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Tabasco
Aislado Huapacal
No tienen energía eléctrica desde el domingo, no hay agua potable ni de pozo; pese a estar a 15 minutos de la vía Cárdenas-Coatzacoalcos, se encuentran incomunicados. (Foto: Marcelo López)
El Heraldo de Tabasco
6 de noviembre de 2009
Azarias Gómez González
Huapacal, Huimanguillo, Tabasco.- Desolación, lagrimas y luto campea desde el domingo en esta región del Suroeste de Tabasco, a donde solo se accesa por agua, tras el frente frío numero nueve que cobró tres vidas, y ha desbastado el campo y dejado en la ruina a cientos de familias que lo perdieron todo. Por la mañana del domingo los pobladores de Huapacal, se despertaron con las primeras lloviznas y viento que en la medida que transcurría el tiempo, fue creciendo hasta convertirse en una verdadera tormenta. Para el lunes los niveles del agua subieron, y para el martes el agua llenó el río Zanapa y la laguna La Pantanosa que por la noche desbordaron llevándose a su paso todo lo que encontró en el interior de las viviendas, además de las aves de corral, cerdos, borregos, perros, y enseres domésticos que formaban el patrimonio de las familias, cuyo sustento lo obtienen de la siembra del campo, cría de aves de corral y los más solventes a la ganadería extensiva. El martes por la noche la crecida y su corriente que provenía tanto de la laguna La Pantanosa, como del río Zanapa, cobro la vida de tres jóvenes de la comunidad. Las de Leobardo García Sánchez, de 30 años de edad; la de Bertino García Zenteno, de 22, y la de Usiel Hernández Álvarez. Los habitantes de Huapacal sepultaron el miércoles a Leobardo García Sánchez, quien murió tras ser arrastrado por la corriente cuando intentaba llegar a su domicilio, mientras que este jueves a las nueve de la mañana los pobladores tras una intensa búsqueda localizaron el cuerpo de Bertino García Zenteno, quien junto con Usiel Hernández Álvarez, inseparables compañeros, viajaban en un cayuco cuando fueron arrastrados por la corriente. Brigadas de personas intensificaban la búsqueda del cuerpo de Usiel Hernández, pero hasta ya entrada la noche de ayer, la búsqueda había sido infructuosa, mientras que el sufrimiento de las familias se agudiza. La madre de Usiel, Idolina Álvarez García, llora porque dice no esperaban la tragedia y demandan ayuda para encontrar el cuerpo de su hijo. Bertino es llorado, por su esposa María Nelly García Sánchez, que tiene un embarazo de ocho meses. Los familiares esperaban anoche la llegada del cuerpo de Bertino que a las tres de la tarde fue llevado a villa La Venta en donde se le practicaría la autopsia de ley. En esta región que además comprende comunidades afectadas como Huapacal en sus cuatro secciones, Paso de la Mina, en sus tres secciones, El Cabrito, Ignacio Gutiérrez Gómez en sus cinco secciones , Ejido Zanapa, Zapotal, El Tumbo, Tres Bocas en sus tres secciones, Florida, Ejido Barrial, San Fernando, Zapotal, San Miguel, Los Pinos, Ejido Luis Cabrera, y toda la región de Villa La Venta, el campo ha sido devastado. Aquí nadie ofrece información del número de ganado bovino siniestrado, pero las reses empiezan a emerger de lo que está convertido en mares, por lo que se calcula en cientos el número de cabezas de ganado muerto, y miles de hectáreas de pastizales que han sufrido pérdida total, y que tardarán en recuperarse más de un año. También se han perdido decenas de hectáreas de cacao, maíz, plátano, y hortalizas que constituyen parte del sustento económico de las familias. Y es que aquí los potreros se encuentran convertidos en lagunas de más de cinco metros de profundidad. La corriente que emanaba de la laguna La Pantanosa fue tan fuerte que sustrajo de su interior enormes marquetas de pantano que deposito sobre la carretera que comunica a decenas de comunidades. Por esta inmensidad de agua que por donde se mire está presente, las víboras venenosas corren sobre la superficie buscando tierra, pero el peligro no solo son las serpientes, sino que de La Pantanosa han salido los lagartos que también generan miedo entre los afectados que en albergues y sobre la carretera esperan amaine la lluvia y baje la creciente. En estas comunidades, principalmente en los huapacales, no