Opinión / Columna
 
José Francisco Rivera Medrano 
¿Qué hacer, qué hacer?
El Heraldo de Chihuahua
3 de febrero de 2012

  José Francisco Rivera Medrano

Se preguntan muchos, a raíz del rompimiento de la desigual alianza del Panal con el PRI, pues nada, no vamos a hacer nada, sólo a trabajar, en la unidad, no con chismes ni chirinolas, y sin vísceras, falsos orgullos y menos revanchismos, porque eso sí nos perjudicaría; otros comentan que el rompimiento fue analizado y de común acuerdo, ahora resulta, que queremos jugar más que el dominó, qué modos de manear la burra, definitivamente no estoy de acuerdo con ese pensar, pero lo respeto y lo dejaremos al tiempo, será el mejor crítico, pero de que nos quitaban espacios, eso ni duda queda, que a los auténticos priistas nos beneficia, ni dudarlo, también.

Los orígenes de las alianzas muchos consideran a la comunión de intereses como condición, pueden ser idénticos o susceptibles de transformarse en idénticos durante la alianza. Los intereses, inicialmente no idénticos, deben permitir una convergencia de acción; esta convergencia tiene mayores probabilidades de realizarse en la alianza. Cuando básicamente más que un solo interés hay un grupo de intereses que pueden ser idénticos, diferentes o, inicialmente, incluso contrastantes, pero no era nuestro caso, ni con Panal, ni lo es con el Verde, puros juniorcitos, perfumaditos, parásitos del sistema, por medio de su dizque partido, que sólo buscan poder y posiciones políticas y estar vegetando en la nómina y protegiendo a sus familias, compadres, amantes y amigos de facultad, de empresas y negocios, como andamos mal informados, ahí disculpen, pero lo peor es que dicen los sabiondos que nosotros los parimos, pues qué parto tan mutante... "Ahí disculpen", nuevamente.

Pero la comunión de intereses no explica por qué los partidos elijen, en un momento dado, esa forma particular de cooperación que es una alianza. Y no otras formas de cooperación o de asociación (a ver si es cierto que la Chucky no rompió con Peña Nieto). Un tratado de alianza se suscribe cuando los intereses comunes de varios partidos no pueden procurarse más que con la estipulación del mismo, pero en el caso de nuestro sistema, los minis (ninis) partidos vegetan de los principales, la quieren gorda y liviana, pero no tiene la culpa el indio, sino quien los hace compadres, el Perderé y el PRI, mi partido, desgraciadamente.

Dignas de más atención son las hipótesis, más bien que ser creadas para algo, las alianzas surgen, según los sabiondos, contra alguien o algo. Y aquí se supone van en contra de la actual Administración federal encabezada por Acción Nacional; pero yo les comento, que esos no necesitan de echarles montón, ya es cuenta saldada con el pueblo, no se levantan ni con grúa, lo veremos el próximo primero de julio, ¿quién será el ganador, el jefe "Abstencionismo"?, pero nos gobernará el Gavioto.

Examinando casos históricos y contemporáneos, aunque no tanto, se llega a la conclusión de que las alianzas son la consecuencia de conflictos contra adversarios comunes, que incluso pueden ocultar temporalmente los conflictos entre los aliados.
 
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