Opinión / Columna
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Juan Ramón Camacho Rodríguez
De incumbencia ciudadana
El Heraldo de Chihuahua
10 de febrero de 2011
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Juan Ramón Camacho Rodríguez
Ser ciudadano es un deber, no una opción. Adjunto a la colección de derechos que nos viene al considerarnos ciudadanos, recibimos el fardo de obligaciones inherentes. No hay escape, e intentar escapar delata falta de carácter, por no decir cobardía.
No es de ciudadanos dar la espalda a los problemas de la ciudad. No es de ciudadanos el recibir las bondades de serlo sin asumir igualmente las tribulaciones que se han de pasar para consolidar una sociedad. No es de ciudadanos el gozar del bien público sin responder ante los perjuicios del descuido o la apatía.
Como ciudadano, se tiene que ser responsable ante la sociedad; responsable de los daños causados por la omisión, la incompetencia y la ignorancia. Y es que no hemos sabido cumplir con nuestra parte en la tarea grande de hacer sociedad. Comenzamos por anteponer el "bien mío" al "bien de todos", y aquí estamos, culpando a cualquiera de lo mal que la pasamos como sociedad.
Un montón de individuos no hacen ciudadanía. Ser ciudadano es cosa distinta al cohabitar. Sí: hay ciudades con habitantes y sin ciudadanos. Habitar es estar, residir; ser ciudadano implica una serie de principios y normas de convivencia que nos vuelven responsables por igual ante la ciudad descompuesta, herida por habitantes que no han sabido ser ciudadanos.
La ciudadanía es una calidad de los habitantes. Afincarse en una ciudad no convierte en ciudadano al vecino. La ciudadanía es proceso y producto, hacerse y ser de una calidad que no cualquiera alcanza. La vecindad cuenta a los pobladores, mientras que la ciudadanía los hace valer.
El ciudadano es un ente socializado y socializante, que ha aprendido a ser, se ha formado como tal; está educado. Y esto le da valor; es mucho más que un habitante. La ciudadanización lo cambió, lo formó y lo dispuso para responder ante la sociedad, dándole derechos y haciéndole ver sus obligaciones.
El ciudadano en tanto ente responsable de socializar a otros para hacerles participar de las bondades de la ciudadanía, es consciente de su papel, y ante el fracaso tiene vergüenza. Su obligación quedó incumplida, y hay que ser responsable. La evasión de esta responsabilidad es, como ya dije, cobardía.
¿Qué es de incumbencia ciudadana? Todo lo que nos exija portarnos y comportarnos como personas comprometidas con normas y valores que enaltezcan la entidad social a la que pertenecemos, procurando afrontar con dignidad las deficiencias y fallas propias de esa entidad.
De incumbencia ciudadana es nuestra acción constante por elevar la calidad de vida propia y ajena, respetando las leyes y aplicando justicia.
De incumbencia ciudadana es preparar a nuestros hijos para que hagan las cosas de mejor manera que como las hemos hecho nosotros.
De incumbencia ciudadana es alistar a los estudiantes para el grande reto que es reconstruir una sociedad que por donde se le vea es decadente.
De incumbencia ciudadana es la conducta leal al bien común, esperando que el beneficio dado sea también recibido. Pequeñas acciones en cadena hacen un sistema conductual de beneficio colectivo: menos basura, más productividad, menos delincuencia, más seguridad.
De incumbencia ciudadana es el procurar sin descanso, desde el lugar que nos toca ocupar en la sociedad, una mejor comunidad, poniendo el ejemplo.
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