Opinión / Columna
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César Jauregui Moreno
Respuesta a Teto
El Heraldo de Chihuahua
18 de marzo de 2010
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Amicus Plato, sed magis amica veritas: Aristóteles "Platón es amigo, pero la verdad es más amiga"
El día de mi registro como precandidato del PAN a la Presidencia Municipal de Juárez, una periodista me preguntó, ante mi aseveración de que se requería desvincular a la Policía Municipal juarense de los grupos del crimen organizado, si indagaría e investigaría a mayor profundidad el asunto del nombramiento de Saulo Reyes, hoy preso por el delito de tráfico de drogas en El Paso, Texas, como coordinador operativo de la Policía Municipal durante la gestión gubernamental de Teto Murguía.
Ante mi respuesta en sentido negativo, aclarando que como particular carezco de facultades de investigación, la periodista insistió en mi opinión sobre ese nombramiento. Y contesté lo siguiente: "Quien realizó ese nombramiento o es un corrupto, o un inepto. Inepto porque designar a un narcotraficante como jefe policiaco denota falta de cuidado y atingencia en tan delicada responsabilidad. O corrupto porque si lo hizo a sabiendas, pues hay va diciendo". La candidatura de Teto Murguía será un escándalo nacional. Ya comienza a serlo.
Ese mismo día, en escenografía montada para la ocasión, con aproximadamente 800 obreros de maquiladora transportados indignamente por el sempiterno líder de la "ceteme" local, el ínclito profesor Díaz Monárrez, "el Teto" celebraba su regreso a los primeros planos del priismo. Embriagado por su triunfo, llamó a la unidad de su partido alertando a los asistentes "para cada vez vayamos detectando a los traidores". Y ya en el éxtasis de su extravío verbal, emulando a Fidel Castro en relación al exilio cubano de Miami, dijo enfebrecido: "Cuando los barcos se están hundiendo las primeras que abandonan la embarcación son las ratas y por eso ahorita que la ciudad está en crisis los primeros que huyen lejos o no tan lejos sólo aquí al otro ladito son las ratas". De sus palabras algunos medios hasta hicieron festejo: "Teto y su lenguaje coloquial". ¿Qué pensarán los miles de juarenses que se han tenido que ir porque los extorsionaron, los secuestraron, les asesinaron algún familiar o fueron perjudicados en su patrimonio? Seguramente no acudirán en masa a votar por quien los llamo "ratas".
En su jolgorio, un periodista le preguntó sobre la opinión que le merecían mis palabras durante el registro de mi precandidatura. Se dijo sorprendido y afirmo que "dudaba que Jáuregui hubiera dicho eso porque era su amigo".
Ante las palabras de Teto, sólo diré lo siguiente: Hace tres años, cuando Teto se enteró de mi precandidatura a la Presidencia Municipal, hizo todo lo posible porque yo no fuera el candidato del PAN. El motivo: mis declaraciones hablando sobre el evidente contubernio de su policía con el crimen organizado y mi intervención, con la ley en la mano, que evitó que en el Congreso del Estado se permitiera que su administración contratara un endeudamiento de cientos de millones de pesos que hubiera comprometido aún más a las ya de por sí mal administradas finanzas municipales.
Hoy que Teto me llama su amigo, le diré que su amistad es cuando menos extraña. Y le diré también lo siguiente: el Juárez de hoy, el Juárez de la inseguridad, la corrupción gubernamental denunciada por los propios priistas, el Juárez de las extorsiones, de la institucionalización del contubernio entre crimen organizado y Policía Municipal; el Juárez de las casas abandonadas, de los negocios en quiebra, del miedo de sus habitantes al salir de sus casas, fue edificado piedra sobre piedra en su gobierno. Lo que hoy es Juárez, no es absoluta responsabilidad de Teto, pero sí es amplia su responsabilidad sobre lo que hoy vivimos. Y le diré, como dijo el filósofo alguna vez: soy amigo de quienes ustedes quieran, pero soy más amigo de la verdad. No se te olvide eso Teto. Porque en Juárez la campaña política que se avecina será el debate por la ciudad. Por lo que soñamos hacer. Por lo que soñamos construir. Pero también lo será de lo que soñamos acabar. De lo que soñamos exterminar y de lo que soñamos que no vuelva a ocurrir. Sobre todo de esto último porque la ciudad no aguanta tres años más de malos gobiernos. Y miles piensan Teto, más de los que imaginas, que no aguanta tres años más de tetolandia. Al tiempo.
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