Tabasco
Diseñan catálogo de plantas curativas en Tabasco
Lilia Fraire Sierra, maestra en ciencias e investogadora del Instituto Tecnológico de la Zona Olmeca (ITZO). (Foto: El Heraldo de Tabasco)
El Heraldo de Tabasco
26 de julio de 2010

María Albert Hernández

Villahermosa, Tabasco.- Retomando los conocimientos ancestrales de las comunidades de Tabasco en el uso y manejo de las plantas con propiedades curativas, la maestra en ciencias Lilia Fraire Sierra, llevó a cabo una investigación durante tres años, cuyos resultados muestran las aplicaciones de 130 especies distintas en la medicina tradicional.

Con el proyecto "Uso Potencias y Cultura de Plantas Medicinales en el Estado de Tabasco" la profesora investigadora del Instituto Tecnológico de la Zona Olmeca (ITZO) se adentró en una de las tradiciones más arraigadas en México, sobre todo ligada a la herencia indígena.

Para la científica, el conocimiento empírico adquirido por quienes desde tiempos remotos han optado por las plantas como cura inmediata, no es equivocado y aún refleja una clara relación con el medio natural y el hombre.

"Hay mucha relación con la ciencia, porque nuestros antepasados usaban métodos empíricos y sabían que solucionaban problemas de salud; hoy en día existe la carrera de Medicina Herbolaria, y la de Medicina Molecular, que tiene su base en las plantas. Hemos validado científicamente, tanto el uso terapéutico en animales, como en plantas con problemas de hongos, como el maíz, el frijol, la yuca y el melón, entre otras" explicó.

Financiada por la Fundación Produce Tabasco, la investigación se desarrolló a partir del 2007 para encontrar su conclusión en este año, y su objetivo primero fue el de identificar las principales plantas que se utilizan en la medicina naturista, así como el modo de preparación y las dosis en las que se toman.

Para ello, se realizó un trabajo de campo en comunidades chontales en las que aún persiste la medicina tradicional, tales como Villa Vicente Guerrero, Buenavista de Ignacio Allende, simón Sarlat y Villa Cuauhtémoc, en Centla; La Cruz, Sandial y Tucta, en Nacajuca; y Tamulté de las Sabanas, en el Municipio de Centro.

En la primera etapa, se logró la recolección de muestras de 130 plantas utilizadas con fines medicinales. Luego, en un laboratorio especializado de la Universidad Nacional Autónoma de México, se analizaron las propiedades de cada una de las partes de las plantas: flores, semillas, frutos, tallos y raíces. Los resultados fueron clasificados de acuerdo con su aplicación: las que sirven para el control bacterial, las que controlan la población intestinal de nematodos (lombrices), y las aprovechadas en el Sector Salud.

Para probar las propiedades curativas de algunas plantas, como el epazote, se firmó un grupo de niños de edades entre 1 y 5 años, a los que se les hicieron análisis sobre parásitos, antes de iniciar el tratamiento; un nuevo análisis al final demostró que la presencia de estos organismos había disminuido, además también se hicieron pruebas en borregos pelibuey con resultados favorables.

Entre las plantas estudiadas (algunas locales y otras introducidas), se encuentran el neem, el noni, la lila, la ruda, el epazote, la albahaca, la verdolaga, la yerbabuena, el maguey rosado, la sábila, el estafiate, el nopal y la flor de calabaza.

Para la segunda se sembraron las especies y en la tercera etapa se enseñó, mediante capacitaciones el modo de llevar a cabo la siembra, las propiedades de las especies así como el modo correcto de preparar las infusiones.

Al concluir la investigación, se elaboró un Manual de Autosuficiencia Familiar, en el que se explican las propiedades y aplicaciones para cada una de las 130 plantas estudiadas, así como la forma adecuada de sembrarlas y cultivarlas, además del modo de obtención de la parte activa del vegetal, así como la forma de preparación para su administración.