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Tabasco
'Deben jóvenes no olvidar a sus muertos'
Natividad González Bautista a pesar de su edad, mantiene viva la tradición de acudir al panteón a visitar a sus seres queridos. (Foto: Jorge Arias)
'AÑORO LA PARTIDA DE MI ESPOSO E HIJO'
El Heraldo de Tabasco
3 de noviembre de 2009
Brenda Rodriguez
Villahermosa, Tabasco.- La nostalgia del pasado se apoderó de Natividad González Bautista en el Día de Muertos; sus lágrimas invadieron su rostro al recordar a su esposo e hijo que dejaron la faz terrenal hace 5 y 10 años respectivamente, lo que la ha vejado en la soledad, el olvido y la indiferencia de sus familiares, que no se apiadan de su estado de salud que la imposibilita de realizar sus actividades cotidianas. Sus 74 años aún le permiten hablar, pero sus movimientos son casi desmayados, sus ojos marchitos de la tristeza que día a día devastan su salud, y que ahora es cuidada por sus vecinos, quienes la alimentan y velan por sus medicamentos cuando los necesita. Afectada de la vista y el oído y adolorida por problemas de artritis, doña Natividad sí se acordó de sus muertos, a quienes añora y llora aún por sus pérdidas irreemplazables porque la década que trascurrió después de perder a quien dio a luz no ha permitido el olvido, ni el lustro que su esposo ha pasado bajo la tierra del panteón de la colonia Sabina. Con la voz quebrantada y arrastrando las palabras, Natividad González Bautista, platica a sus fallecidos que este año le costó trabajo llegar a visitarlos, pues por su edad las enfermedades la aquejan, y no sabe si en el 2010 pueda regresar. "Si no regreso, es porque ya estoy con ustedes y nunca nadie nos separará". La longeva mujer narró cómo diariamente tiene que sobrevivir, tras la pérdida del pilar de su familia, pues la pensión que recibe por parte del ayuntamiento, donde su esposo trabajaba en el Departamento de Limpia, es poca, pese a que no la comparte con nadie, pues no recibe la visita de ningún familiar. "Cuando me he enfermado los vecinos son los que me llevan al doctor y me completan para comprara la medicina, si no tengo qué comer ellos me invitan. Se han convertido en mi otra familia porque están al pendiente de mí, porque es feo tener nietos o sobrinos y que los dejen en el olvido por el hecho de ser viejos", expresó mientras secaba sus lágrimas que sus ojos se dan el lujo de sacar pese a su estado. Aconseja a los jóvenes no dejar en el olvido a sus padres y abuelos, "además que si ellos han fallecido es su deber irlos a visitar, llevarles flores o si algo se los impide, hacerles un pequeño altar en su casa, pues, a los muertos aún se les respeta, se le venera y se les recuerda". "Con los pocos pesos que tengo, procuro mantener una veladora prendida y para estas fechas mando a comprar tamales y una cervecita pues a mis muertitos les gustaba, eso es lo que se acostumbra y debe seguir", dijo. Con estas palabras la devastada mujer emprendió camino, para visitar a su progenitora en el panteón de Tamulté. Dificultosamente se sostenía de una vecina que le ayudaba a sostener un morral con veladoras dentro, que no pudo quemar por los fuertes vientos que se presentaron el día de ayer. |
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