Finanzas Locales
Cajas de ahorro: Una alternativa de servicios financieros
(Foto: El Heraldo de Tabasco)
El Heraldo de Tabasco
13 de diciembre de 2009

Gustavo Garrido

Villahermosa, Tabasco.- A lo largo de los años y principalmente en oficinas gubernamentales, las cajas de ahorro han venido ganando terreno como una alternativa para quien busca servicios financieros de fácil acceso. En este sentido, la delegada en Tabasco de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), María Alejandra Merino Ferrer, señala que esta medida de ahorro es buena, pero en algunos casos representa un riesgo compartido, y por ello "hay que saber en cuales participar y de cuales huir".

Una encuesta sobre "Cultura Financiera en México", realizada por Banamex-UNAM, arrojó la información de que el 53% de los entrevistados nunca ha tenido una cuenta de ahorro o de inversión, principalmente "por que sus ingresos no les alcanza para abrirla", en contraposición de un 70% que participan en tandas con la idea de que es la única forma segura de ahorrar, al crearse ellos mismos, una obligación de pago semanal, quincenal o mensual, mientras que un 75% de las personas cuestionadas dijo haber incurrido en alguna ocasión a un tipo de préstamo informal, con agiotistas pagando intereses entre el 10 y 20 por ciento, o bien al haber acudido a alguna casa de empeño.

Lo anterior se debe a que la banca tradicional prefiere ofrecer sus servicios financieros a personas con mayores ingresos al considerarlos más rentables, lo que ha llevado a las personas de bajos ingresos -el grueso de la población-, a recurrir a medios pocos formales para satisfacer sus necesidades de ahorro y crédito, generando así el nacimiento y proliferación de las "cajas de ahorro".



¿Que son y como trabajan?

En las cajas de ahorro, también conocidas como entidades de ahorro y crédito popular, no existen clientes, ni usuarios, sino socios, cuyo objetivo principal es satisfacer las necesidades de todos sus integrantes, quienes también comparten los riesgos de las operaciones. En estas entidades no existe un beneficiario único que obtenga ganancias de éstas, pues el objetivo es que todos sus participantes se vean favorecidos.

En estos sistemas de ahorro voluntario, cada socio debe aportar una cuota inicial -que en algunos casos forma parte del capital social-, y posteriormente, realizan contribuciones periódicas que dependen de las políticas de cada organización y por las que se les otorga una tasa de interés determinada por cada caja de ahorro. Al mismo tiempo esas aportaciones son utilizadas para otorgar préstamos a los socios que así lo requieran, y obviamente por tratarse de un préstamo, el socio beneficiado con la operación deberá pagar un interés, el cual también es definido por cada entidad de ahorro, que normalmente va de un 5 a un 10 por ciento.

Cuando un participante quiere abandonar la sociedad, tiene el derecho de retirar sus depósitos, a no ser que los haya otorgado expresamente en garantía de un préstamo, además cada socio tiene voz y voto en las asambleas y el derecho a recibir la información financiera de la sociedad en el momento en que la necesite.



¿Quien recurre a ellas?

Las personas que se acercan a una caja de ahorro, en zonas rurales muy apartadas de las ciudades y por ende, de los servicios bancarios, acuden a ellas por la necesidad de tener servicios de ahorro y crédito, y sobre todo por la facilidad para integrase a ellas sin requisitos de ninguna autoridad financiera.

Por su parte las personas que perciben bajos ingresos y que viven en las zonas urbanas y rodeadas de una amplia oferta de instituciones bancarias, consideran que es más sencillo integrarse a una caja de ahorro; además de que se sienten más identificadas con una institución cuya razón social, va acompañada de los términos "Caja Popular", "Caja Solidaria" o "Cooperativa de ahorro", y ven lejana la posibilidad de integrarse a un gran banco.

Otra razón, es porque una caja de ahorro a diferencia de una institución bancaria, ofrece una tasa de interés más atractiva, tanto para los ahorros como para los préstamos. Cabe señalar que en algunas de estas entidades de ahorro no se requieren de montos mínimos para abrir una cuenta, además de que no cobran comisiones por apertura o manejo de cuenta. En cuanto a los préstamos, éstos están en función del depósito fijo, del buen historial que se tenga, y con plazos de hasta 92 quincenas.

Recomendaciones

Las cajas de ahorro se autorregulan de manera satisfactoria, más deben apegarse a la Ley de Ahorro y Crédito Popular (LACP), que surgió en junio de 2001, con la finalidad de evitar que sus socios sean defraudados. En este sentido, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), indica que quien decida ingresar a una caja de ahorro, verifique que esté debidamente registrada ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), lo que le dará mayor certidumbre en cuanto la administración de los recursos.

Al respecto, datos del Banco de Ahorro Nacional y de Servicios Financieros (Bansefi) -institución que a partir de la LACP busca convertirse en caja central-, muestran que de un universo de 682 sociedades registradas, sólo 492 se encuentran apegadas a la Ley de Ahorro y crédito Popular, y únicamente 77 están autorizadas.



De cajas a cajas

Las cajas de ahorro otorgan principalmente créditos al consumo, de salud, gastos funerarios, bienes de consumo duradero, capital de trabajo, créditos agrícolas, remodelación de viviendas y pago de deudas. No obstante existen cajas de ahorro con una estructura más desarrollada que les permite extender su gama de productos y servicios a sus socios, ofreciendo productos a la administración de nóminas créditos de diferentes tipos, disponibilidad en una red privada de cajeros automáticos, préstamos para la compra de una casa, recepción de remesas y compraventa de divisas.

En la actualidad existen 77 cajas de ahorro autorizadas y 298 se encuentran con prórroga condicionada -tienen hasta el 31 de diciembre de 2012 para concluir el proceso de regularización-. De las 77 cajas de ahorro autorizadas, 44 son Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamos (Socap) -sólo pueden operar con sus socios-; y 33 Sociedades Financieras Populares (Sofipo) -están en libertad de operar con clientes y socios-; las cuales se pueden identificar por un sello con la leyenda "Ley de Ahorro y Crédito Popular" en letras rojas y a la vista del público, lo que significa que ya pasaron todos los filtros, tanto a nivel del comité de supervisión como dentro de la misma CNBV.

Las 298 "a prórroga" deben contar con un sello de garantía que tenga la leyenda: "Nos estamos regularizando por la Ley" en un lugar visible, más sin embargo en ellas se ponen en riesgo los recursos.

Se ha dado el caso de que la caja llegue a quebrar y los socios no recuperen su dinero debido a que no hay nada que respalde sus ahorros, ni el capital invertido en un inicio, ni otras aportaciones. Por ello la Ley establece que una vez que la caja obtiene la autorización por parte de la CNBV para operar, debe constituir un Fondo de Protección de Depósitos del Sector de Ahorro y Crédito Popular, que se crea con una aportación por cada mil, con el objeto de dar seguridad al dinero de los socios.



Miras a futuro

Estas instituciones tienen un potencial de crecimiento importante "se estima que sólo el 35% de la Población Económicamente Activa tiene acceso a los servicios financieros de la banca comercial. Del resto, 12% tiene acceso parcial a servicios financieros a través de las sociedades de ahorro y préstamo popular existentes y de Bansefi, mientras que 53% (unas 20 millones de personas) no tienen acceso a servicios financieros formales", según información difundida por la revista de Condusef: Proteja su dinero.