Opinión / Columna
|
Democracia Virtual
Eugenio Hernández Sasso
"Una piadosa pero cruel mentira"
El Heraldo de Tabasco
24 de octubre de 2009
|
Cuando en 2006 Felipe Calderón era candidato prometía grandes cosas para los mexicanos. Muchos creyeron en sus discursos y votaron por él para llevarlo a la Presidencia de la República, con el propósito de que gobernara con justicia y cumpliera todo lo que había dicho respecto a que los pobres vivirían mejor. A tres años de su mandato la mayoría de los habitantes de este país desean que rija cualquiera menos el panista que hace todo lo contrario a lo que algún día ofreció.
Durante su campaña, el 25 de abril de 2006 para ser exactos, dijo: "Mi política tiene un solo objetivo, crear empleos bien pagados para que tú y tu familia vivan mejor. Para eso voy hacer cuatro cosas. Primero voy a reducir los impuestos para quienes trabajan, producen o generan empleos y voy a simplificar su pago; segundo, voy a transparentar totalmente los impuestos que pagamos; tercero, voy a invertir mejor tu dinero, y, cuarto, voy a garantizar la estabilidad económica para cuidar tu patrimonio.
En aquel entonces el jefe del Ejecutivo federal no escatimaba palabras para engatusar al pueblo. "Por lo primero voy a bajar la tasa del Impuesto Sobre la Renta, porque los mexicanos que producen, que invierten, que trabajan, que generan otros empleos, no deben pagar más impuestos de los que se pagan en otras partes del mundo. Eso nos permitirá tener más inversión y más empleo que es lo que busco, y pagar impuestos será más sencillo que nunca, hacer una declaración la podrás hacer sencillamente y sin la ayuda de nadie".
Todavía se fue más al extremo. "Segundo, voy a manejar en caja de cristal el dinero del pueblo (ajá, y tu nieve de qué la quieres). Aquí no va haber ni fideicomisos ocultos ni cajas misteriosas, tú vas a saber a dónde se va, quién lo gasta, cómo se gasta hasta el último centavo que pagues de impuestos". Seguramente le faltó decir que ese cristal sería polarizado porque nadie sabe a dónde va a parar la mayor parte del presupuesto.
"Tercero, voy a invertir mejor lo que tenemos. Voy a invertir el dinero en lo que verdaderamente necesitas. Voy a invertir en escuelas y universidades de calidad para tus hijos. Voy a invertir en salud, no sólo para seguir con el seguro popular, sino voy por un seguro médico para todos, porque mi objetivo es que ningún mexicano esté sin médicos, sin medicinas y sin tratamiento, y voy a empezar con todos los niños que nazcan cuando yo sea Presidente de la República.
"Cuarto, voy a emplear también el dinero precisamente en las comunidades indígenas, en los caminos que hacen falta, en el agua potable. Voy a invertir el dinero en la seguridad que necesitamos para volver a salir a las calles con tranquilidad; y cuarto punto, decía yo, voy a garantizar la estabilidad económica ¿para qué? Para garantizar tu patrimonio. Voy a garantizar la estabilidad económica para que sigan bajando las tasas de interés y tú puedas adquirir una casa, para que puedas renovar tu cocina, para que puedas verdaderamente adquirir un auto. Voy a bajar las tasas de interés para que haya más inversión en México y haya más empleo. En síntesis, mi política fiscal será bajar impuestos para quienes producen, para que haya más inversión, más empleo y para que vivamos mejor".
Hasta ahí un fragmento de las mentiras del Presidente. Ahora les voy a comentar algo de nuestra triste realidad. Todos sabemos que la propuesta más reciente fue la de elevar un 2% a los impuestos. Gracias a Dios esto no prosperó, pero sí le subieron al IVA. Lo malo es que ese gravamen, a final de cuentas, lo pagan quienes menos tienen a través del consumo o bien de su trabajo.
Quienes saben de finanzas precisan que hasta ahora no se conocen experiencias en las que una economía en crisis encuentre soluciones al estancamiento o a la recesión aumentando más impuestos, al contrario, en la mayoría de los casos, ante la gravedad del conflicto, los gobiernos aplican políticas expansivas para estimular el crecimiento económico, a través de la extensión del crédito, la reducción de impuestos o el aumento del gasto público.
Por otra parte, datos recientes del INEGI indican que la tasa de desempleo alcanzó, en el mes de agosto, su mayor nivel en más de 13 años y rebaso las expectativas de los sectores productivos. Fíjese usted que el crecimiento implica un total de dos millones 870 mil personas sin trabajo y nada que se cumpla lo que Calderón Hinojosa cacareó en 2006.
A esto hay que sumarle los que se quedaron sin empleo al cierre de la compañía de en Luz y Fuerza del Centro, además de los 140 mil empleados del gobierno federal que se pretenden finiquitar en 2010.
Pero eso no es lo más trágico. Seguro que esto si le va a doler pero se tendrá que aguantar. No le queda de otra. De acuerdo con información divulgada por la fracción parlamentaria del PRI en el Senado de la República, en los últimos nueve años la burocracia de élite (entiéndase bien, de élite, no los que sacan la chamba) en México pasó de seis mil a 47 mil 495 plazas en toda la administración pública federal, pero además mejoró su sueldo al saltar de un promedio mensual de 39 mil pesos y prestaciones por 200 mil pesos en el año 2000, a 100 mil pesos mensuales y prestaciones anuales de 700 mil pesos promedio en la actualidad.
Pero agárrese no le vaya a dar un infarto, de acuerdo con una publicación de Excélsior, la Secretaría de Hacienda prevé, en el Proyecto de Presupuesto de Egresos 2010, que un subsecretario o titular de entidad gane al año tres millones 188 mil 175 pesos, de los cuales dos millones 395 mil 98 pesos son de salario. O sea, un sueldo mensual por 199 mil 591.5 pesos, y una percepción anual de 793 mil 77 pesos en prestaciones.
No necesito decirle más. Haga usted sus propias conjeturas y se dará cuenta que la caja de cristal está polarizada, el dinero se invierte en los amigos del Presidente o en pagar favores políticos y económicos a través de cargos gubernamentales, por concepto de campañas electorales. Los pobres cada vez están más infortunados y cada sexenio sale una nueva camada de ricos del gobierno.
En síntesis, todo lo contrario a la política fiscal de bajar impuestos para quienes producen, para que haya más inversión, más empleo y para que vivamos mejor.
Sassón
¡Cebo también! Diría la viejita.
Columnas anteriores
Columnas anteriores