Opinión / Columna
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Transparencia Política
Edwin Macario
Abonar a la concordia
El Heraldo de Tabasco
5 de septiembre de 2009
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A más de 20 años que en Tabasco el encono, la división y las traiciones frenaron el desarrollo social y convirtieron el ejercicio político en un campo de batalla sin reglas ni respetos para nadie, nuevos signos señalan tiempos mejores.
Los ciudadanos reciben mensajes alentadores de algunos de los actores políticos. Ningún desperdicio tiene la fotografía donde los candidatos más fuerte a la presidencia municipal de Centro, Jesús Alí de la Torre, del PRI, y Fernando Mayans, del PRD, aparecen juntos al coincidir en las entrevistas que concedieron al más influyente de los noticiarios en Tabasco, Telerreportaje.
También debe tomarse para la reflexión el pacto de unidad que ayer mismo dieron a conocer los dirigentes de los partidos Revolucionario Institucional, Adrián Hernández Balboa; Nueva Alianza, Juan Jacinto Bautista y Social Demócrata, Nelson Baños Moguel, y todos los .candidatos propietarios y suplentes registrados por estos tres partidos políticos, para establecer mecanismos de colaboración que vayan más allá del proceso electoral que ayer comenzó y culmina en la jornada comicial del 18 de octubre próximo.
Como ayer mismo lo dijo el candidato Jesús Alí, ya es tiempo que la política recupere su capacidad de servir a la gente, que sea -en el proceso electoral y en la misma vida social- una contienda de idea, de propuestas, de civilidad y de responsabilidad.
Es cierto. Los tabasqueños ya no aguantan el pleito estéril, la insolencia de quienes eligen apostarle a la descalificación o la ofensa.
Desde que la deslealtad y la traición se incubó en Tabasco contra el gobernador Salvador Neme Castillo, no sólo se rompió la unidad que prevalecía en la clase política, se le dividió y obligó a reacomodos partidistas, que en muy poco han favorecido a esta entidad del sureste mexicano, sino que se propició el arribismo al poder y el descaro en su ejercicio.
Una de las víctimas de esta descomposición política es el propio gobernador actual, Andrés Granier Melo, al que los enconados enfrentamientos y las deslealtades le han impedido reunificar Tabasco, fenómenos sociales provocados a los que se han unido los propios fenómenos naturales. Contra estos no se ha podido luchar con los solos recursos estatales y se ha caído en el abuso de quienes desde el centro de la República no sólo no han cumplido el plan hidráulico que se necesita sino que nos han robado la propia belleza del otrora orgullo de Villahermosa, nuestro río Grijalva.
Contra los predicadores del enfrentamiento, contra los desleales, los pescadores a río revuelto, han fallado las estrategias de las propias instituciones políticas y la tolerancia del propio gobierno.
Las nuevas voces de los candidatos de todos los partidos pueden abonar la tierra que el descontento ha preparado para la siembra de la concordia política, del respeto y la colaboración por Tabasco. Es, tal vez, la última oportunidad para llegar al cambio que los tabasqueños esperan de la política, más allá del 18 de octubre.
Jesús Alí, por lo pronto, al ser orador en el arranque de las campañas priístas de los candidatos a integrar los 17 Ayuntamientos y la próxima legislatura del Congreso local, pidió que en esta contienda electoral no se caiga en el juego de los que apuestan a la descalificación o la ofensa. Que se deje al electorado, inteligente y maduro, escribir la siguiente etapa del destino del municipio de Centro y de Tabasco.
Que ésta y otras voces que surjan en las campañas, de todos los partidos, no sean vox clamantis in deserto. Por bien de Tabasco.
Es cierto, como lo dijo el candidato priísta: la gente quiere gobiernos que dialoguen y trabajen conjuntamente, que sumen esfuerzos para que el ciudadano sea siempre el centro de su atención.
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