Opinión / Columna
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Democracia Virtual
Eugenio Hernández Sasso
Tabasco después de tres inundaciones
El Heraldo de Tabasco
14 de noviembre de 2009
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A Tabasco le ha ido verdaderamente mal económicamente en los últimos tres años. La administración de Andrés Granier Melo ha tenido que recurrir a préstamos para obtener recursos y cumplir sus compromisos con la población, pues algunos fenómenos naturales han traído desgracia a casi el cien por ciento de los habitantes de este territorio.
Aunque buscamos a quien responsabilizar de los acontecimientos que han dañado a la población, es difícil culpar a alguien cuando en 2007 se registraron lluvias atípicas que provocaron la inundación de las subregiones Centro-Sierra, en 2008 Los Ríos y en 2009 La Chontalpa.
En 2007 se dijo que el mal manejo de las presas causó el desborde de los ríos Grijalva y Carrizal; en 2008 la culpa fue de las avenidas naturales causadas por las lluvias en Centroamérica y la región alta de Chiapas que rebosaron el río Usumacinta; en 2009 se considera que la inundación fue causada por el azolve de algunos drenes en la zona que hace 44 años prometía convertir a 22 poblados ejidales de Tabasco en el "granero del país".
La verdad es que existen atenuantes para las inundaciones como las obras del Plan Hídrico Integral (PHIT), pero eso no quiere decir que las bardas y camellones construidos en las orillas de los ríos; o los boquetes, canales o ventanas de alivio en los caudales eviten el impacto del descongelamiento de los glaciares a causa del calentamiento global.
No, por supuesto que no; este fenómeno provocado en gran parte por la contaminación y la desforestación de nuestro planeta eleva un centímetro anual el nivel del mar y provoca peligros y riesgos de desórdenes o trastornos provenientes de esos elementos, agentes o fenómenos naturales.
Nuestro país, en diferentes partes de su territorio, empezará a sufrir los efectos provocados por el calentamiento global, y quienes estudian estas manifestaciones aseguran que tendremos más desastres naturales, de mayor intensidad y duración, que pondrán en riesgo la vida humana y animal de México, y Tabasco particularmente.
Independientemente de las estrategias hídricas que el gobierno de Andrés Granier Melo ejecute para proteger a los ciudadanos, porque es su obligación velar por la seguridad e integridad física de sus gobernados, la Federación tiene la responsabilidad de proporcionar los recursos económicos suficientes para realizar las obras que hacen falta, además de otorgar lo necesario para superar la crisis en que se encuentra el pueblo tabasqueño.
El Estado tiene el deber prioritario de proteger a los ciudadanos ante los desastres naturales, con el propósito de evitar trágicas e irreparables pérdidas de vidas humanas, la destrucción de bienes materiales y el daño a la naturaleza; por eso es que el jefe del Ejecutivo tabasqueño exige constantemente a Felipe Calderón que envíe los recursos necesarios para atacar el problema y evitar consecuencias mayores en el futuro inmediato.
Nada más para que mis 200 leales lectores haga sus propias conjeturas les voy a reiterar lo que seguramente ya saben. En 2007 la inundación en la región Centro-Sierra fue superior a la de New Orleans, Estados Unidos. En aquel entonces se contabilizaron alrededor de un millón 200 mil damnificados y pérdidas superiores a los 31 mil millones de pesos.
En 2008, cuando la gente todavía no se recuperaba del impacto negativo del año anterior en su economía, vino un nuevo cataclismo que afectó a más de 120 mil personas en la zona ganadera de Los Ríos. En ese entonces se registraron mermas por más de 5 mil millones de pesos.
La naturaleza demolió también los bienes y la economía de quienes habitan en La Chontalpa, y, actualmente, en 2009, más de 200 mil personas sufren los embates de la creciente. El quebranto financiero todavía no se contabiliza, pero se calcula que será mayor al del año pasado, pues esa región está considerada como la de mayor producción en el estado.
Vemos entonces con incertidumbre el futuro por tanta tribulación en esta noble tierra que, además de enfrentar las consecuencias de los fenómenos hidrometeorológicos, también a tenido que poner el pecho a dos recortes presupuestales que suman más de 2 mil millones de pesos.
Ojalá y los legisladores federales del estado hagan alianza con la mayoría priísta y no priísta de todo el país, para que de esa forma consensen un presupuesto considerable, suficiente para superar la crisis que golpea a la gente de Tabasco desde 2007, pues aunque Andrés Granier ha hecho lo necesario, también requiere del respaldo de la Federación y de todos los actores políticos. Hoy más que nunca se necesita unidad y no confrontación estéril. Es por el bien de todos.
Sassón
A la mitad del camino, con una acentuada crisis financiera provocada por inundaciones, sequías y enfermedades, entre otras cosas, es necesario reflexionar, pensar y recurrir al sabio consejo de otros; hay que organizar lo que está desorganizado, deshacerse de lo que no ha funcionado en tres años y buscar el crecimiento desde otra perspectiva. En tiempos de crisis no se pueden despilfarrar recursos, al contrario, se deben ahorrar. No se debe invertir en carencias y deseos, sino hay que enfocarse exclusivamente a resolver las necesidades.
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