Tabasco
Recorre Calderón zonas inundadas
El Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, fue recibido con júbilo por los damnificados, quienes vieron en él una esperanza. Foto: Javier Chávez / El Heraldo de Tabasco.
Pide a los tabasqueños apoyar a su gobernador para enfrentar la contingencia
El Heraldo de Tabasco
1 de noviembre de 2007

José Guadalupe Pérez

Villahermosa, Tabasco.- "Usted debe estar orgulloso de su pueblo", dijo el titular de Sagarpa, Alberto Cárdenas, al gobernador en presencia del presidente Felipe Calderón, quien encabezó un recorrido por zonas afectadas por las inundaciones en la ciudad de Villahermosa.

Poco antes, ante cientos de tabasqueños que realizaban labores de protección en el malecón de Villahermosa, a quienes el Presidente ayudó a llenar sacos de arena para proteger la ciudad, les pidió "seguir ayudando al Químico, quien es un gobernador que está de pie al lado de su pueblo".

Durante la visita de los mandatarios cientos de familias mostraron unidad ante la adversidad trabajando unidos frente al río Grijalva, en donde solicitaron apoyos para contener la furia de la naturaleza.

El presidente Felipe Calderón Hinojosa, con voz vigorosa, se comprometió a movilizar todos los recursos posibles de la Federación para ayudar a superar los daños causados por las lluvias en cada casa o comunidad de Tabasco.

-"¡Yo le pido a El Químico Granier que no se rinda!", exclamó. Sin embargo, de inmediato rectificó:- "¡Sé que no se rendirá, porque él como ustedes son hombres valientes que en los tiempos difíciles demuestran unidad para vencer!"-.

Emocionado, el gobernador Granier aseguró que en este estado nadie se rendirá porque "los tabasqueños hemos superado peores circunstancias, y en las actuales mi gobierno he encontrado el apoyo incondicional de la gente, de modo que sí podemos".

Decenas de ciudadanos agradecieron la visita de los mandatarios, y un padre de familia, dirigiéndose al Jefe de la Nación, mencionó: "¡Estaremos hasta el final con El Químico; gracias por su visita presidente Calderón!".

Previamente, el Presidente y el gobernador habían arribado a Villahermosa a bordo del helicóptero DN-I, de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), y emprendieron un recorrido de supervisión por el malecón Carlos Alberto Madrazo Becerra.

Al llegar al río Grijalva, bajo el puente Manuel Pérez Merino (antes Solidaridad), fueron recibidos entre aplausos y muestras de júbilo por cientos de niños, hombres y mujeres que durante horas se dedicaron a llenar, bajo la lluvia y sin descanso, sacos con arena para evitar que el agua se siga derramando sobre el centro de la capital.

De manera espontánea y ante el asombro de todos, Felipe Calderón y Andrés Granier tomaron un par de palas y comenzaron a llenar sacos para reforzar el muro de contención, por lo que inmediato fueron secundados por sus esposas, Margarita Zavala Gómez y la presidenta del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), María Teresa Calles de Granier.

En ese sitio, Calderón Hinojosa se comprometió a aportar todo lo que esté de su parte para resarcir los daños causados por la tragedia, a la que calificó como la más grave en la historia de la entidad, pero también convocó a más tabasqueños, a sumarse a esta gran tarea comunitaria.

"No sólo están en juego sus vidas y la de sus hijos; también el patrimonio que con esfuerzo han construido durante años", recalcó el mandatario federal, en presencia de los batallones de soldados y marinos que afanosamente ayudaban a la gente.

"¡Resistan, resistan y continúen apoyando a su gobernador!", recalcó el Presidente.

En ese momento, el Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), Alberto Cárdenas Jiménez, se acercó a Andrés Granier y, admirado, le comentó en voz baja: "Usted debe estar orgulloso de contar con un pueblo que ante las desgracias demuestra unidad; lo felicito".

El mandatario sonrió y con emoción respondió:- "Siento mucho coraje porque hemos luchado mucho durante días; la naturaleza no nos está venciendo, pero sí ganando esta partida".

Luego de varios minutos de duras tareas, ambos mandatarios entregaron las palas a unas amas de casa y alzando las manos, se despidieron de la multitud para seguir la marcha a los albergues temporales ubicados en el Centro de Convenciones Tabasco 2000.

Al llegar a los refugios temporales, Felipe Calderón se internó entre las más de cuatro mil personas, todas de condición humilde, que se acomodaban sobre colchonetas, hamacas, sillas, cartones y camas improvisadas, entre aplausos y porras, los mandatarios recibieron el saludo y respaldo de los damnificados, como la señora Patricia Gómez Pérez, habitante de El Cedro, Nacajuca, quien les comentó que el desbordamiento del río Carrizal inundó su casa y destruyó sus pocas pertenencias.

-"Vendí mis alhajas por unos pesos para comprar comida, porque no me quedó nada", señaló.

Calderón les dijo a los afectados: - "Vengo a ayudar a los tabasqueños, porque en esta tierra se vive una situación grave que tenemos que solucionar todos".