Opinión / Columna
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Jesús Manuel Sánchez Aguirre
Pasión, intimidad y compromiso
El Heraldo de Chihuahua
25 de enero de 2012
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Jesús Manuel Sánchez Aguirre
Ante mi forma de ver las cosas, toda relación tiene un tipo de estructura, es decir, tiene un proceso, una serie de etapas alcanzadas que permiten ir creciendo y avanzando hasta conseguir cierta estabilidad para así alcanzar una plenitud.
Siguiendo este concepto, la estructura que yo creo debe darse en una relación entre un hombre y una mujer está conformada por tres etapas principales que forzosamente deben seguir con la misma secuencia ya que si no se logra conocer y superar la primera es muy complicado poder pasar a la segunda y lo mismo para la tercera etapa, sin haber vivido la primera y la segunda, difícilmente conseguirías la plenitud, de hecho me atrevería a decir que sería prácticamente imposible..., pero, ¿de cuáles etapas estoy platicando...? Son tres y son las siguientes: Pasión, Intimidad y Compromiso.
Sin duda, todo hombre y toda mujer deben tener una buena dosis de pasión en todo lo que hace y planea hacer, pero cuando se trata de conocer a otra persona, definitivamente la pasión es lo primero que debe nacer en las acciones y pensamientos de una persona porque como lo dice su definición, la pasión es la inclinación, preferencia o deseo muy ávido, ansioso de una persona por otra aunque también involucra padecer o sufrir precisamente por ese deseo ansioso provocado, pero que a la vez es el motor que logrará crear una inercia distinta y muy especial en ti que hace que vayas un poco mas allá, permite que te atrevas y te animes muy a pesar de las dudas y de los posibles malos resultados que pudieras enfrentar y sufrir cierto dolor, mientras tengas una duda pero tengas pasión, atreverse será la opción elegida.
Después de vivir un tiempo un tanto agitado por los sube y baja que puede provocar tanta pasión entre dos personas, seguramente llegará de manera muy natural, porque así lo establece la misma estructura del tipo de relación, una etapa un tanto más tranquila pero no menos aburrida ni mucho menos más sencilla, al contrario, pienso que los obstáculos por superar, serán aún mayores pero con el anhelo de que si logran ser superados, la recompensa sería también mayor. La intimidad es sin duda la segunda parte de este proceso humano. Obviamente intimidad no se refiere a tener relaciones, el concepto de intimidad es empezar a conocer la privacidad de la otra persona, es lograr que comparta contigo sus más profundos pensamientos y sentimientos. Créeme que lograr esto es la parte medular para saber si la relación va por buen camino además de ser el único camino para poder avanzar de igual manera al siguiente nivel.
Pienso que el compromiso tal vez no sea para todos, el comprometerse con una persona a tal grado es sin duda, la promesa más grande que una persona pudiera realizar. Después de haber superado la primera etapa de la pasión y enamoramiento donde se viven experiencias nuevas y vibrantes, das un giro un tanto brusco y empiezas a conocer muchas otras cosas de esa persona especial que lógicamente no todas te gustarán pero que aún así las aceptas y de alguna manera las haces parte de ella y después de algún tiempo hasta te empiezan a gustar. Es aquí cuando inicia la tercera y última etapa, empiezas a darte cuenta que te hace falta algo más, que esa persona con todo lo bueno y malo que ves en ella te agrada y deseas ansiosamente seguir descubriendo más sobre ella y compartiendo más, pero de otra manera, sientes algo así como que tu vida sin su vida a tu lado, no es vida plena, esto pienso quiere decir que es la hora de buscar un compromiso en toda la extensión de la palabra...
¿Existe algún tiempo establecido para lograr cada una de estas tres principales etapas que conforman una relación...? Claramente la respuesta es no.
No hay nada escrito para este tipo de cosas, simplemente creo que cuando uno lo desea, hay que trabajarlo con fe y paciencia porque como se podrán dar cuenta, no es un camino fácil ni corto, sin duda habrá que sufrir un poco para poder vivirlo plenamente, de otro modo, ¿dónde quedaría la felicidad de vivir en carne propia las bendiciones que otorga el haber logrado mezclar en un mismo fin pasión, intimidad y entrega...?
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