Tabasco
Dictan genes en los niños criminalidad
Los trastornos de conducta propician el trastorno por déficit de atención con hiperactividad. (Foto: El Heraldo de Tabasco)
El Heraldo de Tabasco
11 de septiembre de 2009

Adriana Pérez Vargas

Villahermosa, Tabasco.- Diez de cada cien? niños presentan trastornos de conducta, es decir, muestran comportamientos? hostiles, agresivos o desordenados, propiciados por defectos genéticos, maltrato físico o psicológico, que de no ser tratados propician que el infante durante su adolescencia o juventud se asocien con grupos delictivos o consuman drogas, aseguró el médico? psiquiatra adscrito al Hospital Regional de Alta Especialidad "Dr. Juan Graham Casasus", Francisco Caballero Prado.

Añadió que la mayoría de las familias de "un niño malo" como se les conoce coloquialmente, no son responsables de la actividad conductual de ellos, debido a que es un problema generado por un mal funcionamiento que tiene que ver con la biología del cerebro.

Destacó que de los trastornos de conducta propician el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, que se caracteriza por distracción moderada a severa, periodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas.

Mencionó que si no es tratado el trastorno de hiperactividad con déficit de atención, el niño presenta fracaso escolar, y a la larga este trastorno puede prevalecer durante la vida adulta y puede dar lugar a un desajuste social.

Destacó que desde los tres años de vida del niño los padres de familia pueden detectar este problema psicológico cuando, "el niño no se integra a la escuela, no termina una carrera, fracasa en una vida de familia".

Explicó que el trastorno puede complicarse en el desarrollo de la personalidad o también con un trastorno por consumo de sustancias, adoptando conductas impulsivas e inquietas.

La agresividad no es una conducta propia del trastorno -añadió- puede presentarlo en la misma medida que una persona sana, con este tipo de problemas puede ser más alto el nivel de agresividad.

El psiquiatra expuso que la inquietud, y principalmente la impulsividad, llevan al niño a tomar actitudes bruscas en el trato con sus compañeros, ya que le es difícil respetar las reglas alejándolo de sus compañeros, y se convierte en una persona aislada.

Del mismo modo señaló que otra de las complicaciones que tienen que ver con la agresividad es que los padres pueden reaccionar con violencia, golpeándolo e insultando por su conducta, generando agresión en el niño.

Comentó que el tratamiento al que deben someterse los infantes debe ser psicológico, pedagógico y farmacológico a partir de los 6 años; edad en que puede diagnosticarse y dar un tratamiento oportuno durante toda la vida escolar e incluso hasta la adolescencia, pero si los síntomas persisten en la vida adulta también es necesario en esta etapa.

Los padres se pueden dar cuenta de este trastorno -agregó- cuando al niño le cuesta mucho trabajo esperar su turno, habla sin parar, se mueve constantemente, le cuesta trabajo concluir una actividad, se distrae con mucha facilidad y pareciera que cuando le hablan no escucha.

Comentó que si el niño no se trata a tiempo puede desarrollar depresión, puesto que no se adapta a su medio familiar o escolar y se siente rechazado socialmente; situación que lo reprime y para lidiar con esta depresión "utiliza sustancias ya sea alcohol, tabaco o sustancias prohibidas".

También subrayó que este tipo de pacientes tienen ser tratados con educación y medidas familiares, con orientación psicológica, con apoyo de los maestros y un manejo médico porque el trastorno es catalogado como una enfermedad.