Opinión / Columna
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Sergio Armendáriz Royval
Los destrozos que ha hecho el presidente
El Heraldo de Chihuahua
16 de marzo de 2010
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A reflexionar
"Difícil es templar en el poder a los que por ambición simularon ser probos": Salustio
Es de reflexionarse que un problema grave, provocado por la ambición de poder, margina del escenario la importancia de los verdaderos obstáculos para el desarrollo del país. México, como todos los países de economía capitalista dependiente del Imperio, ha sufrido de crisis recurrentes que han afectado seriamente a las clases más desprotegidas. Lo mismo pasa en otras latitudes; empero, sus pueblos han creado condiciones propias para atemperarlas o para eliminarlas, no han caído en los niveles de fascismo demagógico, ni de gazmoñería, como los que ha producido aquí la ultraderecha reaccionaria.
Grave es de veras la situación a la que ha llevado a la nación el régimen del ex presidente Calderón, razón por la cual sólo se preocupa por los procesos electorales y mantener la preeminencia política que significan bu$iness y much money. Entre tanto, los mexicanos nos debatimos en la miseria, la insalubridad, la ignorancia y la brutal violencia. Como nunca, se ha visto destrozada la economía; se ha deteriorado el poder adquisitivo de los trabajadores; se ha disparado el desempleo por el cierre de miles de empresas a causa de la violencia, de la 'inventada' influenza, del terror y de la falta de inversiones externas e internas. El régimen 'de facto' se ha quitado la máscara y hogaño actúa como un digno representante del nazismo más cruel y despiadado, que sólo defiende y protege los intereses de los poderes fácticos. Repito, su gran preocupación son las encuestas y los procesos electorales; al pueblo trabajador, que se lo lleve el diablo. Ya son conocidos los 'negocios' y corruptelas que desde el nefasto régimen foxiano se realizaron, y que han continuado exponencialmente con el señor Calderón, real presidente del Partido de Acción Nacional y que no le importa en lo más mínimo el Gobierno de la República.
Su partido vive una profunda crisis interna por la ambición de poder y por el reparto de cargos y canonjías. Para sobrevivir utilizan una doble moral, pues por un lado atacan con fiereza hitleriana toda organización de los trabajadores, como a los sindicatos, sin importarles en lo más mínimo su suerte y la de sus familias; odian y han odiado siempre a las clases pobres, las desprecian y, por otro, sólo les avientan migajas con sus programas asistencialistas y clientelares de chantaje social. Para significarse presumen ayuda -producto de la muy buena voluntad de los mexicanos- para los damnificados de otras partes y abandonan cruelmente a los desprotegidos mexicanos. ¡Señor Calderón!, le hablan los miles de afectados de Angangueo, Michoacán; se encuentran en la inopia por la criminal falta de apoyo federal.
El panorama político está hecho trizas porque sus muñecos de ventrílocuo sólo atinan a cumplir sus mandatos de agredir a las fuerzas de la oposición; se le debe recodar al presidente que son la mayoría tanto en el Poder Legislativo como en los gobiernos estatales y en sus congresos locales.
El atacar con virulencia a distinguidos miembros del PRI sólo evidencia su fragilidad político-electoral frente a los procesos del presente año y de los próximos dos.
En el cuarto año de gobierno -llamado de la consolidación- el régimen calderoniano tiene al país hecho una desgracia en todos los órdenes, pero eso sí, le urgen 'las reformas que el país necesita' y para que eso suceda necesita cómplices, perdón, a las otras fuerzas mayores que la suya. Al PRD lo manzanea con las 'alianzas' que, desde luego, habrán de ser derrotadas en las urnas; al PRI lo ataca de día y de noche, lo busca dizque para lograr la gobernabilidad, ja, ja, ja, nada les va a resultar; sus derrotas son ineluctables, porque el pueblo ya los conoce, ya lo verá usted, amable lector.
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