Opinión / Columna
 
Alejandro Rueda Moreno 
Kórima dólar
El Heraldo de Chihuahua
2 de febrero de 2012

  Punto y aparte

"La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba, la solidaridad

es horizontal e implica respeto mutuo".

- Eduardo Galeano -

Alejandro Rueda Moreno

Rascándole a los pasajes de la infancia, recuerdo aquel fuerte tarahumara que cada semana pasaba por la casa vendiendo especias (cominos, hierba de la víbora y otras más).

Su cara siempre fue como de enojado y sus curtidos pies eran inmunes al dolor de una caliente banqueta; la mujer que en ocasiones lo acompañaba (junto con su respectiva comitiva de chamacos) nunca aceptó la escoba que mi madre le ofrecía para que barriera la banqueta y así ganarse ese "kórima peso" que nos pedía. Resultó digna la

comadre. Mi amigo Memo me recordó que el pueblo tarahumara jamás ha sido rogón, en cuanto reciben una negativa inmediatamente se alejan, llevando su sufrimiento al territorio del silencio, de un silencio que a veces los hace ver como conformistas y con ello un sinnúmero de adjetivos de nosotros, de quienes vivimos en la ciudad con las facilidades que ello conlleva.

En recientes días los tarahumaras han sido los protagonistas de las noticias nacionales de televisión, radio y prensa escrita.

Que debido a las inclemencias del tiempo no han podido cosechar, que están sufriendo

de hambre y que viven en pobreza.

Pero ¿esto es nuevo?, sin exigirle mucho a la neurona, conocemos la respuesta.

Los caprichos meteorológicos siempre tienen expuesto no sólo al pueblo tarahumara,

sino a todos los pueblos de indígenas de nuestro país, pero ahora el gobierno de todos los niveles, empresas y escuelas se dieron cuenta de la existencia de los rarámuri y se ha soltado una campaña de ayuda que encuentra lugar en lo efímero, es decir, pasando cierto tiempo el olvido llegará, pero ellos seguirán ahí, con su hambre, con su

frío, con su calor, con sus carencias.

En una absurda declaración, el coordinador de Oportunidades comentó que alrededor

de 20,000 tarahumaras han quedado fuera del programa alimenticio y del de atención

sanitaria, además se les suspendió su apoyo económico ya que no cumplen con las reglas implantadas de acudir dos veces a la semana a consulta (no mencionó que el hospitalles queda a más de 10 horas de camino).

Son fregaderas. Desconozco si los programas de apoyo al pueblo tarahumara cumplen con su objetivo, o si de la ayuda que se les destina reciban la mitad o menos de ésta, el caso es que la necesidad seguirá siendo de gran proporción mientras no se replantee

una estrategia para el sector agropecuario y forestal en la cual estén inmersos

nuestros hermanos rarámuris y todas las etnias de nuestra nación.

Hoy en las barrancas, mis compadres le piden al turismo su kórima dólar. Tienen

frío y hambre pero mensos no son. Pos luego.

Hasta la próxima.

a ruedam@hotmail. com

Miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua,

A.C.
 
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