Tabasco
Llama Obispo ayudar a tabasqueños
La catedral, El Señor de Tabasco, funciona como albergue para decenas de damnificados. Foto: Rodrigo Magaña / El Heraldo de Tabasco.
Mensaje del Señor Obispo, Benjamín Castillo Plascencia, al pueblo de Tabasco
El Heraldo de Tabasco
4 de noviembre de 2007

Hermanos muy queridos en la fe. Paz y fortaleza a todos: sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas y respetables autoridades estatales y municipales; asociaciones civiles, familias afectadas, a todos los católicos y no católicos, a los hombres de buena voluntad:

Queridos hermanos, quiero recordarles lo que dice el apóstol San Pablo a los romanos: ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo? ¿La aflicción? ¿La angustia? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La Espada? Ni las inundaciones por muy crítica que ha sido en los días anteriores. Estas palabras deben resonar en nuestros corazones para darnos la fortaleza que nace de la fe en Dios, la fe que vence al mundo, la esperanza que no defrauda, la caridad que se hace concreta y efectiva en estos momentos. En esta contingencia natural me dirijo a ustedes para darles unas palabras de aliento y esperanza:

A todos los sacerdotes, mis colaboradores muy cercanos, me uno a ustedes en su entrega pastoral que les está exigiendo sacrificio, trabajo y solidaridad del pueblo que presiden especialmente con las comunidades que más están sufriendo: sean heraldos de paciencia, fortaleza y que más están sufriendo: sean heraldos de paciencia, fortaleza y animosidad cimentados en las palabras del evangelista san Mateo (28,20) "Yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos".

Estoy seguro que la presencia de Jesús se manifiesta por medio de nosotros en los albergues, en cada familia que sufre, en cada anciano o enfermo, en cada niño que se acerca a ustedes. En todos los momentos los sacerdotes han sobresalido por ser trabajadores, dispuestos, obedientes, aún en los momentos más drásticos como la persecución en Tabasco, siempre hemos encontrado un sacerdote encarnado y afrontando la situación con su rebaño.

Muy estimados sacerdotes estamos llamados a no bajar las manos y estar cerca de las personas para darles aquello que es propio de nuestra vocación y de nuestra misión ¡es el momento de avivar los valores humanos y espirituales! ¡Seamos forjadores de la unidad y la reconstrucción de Tabasco¡ Y en la medida de sus posibilidades, coordinar acciones concretas con los grupos y movimientos parroquiales que concreticen la caridad cristiana.

Fomenten campañas de oración para ayudar espiritualmente a nuestros hermanos de Tabasco, y darle el sentido cristiano al sufrimiento humano, convoquen grupos y movimientos para estas vigilias de oración y el mismo santo rosario, en esta hora crucial para Tabasco.

A los religiosos y religiosas, que se han unido a la gigantesca labor de auxiliar a nuestro Estado. Agradezco el gesto que han tenido de convertir sus colegios en albergues y de socorrer con todo lo que disponen a las personas que más lo necesitan. Ustedes también tienen una misión valiosa en nuestra Diócesis y ahora también debe resaltarse en ustedes su misión humana y cristiana en esta porción de la Iglesia que peregrina en Tabasco, donde Dios y su congregación les han encomendado para la edificación del Reino de Dios.

A mis seminaristas y sus formadores, ustedes también comparten con Tabasco esta misma realidad, sé que la mayoría de ustedes está con sus familias donde ellas se encuentran albergadas y algunos se encuentran en Villa Parrilla juntos con sus formadores resguardando su casa de formación y tareas de apoyo en la Parroquia de San Antonio de Padua, a todos ustedes les pido que sean testimonio de fe, esperanza y caridad.

A todas las Autoridades y Asociaciones Civiles: es digno de admirar la loable labor del Señor Gobernador, Químico Andrés R. Granier Melo y la de todos sus colaboradores y dependencias que él coordina, a las venerables fuerzas del Ejército y a la Marina, a la Policía y Tránsito, por estar muy cercanos a nuestro pueblo en este momento y socorrer a tantos hermanos, sin importar credos u opciones partidistas, a todos ustedes ofrezco mis oraciones para que continúen velando por el bien de todos los tabasqueños sin duda que su incansable labor les será recompensada.

Familias católicas y no católicas, Mujeres y Hombres de buena voluntad, les saludo con el corazón de pastor que Dios me ha confiado: estoy seguro que la fe puesta en Dios debe llevarlos a tener en primer lugar mucha paz y esperanza de que pronto saldremos adelante como en otros momentos históricos: abandono, persecuciones, conflictos políticos, explotaciones, huracanes, explosiones, epidemias, etc. Todo esto lo hemos afrontado con la fuerza de la fe, el trabajo de muchas manos y la generosidad de los corazones que se han unido para poder sacar adelante a nuestro Estado.

Estamos en el mes de noviembre, mes del Señor de Tabasco, les invito a todos a recordar con fervor un canto que ha quedado grabado en el alma de este noble y valiente pueblo tabasqueño:

"El Señor de mi Tabasco, Dios nuestro Redentor, que desde el cielo ha descendido, por salvar al pecador. venid pueblos de Tabasco y postrados de rodillas entonad las maravillas de Dios nuestro Redentor".

En esta ocasión, el Señor de Tabasco, recibe a varias familias damnificadas y desde su Catedral sostiene con su mirada de amor y protección a su pueblo que sufre.

Quiero rogar a todos los tabasqueños a que respeten los bienes de todas las personas que han dejado sus casas en el agua, pónganse la mano en el corazón y despierten su sentido de solidaridad con sus hermanos que sufren.

Les invito a no dejarse llevar por la desesperación y el desorden, estén atentos de las indicaciones que den las autoridades locales para apoyar con mayor eficacia las labores de rescate y de atención a quienes ya están en los alberques públicos, escuelas y Templos religiosos.

Alcemos la mirada a nuestra Madre Santísima de Guadalupe, como siempre lo hemos hecho, especialmente cuando más nos sentimos afligidos y pongámonos bajo su protección, que Ella nos socorra, ya que lo ha prometido: ¿no estoy yo aquí que soy tu madre? Refugiémonos, pues, en su regazo maternal.

Quiero nuevamente decirles que estoy con ustedes queridos hermanos y hermanas, y siento profundamente el dolor y la angustia de todos ustedes, pero también doblo mis rodillas ante mi Dios para implorar el apoyo y favor para todos los tabasqueños.

Con mucho cariño a todos ustedes les envío mi bendición.

Villahermosa de san Juan Bautista a 04 de noviembre de 2007

Nota: Quienes no pueden acudir a los Templos, por que los templos estén como albergues o se encuentren aislados, los invito que desde sus casas estén atentos a la celebración de la Santa Misa que se trasmite por los medios de comunicación (la radio y televisión).

Así mismo los invito a quienes tengan la posibilidad de organizar una Vigilia de Oración, la realicen, pidiendo a Dios que se derrame su misericordia y los días que vienen se pueda avanzar en la reconstrucción del Estado.