Opinión / Columna
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Javier Zenteno Barrios
¿Votar o no votar, y si voto?
Organización Editorial Mexicana
23 de junio de 2009
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A menos de dos semanas de las votaciones intermedias federales, continúa en el ambiente la duda de muchos mexicanos acerca de abstenerse o acudir a votar, y si acuden, ponderan la posibilidad de anular su voto.
Si bien hay organizaciones e intelectuales opinando a favor de esta medida, y según diversas encuestas se incrementa el número de ciudadanos que adopta esta decisión, no parece un movimiento articulado, con líderes visibles u organizaciones conocidas que lo estén impulsando, ni tampoco que tenga una cobertura nacional.
¿Qué hay detrás entonces? Entre otras causas, quisiera referirme a dos de ellas.
Una obedece a una estrategia electoral, pues en la medida en que se fomente el abstencionismo, o bien que los que acudan decidan anular su voto, en esa medida adquieren preponderancia los que sí asisten, que usualmente son los que tienen una filiación político-partidista definida. En otras palabras, el llamado "voto duro" de los partidos es el que domina las elecciones caracterizadas por el bajo número de sufragios, cuyos resultados varían si la mayoría de la población sin filiación definida vota.
Una segunda causa que se ha estado señalando es que se trata de un rechazo a la difícil situación que vivimos, lo cual es interpretado como una crisis de gobernabilidad que para ser superada en cualquiera de las tres instancias de gobierno requiere la votación por un partido o candidato determinado.
Sin menoscabo de la evidente y legítima preocupación de la sociedad por tener respuestas a la crisis que padecemos, no se ha considerado con la seriedad del caso y como una de las principales causas del "voto en blanco" la creciente distancia que se está manifestando entre los partidos, candidatos y campañas con la ciudadanía.
Los sistemas democráticos, tal como los conocemos, no se pueden desarrollar sin la existencia de partidos y organizaciones políticas, cuya principal responsabilidad es la de representar los intereses y aspiraciones de los diversos grupos sociales amalgamados a partir de un pensamiento común, proponiendo al mismo tiempo estrategias y políticas públicas para cristalizar los objetivos que se han fijado. En otro sentido, son los medios para integrar los órganos de gobierno y propiciar la formación de la voluntad del Estado en atención a los intereses legítimos de las mayorías, con respeto de las minorías.
Sin embargo, cuando en la realidad nacional lo que se sobrepone en muchas organizaciones y partidos son los intereses de unos cuantos; cuando sus mecanismos internos impiden decisiones democráticas; cuando sus candidatos carecen de cualidades o no son representativos de una corriente ideológica o grupo social; cuando no tienen propuestas coherentes y viables; cuando su actuación se guía sólo por actitudes pragmáticas para acceder al poder por el poder, o cuando sus campañas están dominadas por la diatriba, el infundio o la amenaza, francamente no resulta raro que los ciudadanos, ante la falta de opciones y propuestas, opten por la abstención o la anulación de su voto.
Indudablemente, votar es un derecho y una obligación ciudadana. No hacerlo es incumplir con un deber cívico que no tiene una sanción expresa. Anular el voto, tampoco. En todo caso, se trata de decisiones personales respetables.
No obstante, en la práctica a nada ni a nadie ayuda si lo que se pretende es expresar un rechazo, dado que ni se cuantifica ni se materializa a favor de los cambios que anhela la ciudadanía.
La única manera que tienen los ciudadanos para incidir en la vida pública de un país es a través de su participación activa, que inicia desde el más elemental cumplimiento de las obligaciones y derechos de las personas, y al mismo tiempo exigiendo de los demás el respeto irrestricto a sus derechos. Esta premisa, bajo una perspectiva política, implica cumplir con la obligación de votar, para asumir a plenitud el derecho de exigir a las autoridades el cumplimiento de los compromisos que contrajo en campaña.
Votemos el 5 de julio, exijamos a los candidatos por los que votamos y apoyemos los cambios de fondo que necesitamos los mexicanos.
fjzentenob@hotmail.com
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