Opinión / Columna
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Luis Rubén Maldonado Alvídrez
Ultimaletra es imagen: 66 años
El Heraldo de Chihuahua
10 de febrero de 2012
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Por Luis Rubén Maldonado Alvídrez
MÉXICO, D.F.- Casi 42 mil voces formaron un majestuoso coro para celebrar sus 66 años de existencia. Voces experimentadas y novatas; talentosas y no tanto; poderosas y débiles; ricas y pobres, todas unidas para entonar el maravilloso "olé" ante las suertes que el artista del capote aplicaba al bravo toro. No hay mejor manera de festejar su cumpleaños, la Monumental Plaza de Toros México lucía radiante en su cumpleaños sesenta y seis, el pasado 5 de febrero.
Y cómo no iba a estarlo, el cartel de su aniversario era de lujo: encabezado por el famosísimo madrileño Julián López el Juli; el triunfador mexicano José Mauricio; el orgullo de Alicante, José Mari Manzanares, y el joven heredero de una de las dinastías taurinas más queridas en el México taurino, Diego Silveti. Un cartel de lujo, integrado por triunfadores consumados y otros en ascenso al estrellato, nombres que fueron estímulo suficiente para abarrotar la plaza de toros más grande del mundo.
El aniversario de la México coincide con la conmemoración del día de la Constitución. La monumental fue inaugurada el 5 de febrero de 1946 con un cartel de leyenda: Luis Castro el Soldado, Manolete y Luis Procuna, que lidiaron toros de San Mateo.
En aquel entonces, la intención era construir "La Ciudad de los Deportes", que además contaría con estadio de futbol, canchas de tenis y frontón; boliches, cines, restaurantes, arena de box y lucha; alberca, playa con olas así como área para ferias y exposiciones. Del ambicioso proyecto emanado de la visión empresarial del empresario yucateco de origen libanés Neguib Simón, sólo se pudieron concretar la Plaza de Toros México y el Estadio Azul.
El ingeniero Modesto Rolland fue el responsable de la magna obra que se comenzó a construir el 1 de diciembre de 1944, la México es una colosal obra monolítica de concreto armado y su ruedo se encuentra veinte metros por debajo del nivel de calle y cuenta con una gigantesca capacidad de 41,262 personas sentadas.
El pasado 5 de febrero, el cartel de lujo no decepcionó a la muchedumbre y le arrancó sonrisas jubilosas, asombros, suspiros y hasta sustos. El Juli y el heredero Silveti sufrieron revolcones por parte de sus astados y heroicamente se despojaron de su casaca para continuar toreando. Pero la cereza del pastel del máximo recinto taurino mexicano, fue sin duda, la actuación de la gran figura que es el Juli. Como si fuera todo un poeta, tomó el capote como el poeta toma su pluma y nos dibujó versos fabulosos con el capote que a la postre se convirtieron en seductor poema que le valió cuatro orejas para convertirse en el triunfador de la tarde.
El mexicano José Mauricio y el español José Mari Manzanares se llevaron un apéndice cada uno, para completar 6 en la tarde. Para infortunio de Silveti, la espada le jugó chueco y se fue con las manos vacías. La verdad tuve la esperanza de ver salir a Silveti en hombros junto con el Juli. Para otra será.
Lo cierto es que, ante un año previo difícil para la tauromaquia, que ha sufrido embates políticos y presiones diversas para lograr su extinción, La México demostró este pasado 5 de febrero, que a sus sesenta y seis años, está más viva que nunca, más vigente, radiante y lista ahora, para dar el paso urgente en el mundo taurino mexicano: impulsar a más figuras nacionales, puesto que no podemos andar presumiendo un recinto tan glorioso como la México y carecer de figurones.
¡Olé por larga vida a la fiesta brava!
ULITMALETRA
Con todo el cariño y admiración que le tengo a don Felipe Terrazas, me uno a su dolorosa pena por la pérdida de su querida Rosita, quien ya descansa en paz. Un fuerte abrazo para usted y sus hijos.
fruslero@yahoo.com
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