Opinión / Columna
|
Sergio Armendáriz Ch.
Comunicación de las familias empresarias
El Heraldo de Chihuahua
11 de febrero de 2012
|
Hace algunos meses, y ahora de nuevo abordamos el tema de la comunicación en las familias empresarias. Este es un problema que en muchas empresas familiares es la cultura del secreto. Esto sucede cuando en las empresas el dueño habla poco, explica poco y dice cosas diferentes a distintas personas, impidiendo así la generación de una información clara y completa. La falta de comunicación crea una serie de problemas, tanto para los miembros de la siguiente generación, como a los directivos y familiares que participan en la operación. Las empresas familiares participan de una doble naturaleza, ya que contienen a la familia y a la empresa.
No es fácil combinar una institución basada en el amor, opina Niethardt, con otra basada en intereses económicos. Los padres se comunican con sus hijos a través del afecto. Pero cuando padres e hijos comienzan a trabajar juntos en la empresa, resulta necesario que comiencen a comunicarse con un sistema que sea más racional. La comunicación es un proceso vital en las empresas. Por eso cuando hay poca comunicación o se utiliza un proceso inadecuado, seguramente aparecen los conflictos que se materializan en malos entendidos, rumores, discusiones, y malas relaciones personales.
Lograr una buena comunicación insiste Niethardt, requiere en primer lugar, de un análisis para determinar si la misma es buena y adecuada, y en segundo lugar, requiere que se le dedique tiempo para eventualmente aprender las técnicas necesarias para mejorarla.
Las diferencias más significativas de la comunicación son por una parte en la familia donde es afectiva, informal, implícita, está condicionada por la historia familiar y se basa en una jerarquía natural de los padres, hijos y hermanos. La comunicación en la empresa por otro lado, es operativa, formal, explícita y profesional.
El proceso de comunicación tiene dos elementos esenciales, el verbal y el no verbal. Por ello resulta conveniente conocer algo sobre las técnicas de comunicación tales como la empatía que es ponerse en el lugar del otro para entender lo que piensa o cómo se siente. Es muy importante para todos, ya que ayuda a mejorar y mantener una buena comunicación.
También es muy importante formar y entrenar a los miembros de la familia para que sepan escuchar y manifestar sus opiniones de una manera adecuada y oportuna, teniendo en cuenta que muchas veces cambiar la personalidad es imposible, pero modificar la conducta sí es factible.
Se ha comprobado que la buena comunicación es el pegamento más sólido e indestructible de la familia. Por eso debe intentarse que la comunicación fluya entre todos los familiares, de lo contrario, las posibilidades y el número de conflictos aumentan.
La gran mayoría de los casos en que desaparecen las empresas familiares, se deben a dificultades y problemas derivados de conflictos familiares que no se han resuelto a tiempo. Por eso el centro de los problemas generalmente está en la familia y no en la empresa. Se trata de aprender a expresar lo que uno siente sin que nadie se escandalice o sorprenda; de crear unos canales de comunicación por los que puedan circular de forma regular, las opiniones y sentimientos.
Por ello resulta necesario aprender a comunicarse antes de tomar decisiones importantes y establecer reglas escritas que regulen las relaciones entre la familia y la empresa.
Las habilidades de comunicación positiva, como la empatía o a escucha activa, permiten a los familiares compartir abiertamente sus necesidades y preferencias. La comunicación negativa, con dobles mensajes, críticas destructivas, etc., disminuye la habilidad de una familia para compartir sus sentimientos.
Empresa Familia Generaciones, S.C.
info@empresafamilia.com
Columnas anteriores
Columnas anteriores