se cuenta desde el domingo con energía eléctrica, no hay agua potable, ni siquiera agua de pozo profundo porque las tomas estan bajo el agua que cubre la tierra de Huimanguillo. A no más de 15 minutos de la carretera Cárdenas- Coatzacoalcos, los habitantes de Huapacal se encuentran incomunicados. Los víveres ya empezaron a escasear por lo que se calcula que habrá abasto solo para dos días, asegura Juan Carlos Arias Rueda, propietario de la principal tienda "La Canasta", quien colabora en la ayuda de auxilio a los afectados. Entre los productos que en 48 horas empezarán a escasear están: arroz, azúcar, galletas, aceite, café, entre otros, porque a esas comunidades a pesar de lo cercano de Cárdenas y Huimanguillo, solo se llega por lancha, surcando potreros que hoy están hasta cinco metros bajo el agua. A estas comunidades en donde viven miles de habitantes hasta este jueves llegó una brigada médica compuesta por dos médicos, el responsable del Centro de Salud de Huapacal primera, el médico general Andrés Somarriba Alvarado, y en la segunda sección, el odontólogo Lupercio Lastra Garduza. La misión será atender a todos los albergados enfermos de gripe, dermatosis, micosis, enfermedades de la garganta, y gastrointestinales que son las más recurrentes en ese tipo de contingencias, dado que hace casi una semana no entra un médico a la región, asegura Somarraba, quien aseguró haber llegado por el tiempo que sea necesario para atender a la población que requiera ser asistida. En varias bolsas de polietileno fueron llevadas las medicinas, las más esenciales para los problemas mencionados. En Huapacal primera, donde un centenar de habitantes esperan sobre la carretera se encuentre el tercer cuerpo, el de Usiel Hernández, están al frente las delegadas municipales de la primera y segunda sección. En el lugar hasta donde llegó el agente del Ministerio Publico de Villa La Venta, las delegadas municipales le pidieron se dispensara la autopsia porque los cuerpos estaban por cumplir tres días sin vida, pero la petición les fue negada. Del encuentro del cadáver de Bertino a las nueve de la mañana, fue avisado el Ministerio Público a las diez y media de la mañana, pero la autoridad se presentó hasta las tres de la tarde, todavía para trasladar el cuerpo a villa La Venta, por lo que el cadáver sería regresado a media noche. En estas comunidades la empresa Constructora Sísmica (Comesa)que labora para Petróleos Mexicanos, ha designado una cuadrilla de unos 20 hombres para auxiliar a la población, y se dedican a demás, a la búsqueda del tercer cuerpo en la inmensidad de hectáreas bajo el agua. Algunas instalaciones petroleras como peras y otros equipos de petróleos mexicanos se encuentran bajo el agua. Cerca de la pantanosa en medio de Huapacal primera y segunda sección, Pemex tiene nueve pozos, los Guarichos, todos en producción. Loable labor la de los productores de leche, que no obstante se verán afectados por la contingencia, han donado varios miles de litros de leche para ser distribuidos en los albergues. Los lacto productores de Huapacal apoyan con una generadora de corriente que sirve para cargar celulares que son de suma prioridad para la comunicación. El ayuntamiento de Huimanguillo apoya con lanchas, y el primer cadáver fue rescatado por la policía municipal, pero los habitantes aseguran que la ayuda es insuficiente y se requiere de más apoyo, del estatal, porque el agua tardará en bajar, y el líquido potable no existe en la zona. Y es que en el municipio más grande de Tabasco se calcula que son cerca de 30 mil personas los afectados de más de 50 comunidades, según ha revelado el alcalde Oscar Ferrer Abalos. Miguel García Hernández, padre de Bertino Hernández, salió esta tarde junto con el cuerpo de su hijo a villa La Venta, a donde se practicaría la autopsia de rigor. En la lancha donde viajaba el equipo de la Procuraduría General de Justicia, una víbora casi se aparejaba a la embarcación. Uno de los judiciales intentó en cuatro ocasiones matarla, pero los disparos del arma impactaron muy lejos del venenoso reptil que amenazante levantaba la cabeza. No se libró así, de los disparos de la cámara del fotógrafo Marcelo López. |
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