Opinión / Columna
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Manifiesto
José Chablé Ruiz
Se niega PRD a ver causa de sus derrotas
El Heraldo de Tabasco
23 de octubre de 2009
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Las derrotas siempre duelen. No la asimilamos, no la comprendemos y no creemos que en la mayoría de las veces nosotros mismos seamos los autores de esos fracasos.
Y más en política. Quienes están cerca de los candidatos a un cargo de elección popular, gremial o corporativo, no se atreven a decirle la verdad de lo que ocurre a su alrededor, del posible fracaso que puede sufrir por la actitud que asume ante quienes lo van a elegir o ante el colectivo, por temor a dejar de pertenecer al círculo de amigos o a la cofradía.
En política no se analizan las coyunturas ni las circunstancias. No se prevén los escenarios de la competencia, de las alianzas, de las defensas, de las deslealtades. El político se cree el centro del universo y por lo tanto todos los astros tendrán que alinearse a él.
En Metafísica se enseña que la alineación puede darse, pero uno tiene que decretarlo con fe, con armonía, con transparencia, de tal manera que las fuerzas positivas puedan dominar a las negativas, exorcizando todo obstáculo o barrera con la ayuda del Creador, de Dios.
El político se siente creador, omnipotente, que todo se lo merece, por lo tanto, todos tienen la obligación de apoyarlo y hacerlo ganar, porque su filosofía es la Biblia que exorcizará todos los males sociales.
El pasado proceso electoral dejo enseñanzas a los actores políticos que participaron. Si no lo quieren ver, es porque se niegan asimismo.
El PRD y sus candidatos conocen, saben cómo es la competencia electoral en Tabasco. De tal suerte que ellos también echaron mano a las estrategias "oscurantistas" que siempre hace el PRI, que no es novedad, porque todos los partidos y todos los gobiernos hacen lo mismo, porque tienen la imperiosa necesidad de conservar el poder.
Los dirigentes y candidatos del PRD no pueden responsabilizar del todo al gobierno estatal de la derrota electoral que sufrieron el pasado domingo 18 de octubre, porque los únicos culpables del fracaso son ellos mismos.
¿Cómo se puede explicar las derrotas electorales del PRD en los municipios de Comalcalco y Huimanguillo, en donde los alcaldes Javier May Rodríguez y Oscar Ferrer Abalos han hecho buenos gobiernos en sus respectivas demarcaciones municipales? Sobre todo Javier May, según lo revelan las encuestas que al respecto tiene el gobierno del estado, herramienta social que predijo la derrota electoral del PRI en Paraíso, en donde establece que el peor alcalde de Tabasco, después de Antonio Priego Jiménez de Jalapa, es Francisco Santo Magaña.
Esta información la tiene sobre su escritorio el gobernador Andrés Granier Melo, quien tiene hoy una radiografía sociopolítica del estado, con la que habrá de modificar algunas acciones del gobierno estatal.
La explicación de las derrotas electorales del PRD está en la división de la militancia perredista y en el exceso de confianza que tuvieron los dirigentes estatales y municipales del PRD. El diputado perredista Alipio Ovando Magaña en Comalcalco, y el diputado solaztequista Ovidio Chablé Martínez de Escobar, en Huimanguillo, causaron un boquete electoral a su partido al oponerse a las candidaturas de Oscar Rosado Jiménez y Francisco Sánchez Ramos, respectivamente.
En Cárdenas, el desaseo administrativo del Ayuntamiento que preside Salvador Aquino Almeida, quien en vísperas de los comicios violó abiertamente la Ley Estatal de Seguridad Pública y los acuerdos del Sistema Nacional de Seguridad Pública al uniformar a 200 jóvenes como policías para "vigilar" el desarrollo de la elección municipal, y la división perredista prohijada por Carlos Alberto Wilson, Tomás Brito Lara, el diputado perredista Ezequiel Ventura Baños, Iván Peña Vidal, entre otros, generó la derrota electoral de sus candidatos a la alcaldía Avenamar Pérez Acosta, y a diputados locales Euclides Alejandro y Juan Reyes López.
En Jalpa de Méndez, los perredistas María Elena Reyes de la Cruz y Jesús Selván García terminaron con el dominio político que su partido tenía durante casi quince años en ese municipio, al negarse a apoyar a sus candidatos a la alcaldía, diputado Domingo García Vargas, y a la diputación local Antonio Sastré Segovia.
En Macuspana, desde la elección federal, el diputado José Alberto Pinzón Herrera sostenía una confrontación política con el exalcalde Fredy Martínez Colomé, que lo llevó a no ganar la diputación federal, y en el proceso local ambos se anularon, facilitando el triunfo a los candidatos priístas a la alcaldía Alfonso Pérez Alvarez, y a la diputación local Fernando Morales Mateo.
Y que decir de Nacajuca, en donde también el PRD se dividió por las candidaturas de Silvestre Alvarez Ramón a la alcaldía, y de Roberto Mendoza Flores a la diputación local. De ello son responsables Pedro Landero López y el diputado local Crisanto Salazar Ruiz.
Mención aparte merece la derrota electoral perredista en Centro, donde el candidato a diputado plurinominal Juan Manuel Fócil Pérez no solo boicoteó el proceso interno perredista para elegir candidato a la alcaldía, sino también promovió acciones leguleyas y mediáticas para poner en entredicho la conformación de la planilla de regidores, además de retirar cualquier apoyo al candidato Fernando Mayans Canabal, sin pensar que se hacia el harakiri.
Pero también el propio Fernando Mayans cometió algunos errores que esta vez lo alejaron de la votación que necesitaba para tener un triunfo contundente sobre el candidato priísta, y que en otra entrega puntualizaremos.
Tenemos entonces que la derrota electoral del PRD obedece más al divisionismo interno que a las presuntas irregularidades registradas en el proceso electoral local, que de tener las suficientes pruebas los candidatos perredistas perdedores podrían revertir los triunfos priístas en el Tribunal Federal Electoral.
Como prueba del reverso de la moneda perredista están los triunfos que obtuvo en Tenosique, Jonuta, Cunduacán, Paraíso y Jalapa.
FUSIL: Necesario un ejercicio autocrítico.
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