Opinión / Columna
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Democracia Virtual
Eugenio Hernández Sasso
Jesús Alí es el Centro de la ciudad
El Heraldo de Tabasco
3 de octubre de 2009
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Todo indica que la descomposición interna del PRD le ha imposibilitado, una vez más, la oportunidad de conquistar la victoria en un municipio tan importante como Centro, pues a 15 días de la jornada electoral en el estado, diferentes corrientes han unido sus esfuerzos a la campaña del abanderado del PRI, Jesús Alí de la Torre, y prácticamente dejaron a la zaga a Fernando Mayans Canabal
Nada más por mencionar un ejemplo de la terrible división en el PRD, déjeme decirle, mi leal lector, que en Jalpa de Méndez, Centla y Cunduacán, los mismos dirigentes del Sol Azteca se han rebelado contra la dirigencia estatal de Ramiro López Obrador, acusándolo de "vendecandidaturas" y desleal a la organización que inició, en 1988, un movimiento democratizador en Tabasco, con su hermano Andrés Manuel a la cabeza.
Han pasado ya 21 años y no hay manera que ese partido pueda hilvanar triunfos ininterrumpidos. Gana y luego pierde. Sus militantes han mostrado falta de capacidad para administrar en los municipios donde la ciudadanía les ha confiado el gobierno, y, por consecuencia lógica, al siguiente trienio malogran irremediablemente la elección.
Como no aceptan con integridad su derrota, recurren al trilladísimo discurso del fraude y la elección de Estado, para desacreditar a sus adversarios, así como también a las instituciones que al paso del tiempo se han ciudadanizado.
Vamos a enfocarnos específicamente al municipio de Centro. Mientras Mayans Canabal ha restado fuerza, Alí de la Torre ha sumado. Desde el principio los priístas empezaron a tejer la unidad en torno a su abanderado, y, como ya es sabido por todos, a finales de agosto declinaron José del Carmen Escayola y el extinto José Fuente Esperón, para fortalecerlo.
Por el contrario, el linaje perredista estropeó la designación de Fernando Mayans y actualmente no se ha hecho gran cosa para vigorizar su campaña.
Es de reconocer que el apoyo del alcalde priísta, Evaristo Hernández Cruz, y del exsecretario del ayuntamiento, Humberto de los Santos Bertruy, han catapultado con un vigor extremo hacia la victoria a Jesús Alí, pues quien tiene el control político en el municipio es precisamente el actual gobernante y se requería de su asistencia.
El impacto ante la opinión pública ha sido impresionante, pues queda demostrado que quienes al principio estuvieron en desacuerdo hoy brindan su respaldo para lograr el triunfo y cerrar el paso a la oposición en la demarcación más importante del estado.
Se puede detectar fácilmente que esa acción causó un boquete a los representantes del partido amarillo, pues cuando Hernández Cruz bateaba para el lado contrario los perredistas loaban su desempeño. Decían que era el mejor alcalde, el más honesto y leal a sus principios, pero actualmente lo menoscaban y dicen que ha puesto a disposición del PRI control, dinero y estructura. Ni modo. Así es esto.
No se puede negar que desde la formación del partido del Sol Azteca todos los priistas que se fueron a sus filas con un historial de corrupción se volvieron honorables, y cuando decidieron regresar al tricolor, como la buena hija, fueron calificados de traidores, desvergonzados y tramposos. ¿Quién los entiende?
Otro suceso impactante fue la declaración de Antelmo Iglesias Bravo, comisionado nacional en Tabasco del Partido del Trabajo (PT), quien declaró que ese instituto político apoyaba al candidato del Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia municipal de Centro.
De la misma forma, este jueves 1 de octubre José Domingo Pérez Vázquez, ex diputado federal suplente de Fernando Mayans Canabal, anunció su retiro de la campaña del postulante perredista, porque no está de acuerdo con la forma en que trata a la gente. "Siempre he trabajado con él, pero ahora no comparto la manera en que se está tratando a la gente", dijo.
Quizá tenga razón. Cómo va a estar de acuerdo si el doctor Mayans se ha dedicado a maltratar a la misma ciudadanía. Por ejemplo, el miércoles 30, la señora Graciela Hernández Arias (por cierto de la tercera edad) con domicilio en la calle Siete del fraccionamiento Lomas de Ocuiltzapotlán, acomodaba unas láminas de zinc que el gobierno del estado le dio para mejorar el techo de su casa. De repente se presentaron activistas de Fernando Mayans, la agredieron, le quitaron el artículo y la amenazaron con denunciarla ante la Fepade.
La señora, de edad avanzada, fue directamente con el abanderado perredista y hasta le enseñó el oficio con la fecha de cuándo solicitó el apoyo, pero no encontró solución a su problema, sino más bien el mismo argumento de que había que acabar con esas prácticas. ¡Hágame usted el reverendo favor! O sea que en temporada electoral la gente tiene que cancelar sus necesidades y el gobierno inmovilizar sus programas sociales, porque al partido de los López Obrador no les parece.
De nada le valió a doña Graciela decir que en la pasada elección se puso la camiseta del PRD como promotora de la campaña de Adán Augusto López Hernández para que se alzara con la victoria en la diputación federal. Simplemente fue juzgada y condenada por haber recibido respaldo de un gobierno que no distingue colores, partidos, credos ni religiones.
Sassón
Chucho Alí ha crecido con todas las muestras de apoyo de diferentes corrientes, pero es necesario que se cuiden las formas, de lo contrario podrían estar abonando al derribe del laurel en los tribunales.
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