal hora nuestro volcán entró en una etapa de intensa actividad. En el campo se sentía la tierra más caliente que lo de costumbre, por abajo ya andaba la lumbre que de noche vino a sorprender.

Enormes cantidades de ceniza cubrieron un área de más de 100 km a la redonda. Esto quiere decir, que su zona de influencia directa fue más allá de Chiapas: llegó a Tabasco, a Oaxaca, a Veracruz, a Campeche, alcanzando hasta 15 cm de espesor en algunos lugares. Las emisiones de ceniza no sólo afectaron al suelo inutilizando cosechas, bosques y pastizales, además de repercutir en la vida de más de 20 poblados, sino que la atmósfera también se vio afectada al llenarse el aire de impurezas y originar un oscurecimiento tal que el día parecía noche. Curiosamente esta situación trajo consigo un fenómeno opuesto en la mayor parte del país, fenómeno que nada tenía que ver con la furia desatada por la naturaleza en Chiapas: a partir de entonces los crepúsculos que admiraron nuestros amigos del norte y centro de México eran de colores más vivos e intensos; rojos y naranjas, morados y amarillos embellecían el atardecer.

La economía chiapaneca y tabasqueña sufrió muchos daños, principalmente en la ganadería y la agricultura, a causa de la ardiente ceniza. Sin embargo, pese a los incalculables efectos, nuestros campos han empezado a regenerarse. Las lluvias han contribuido con su importante tarea a que pronto produzcan las tierras afectadas, los alrededores del Chichón, volverán algún día, una noche, a tener el color verde que siempre ha distinguido a las tierras del sureste.

Hoy las nuevas generaciones -entre ellos mis hijos- nada los conmueve, ni siquiera la recién pasada inundación, las grandes pérdidas no existen para los jóvenes han perdido la proporción de las cosas, dos grandes acontecimientos me han tocado vivir además de la guerra zapatista, misma que no creía pudiera alguien convocar, una guerra corta que inicialmente provocó una sacudida a la conciencia de los mexicanos, nuestros indígenas -de los que formamos parte en mayor o menor proporción- alzaron la voz y exigieron su lugar.

Me tocó ser parte de la historia, en mi vida en el sureste ¡ojalá! No ocurriera una sola tragedia más, pero mucho me temo que aún escribiremos algunas otras páginas, la tierra tiene muchos secretos, esperemos que el petróleo no cobre su cuota de sangre, la tierra aún sigue acomodándose, ¡buena suerte para todos!