México
Al Rey se le pasó la mano: González Gálvez
Sergio González Gálvez. Foto: Daniel Hidalgo / El Sol de México
Asegura que es necesario revaluar la Cumbre Iberoamericana
Organización Editorial Mexicana
19 de noviembre de 2007

Miguel Reyes Razo / El Sol de México

Ciudad de México.- "Al Rey se le pasó la mano. El Rey no debió haberse metido. La presidenta Bachelet tuvo mucha culpa en el incidente", dijo Sergio González Gálvez, quien opinó que la Cumbre Iberoamericana, "ideada en España y hecha mexicana por la gran inteligencia de Fernando Solana, debe revaluarse, tal como se halla no debe continuar. El Grupo de Río es el foro que debe unir los intereses de América Latina".

Y remató:

"España no tiene nada que hacer aquí".

Añadió:

"El tema es delicado, pero hay que plantearlo".

Embajador emérito -ya en retiro- tras 45 años en Relaciones Exteriores, el diplomático iluminó:

"Los españoles dicen ser 'canal de México' ante la Unión Europea, hasta aseguran que España resultó determinante en las negociaciones. Y no fue así. Quizá algunas personas españolas participaron, mas no en el grado que ellos presumen.

"Conviene recordar que la Cumbre Iberoamericana, el G-8 y el Grupo de Río son mecanismos que resultan del fracaso de los organismos internacionales como la ONU o la OEA.

"Tal es el caso del G-8. ¡Es que la ONU no funciona! El G-Río vive por lo inútil de la OEA. La OEA no resuelve nada, ninguno de los problemas de América Latina lo ha resuelto la OEA. La Cumbre Iberoamericana tiene el propósito de ser una suerte de vínculo entre España y América Latina, y que España sea canal de América Latina con la Unión Europea.

"Vea cómo actúan las empresas españolas en América Latina. Eche una ojeada al sector bancario.

"España piensa que este grupo de países podrá tener impacto en el mundo únicamente si existe un vínculo institucional entre España y América Latina. Y para eso la creación de mecanismos adecuados, como la Cumbre Iberoamericana, con Iglesias en Madrid".

Mudaba la expresión facial del embajador Sergio González Gálvez. De su natural sonriente y apacible, pasó a un entrecejo fruncido y a una mirada dura. Así dijo:

"Yo me quejo de México, de la parte mexicana. Siempre ha tenido el complejo ante España. Ha habido temas en que México cedió mucho a España. Asómese a los protocolos en materia de extradición. ¡Es una afrenta! El Tratado de Extradición no requiere de prueba, no comprueba para extraditar. ¡Bah!"

-¿Qué concluye de lo sucedido en Chile, embajador?

-Las cumbres son un mecanismo para el intercambio de opiniones. Ninguna de sus resoluciones obliga. Se dialoga, opina, se intercambian preocupaciones, visten.

Pues bien, del incidente tuvo la culpa la señora Bachelet. Ella debió parar la discusión. Mi balance es que ¡al Rey se le pasó la mano! ¡El Rey no debió haberse metido! Bachelet debió marcar el alto. Y no lo hizo, no interrumpió, le faltó energía a la presidenta Bachelet.

¡CLARO QUE AZNAR INTERVINO EN VENEZUELA!

-¿Util la cumbre?

-Ya le digo, los actores principales se reúnen... sin compromiso.

-¿Cómo aprecia la decisión de cancelar su participación del presidente Felipe Calderón?

-¡Hizo muy bien! Su país es prioridad. ¡Muy bien! El presidente Felipe Calderón se distingue de las actitudes de Fox en forma muy positiva. Yo lo veo así.

-¿Y de Chávez, qué?

-Mire, Chávez tiene su estilo, su manera de hacer las cosas. Yo no objeto su fondo, quizá la forma en que lo lleva a cabo. Chávez sin duda habla demasiado, y dice cosas que no debía decir. Chávez es el peor enemigo de Chávez.

-¿Qué consecuencias tendrá el roce?

-Repasemos -sugirió el embajador que en tiempo del presidente Salinas medió intensa y decisivamente entre Cuba y Estados Unidos-. El Rey se sale cuando Daniel Ortega sacó a colación la actitud de España en relación con diversos problemas de América Latina. El Rey se va.

Mi balance es que el Rey se equivocó. Zapatero debió ser el portavoz único. Zapatero hizo bien en defender a Aznar. No se puso del lado de Aznar, no. ¡Y, desde luego, Aznar sí intervino -como España- en Venezuela!, para acabar pronto.

No pasará a mayores, tendrá relevancia sin impactos en el continente.

