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Finanzas
Suman 26 países que siembran semillas biotecnológicas
El nuevo maíz reducirá los costos de irrigación en lugares secos y disminuirá el impacto producido por sequías. Foto: El Sol de México
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Organización Editorial Mexicana
9 de marzo de 2008
Patricia Torres / Enviada El Sol de México
Buenos Aires, Argentina.- El futuro ya está en los campos de experimentación de Argentina, Honduras, Brasil, Puerto Rico y al menos otros 22 países del mundo, que tan sólo en 2006 sembraron 102 millones de hectáreas con maíz resistente a la sequía, a las plagas, tolerante al frío y capaz de optimizar el uso del nitrógeno; más alimenticio al producir más licina, más proteínas y vitaminas agregadas. En México, la falta de información de todas estas ventajas y la contaminación ideológica y política impide al país adoptar la biotecnología y los nuevos desarrollos agrícolas para recuperar su independencia alimentaria y competir con el mercado mundial de alimentos, afirma Pablo A. Vaquero, director de Estrategia y Nuevos Negocios para América del Sur de Monsanto, la empresa biotecnológica más especializada del mundo. Y es que guste o no, la biotecnología es el reemplazo de la experimentación milenaria en campo. Los granos fabricados en laboratorio o transgénicos de primera generación ya son cosa del pasado. Tal es el caso de la variedad de maíz MGRR2, que promete aumentar hasta en 50 por ciento la productividad en plantaciones de maíz, según resultados ya probados en Argentina, lo cual podría ser ejemplo para México, que se mantiene a la zaga del progreso cuando otros gigantes, como Brasil, China e india, pelean por llegar primero a la senda del progreso. Emilio Yarzabali, investigador de Monsanto, señala que por lo que en maíz respecta a México "hay que tratarlo con mucho cuidado", imponer medidas para la existencia de barreras que permitan preservar los maíces nativos y evitar la mezcla entre las variedades de producción (como Sinaloa, Jalisco o Bajío) y los criollos (de Oaxaca, Puebla o estado de México, por ejemplo). Ambos especialistas coinciden en dos puntos: México no se puede rezagar por más tiempo o perderá su oportunidad de integrarse al futuro con oportunidades competitivas y se volverá totalmente dependiente en el ámbito alimentario, y es necesario que se impongan reglas justas y estrictas para la siembra de alimentos biotecnológicos. "Que todo sea en blanco y negro, que no queden espacios para grises". Pablo Vaquero dio a conocer que Monsanto está trabajando con asociaciones de productores mexicanos sobre los siguientes conceptos: hacer un banco de germoplasma de todas las variedades de maíz nativas, y preservarlo, ya que es importante para la Humanidad y para México; para ayudar a esos pequeños productores a desarrollar no sólo la supervivencia significa sembrar maíz y como desarrollar negocios a partir de esas variedades de maíz que son particulares, exclusivas de México y que pueden tener seguramente algún mercado en el exterior. Y en cuanto a los productores de mayor tamaño, que se encuentran principalmente en el norte del país, la posibilidad de que la introducción de los transgénicos ayude a que la exportación y producción de maíz por parte de México sea más alta. Ante la resistencia de México a permitir la siembra con maíz genéticamente modificado, dijo que el principal problema de la biotecnología es que en general en muchos países incluyendo México, es que hay poco conocimiento cuando se habla de biotecnología, transgénicos, de ingeniería genética. Hoy la biotecnología forma parte de la mayoría de los medicamentos que consume la Humanidad y tiene un impacto impresionante en lo que a la salud humana se refiere, y eso es en todo el mundo, y nadie la cuestiona en la salud porque está en juego la vida. La población está creciendo, en el mundo ahora somos seis mil millones de habitantes, en el 2025-2030 se espera que seamos nueve mil millones, la capacidad que existe de la expansión del área agrícola no es más del 10 por ciento, con lo que la única respuesta para esa ecuación para una mayor producción de alimentos por hectárea es la biotecnología. Los países como México, agregó deben tomar en cuenta todas las desregulaciones y estar seguros de que cada evento biotecnológico va a ser seguro desde el punto de vista de alimentación humana, animal y que no va a afectar el medio ambiente. "Si se cumple con esos requisitos no hay impedimento alguno para que la biotecnología avance en el mundo, hay más posiciones ideológicas que de hechos factibles de los riesgos de la biotecnología", señaló. Pablo Vaquero sostiene que el ingreso de la biotecnología en México es retrasada por falta de información y asegura que tarde o temprano la adoptará, ya que son mucho más los beneficios que los temores que se tienen, que en todos los casos tienen argumentos sin bases científicas y a partir de especulaciones. Emilio Yarzabal recomienda un estudio por regiones que incluya riesgos, impacto comercial y agroecológico. "La realidad del país no es siempre la misma en todo su territorio, y una decisión responsable debe considerar ello", advirtió. Aseguraron que en ese sentido Monsanto es muy estricto y nunca permitirá el ingreso de transgénicos a México de manera irregular. "Sabemos que ha habido acusaciones en ese sentido, pero no somos nosotros los que ingresamos las semillas, son los campesinos, pero no hay suficiente como para causar un problema en el país, en eso somos muy estrictos, Monsanto trabaja con apego total a la ley de cada país". México, insistieron los investigadores, debe salir ya de la discusión ideológica que no llega a nada, no ayuda al comercio, ni a que el país progrese. "No se puede fundar la ideología en el miedo, ni en el tratar el tema del rechazo por el simple rechazo. Lo que hay que lograr es una discusión seria". México es centro de origen del maíz y principal consumidor a nivel mundial de maíz blanco. Desde los años 90 importa grano para abastecer su mercado interno para el consumo animal, tan sólo en el último año importó 10 millones de toneladas. El rendimiento promedio por hectárea es el más bajo del mundo, 2.8 toneladas y en muchas regiones, principalmente el sur del país, apenas si es para autoconsumo. |
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