Ciencia y Tecnología
Se invierten unos 100 mdd para modificar genéticamente granos de maíz
Las semillas genéticamente modificadas reducen los costos de producción. Foto: El So9l de México
Organización Editorial Mexicana
9 de marzo de 2008

Buenos Aires, Ar­gen­ti­na.- Por ca­da es­pe­cie de gra­nos ge­né­ti­ca­men­te mo­di­fi­ca­dos con op­ción a co­mer­cia­li­za­se, se rea­li­zan has­ta 10 años de in­ves­ti­ga­ción y una in­ver­sión de 100 mi­llo­nes de dó­la­res y se ha­ce en la­bo­ra­to­rios de al­ta tec­no­lo­gía co­mo los de Mon­san­to.

Con es­tas es­pe­cies se lo­gran plan­ta­cio­nes más eco­ló­gi­cas al evi­tar el des­per­di­cio de agua y al mis­mo tiem­po ca­pa­ces de fil­trar ma­yor can­ti­dad de li­qui­do, pro­du­cir nu­trien­tes pa­ra el sue­lo, mi­ni­mi­zar el uso de in­sec­ti­ci­das, fer­ti­li­zan­tes y agro­quí­mi­cos.

Pe­ro no fue así de fá­cil. En Ar­gen­ti­na pa­ra po­der uti­li­zar es­tos pro­duc­tos, se crea­ron ins­tan­cias cien­tí­fi­cas, se ge­ne­ra­ron re­glas es­tric­tas de in­ves­ti­ga­ción, ex­pe­ri­men­ta­ción en cam­po e in­ver­na­de­ro y lue­go la pro­duc­ción a es­ca­la.

Ca­da per­mi­so pa­ra in­ves­ti­ga­ción se au­to­ri­za o re­cha­za en un lap­so pro­me­dio de 5 me­ses, así co­mo la au­to­ri­za­ción de ven­ta de se­mi­llas ge­né­ti­ca­men­te mo­di­fi­ca­das; ca­da ci­clo de siem­bra se lle­va a ca­bo una ins­pec­ción y vi­gi­lan­cia de los pro­ce­sos.

La le­gis­la­ción de ese país de­ter­mi­na que ca­da dos años la tie­rra se que­de sin sem­brar pa­ra de­mos­trar que no que­dan ras­tros de trans­gé­ni­cos.

Se tra­ba­ja en 250 cen­tros de in­ves­ti­ga­ción de to­do el mun­do y en ca­da uno se le agre­gan o re­ti­ran con­di­cio­nes pa­ra ade­cuar ca­da se­mi­lla a las con­di­cio­nes pro­pias de ca­da país.

De pa­so se res­guar­da la sa­lud ani­mal al evi­tar el de­sa­rro­llo de mi­co­to­xi­nas (hon­gos mi­cros­co­pi­cos) que afec­tan a las va­cas y a los cer­dos y con ello, la pro­duc­ción de car­ne y le­che.

Lo­grar ca­da nue­va es­pe­cie cues­ta al­re­de­dor de 100 mi­llo­nes de dó­la­res y al me­nos 10 años pe­ro se pre­ten­de ini­ciar la agri­cul­tu­ra del fu­tu­ro pa­ra en­fren­tar los re­tos que el mun­do pre­sen­ta, co­mo son el cam­bio cli­má­ti­co, la es­ca­cés de agua y de­gra­da­ción de los sue­los.

"Lo nue­vo se­rá la agri­cul­tu­ra por par­tes. Se­gún las di­fe­ren­tes ca­pa­ci­da­des de los sue­los se sem­bra­rán es­pe­cies di­fe­ren­tes; pa­re­ce de­ma­sia­do com­pli­ca­do pe­ro con la bio­tec­no­lo­gía, las sem­bra­do­ras de pre­ci­sión y los es­tu­dios agro­nó­mi­cos de avan­za­da, eso se­rá tan sen­ci­llo co­mo es la agri­cul­tu­ra do­mi­nan­te to­da­vía", afir­man los es­pe­cia­lis­tas de Mon­san­to.