Don Sergio González Gálvez es hombre madrugador, sano. Exjugador de futbol americano -"lo practiqué con mi inolvidable amigo Manuel Clouthier"-, al amanecer trota junto a su temible perrazo. Exigentes sesiones de levantamiento de pesas lo conservan elástico, ágil y muy respetable. Se ufana: "Ya paso de los 70, ¿eh?"

"El Grupo de Río eran ocho o tal vez nueve países en tiempo de Ernesto Zedillo. Luego se amplió y al rato ya estaba toda América Latina. ¡Se desvirtuó! ¡Se atomizó! El G-Río debe revisarse, examinar cuáles son sus objetivos.

"El G-Río se creó ante la ineficacia de la OEA. La OEA no sirve para resolver los problemas continentales. ¿Qué ha hecho? ¡Nada! Yo creo que proliferan organismos que no tienen ningún sentido en nuestro mundo contemporáneo. Reto: ¿qué ha hecho la OEA?"

¿JUANGA, MODELO DE CHARRO MEXICANO?. MENEM SE MOFO. SALINAS ¡GRR!

Pidió agua. Tentó:

"¿Qué quiere beber Reyes Razo? ¿Y usted? A Daniel Hidalgo, hacedor de fotos. Tengo sed, mucha sed".

-¿Cómo se gestó la Iberoamericana, embajador?

-En España la concibieron, en España querían que naciera. La notable inteligencia y agudeza política de Fernando Solana lo impidió. Estaba el apoyo de Carlos Salinas. Solana vio una cumbre de todos. España no pudo imponer la agenda. Se negoció. Y ocurrió en Guadalajara. Vino Fidel Castro.

Yo participé en varias cumbres. Han de cumplirse varios pasos. Primero, el país sede propone el tema, se somete a consulta, se aprueba. Segundo, el país sede presenta proyecto de declaración, vuelta a proponer y consultar, se corrige, se adiciona.

La ventaja de la Cumbre Iberoamericana es que permite que los presidentes hablen de sus problemas, pláticas que propician arreglos. Daré un ejemplo. A la Cumbre de Guadalajara yo llevé a los líderes del FMLN salvadoreño. ¡Ni se imagina lo que fue eso! Los traje en avión de línea, arreglé las citas, los puse frente a jefes de Estado. El presidente Carlos Salinas y Fernando Solana estaban en todo. Shafik Hadam me parece que era uno de ellos. Ya murió, ¿verdad? Pues lo llevé a Guadalajara, con agentes de Gobernación. ¡Hombre, no sabe usted qué momentos se pasan!

Y ahí estábamos, en Guadalajara, en el Instituto Cultural Cabañas. Y luego hubo un show en el Teatro Degollado con todos los asistentes. Y que la fiesta mexicana, el carácter mexicano con sones de mariachi y gritos muy machos, la encabeza... ¡Juan Gabriel!

Juan Gabriel en traje de charro blanco. Juan Gabriel y su modo de actuar. La que se armó. Menem la agarró contra nosotros: "¡Ché, qué charro tan mexicano! ¡Pero qué macho mexicano, Presidente! ¡Carlos, te luciste!"

Y el presidente Salinas que rechinaba los dientes. Cómo aguantó las pesadeces de Menem. Bueno, hay de todo -se ríe el embajador.

PATRICIA ESPINOSA: CANCILLER EXCELENTE

Más agua para el diplomático, que fue en dos ocasiones embajador en Japón, subsecretario de Relaciones Exteriores. Sergio González Gálvez defiende vehemente a los "de carrera".

-¿Qué los distingue?

-Un embajador debe pasar por todas las etapas que señala el Servicio Exterior de Carrera. Examen tras examen. Pruebas de conocimiento, severas. Sin esos saberes se verá la actuación.

Nosotros hemos tenido embajadores ante la OEA, surgidos de situaciones políticas, carentes de la escuela que un embajador debe poseer.

-¿Qué opina de la política exterior del presidente Felipe Calderón?

-Muy positiva en muchos aspectos. Sin someterla a la prueba del ácido, veo muy bien que México vaya al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en el 2009. Tengo muy buena opinión del presidente Felipe Calderón.

Patricia Espinosa, nuestra canciller, realiza su trabajo con gran discreción. Patricia se maneja en un entorno político difícil, y lo hace muy bien. Patricia Espinosa estaba en Nueva York y la invité a ser directora de organismos regionales americanos: OEA, G-Río, Cumbre.

Tengo una excelente opinión de Patricia Espinosa. Hace su trabajo lo que se dice bien. ¡Ah!, después de años sin una gente de servicio en la chancillería, desde Manuel Tello hijo, Manuel Tello, embajador emérito como yo.

Ya en la despedida:

"¿Qué es de nuestro amigo Mario Vallejo Hinojosa? Abogadazo, ¿eh? Salúdelo. Adiós".