Internacional
Un centenar de países declararán ilegales las bombas de racimo
Organización Editorial Mexicana
1 de diciembre de 2008

AFP

Noruega, Oslo.- Un centenar de países firmarán esta semana un tratado en Oslo que pondrá fuera de la ley a las bombas de racimo, aunque los principales fabricantes y usuarios de esas armas -EEUU, Rusia, China e Israel- no figurarán entre los signatarios.

El tratado que se consiguió alcanzar en Dublín en mayo pasado prohibirá la producción, uso, almacenamiento, comercio y traslado de esas armas, particularmente mortíferas para la población civil.

"Es una de las escasas ocasiones en la Historia para que una categoría íntegra de armas sea prohibida", se congratuló Thomas Nash, coordinador internacional de la Coalición contra las Submuniciones (CMC), organización que reagrupa a unas 300 ONG's.

"A partir de ahora, será improbable que se usen bombas de racimo a gran escala", afirmó.

Las bombas de racimo (BASM) pueden contener varios cientos de "bombitas" que se dispersan en un vasto perímetro pero no estallan al mismo tiempo, convirtiéndose así en minas antipersona, prohibidas por la Convención de Ottawa de 1997.

Según Handicap International, unas 100.000 personas, el 98% de las cuales eran civiles, murieron o quedaron mutiladas por la explosión de esas bombas en todo el mundo desde 1965. Más de un cuarto son niños, que las confunden con juguetes o latas de conserva.

"No es una cuestión de desarme, es un asunto humanitario", afirmó Annette Abelsen, una responsable del ministerio noruego de Relaciones Exteriores, que desempeñó un papel destacado en el proceso de prohibición.

En Laos, el país más afectado por las bombas de racimo, la aviación estadounidense lanzó 260 millones de submuniciones entre 1964 y 1973, el equivalente a la carga de un bombardero B52 cada ocho minutos durante nueve años.

Dispersas en los campos, estas armas hacen peligroso el cultivo de productos alimentarios indispensables y siguen provocando muchas muertes décadas después de que terminen los conflictos.

El miércoles próximo, Francia y Gran Bretaña estarán representadas por sus ministros de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner y David Miliban. Japón, Canadá, Alemania y Australia, estarán entre los firmantes.

Pero, como ha ocurrido con la Convención de Ottawa sobre las minas antipersona, otros países, que paradójicamente son los principales fabricantes y utilizadores de las bombas racimo, brillarán por su ausencia: Estados Unidos, Rusia, China e Israel.

Las ONGs confían en que la llegada a la Casa Blanca del demócrata Barack Obama, en enero próximo, podría traducirse en un cambio de la posición de estadounidense.

"En el pasado, Obama votó a favor de una reglamentación nacional sobre las submuniciones en Estados Unidos", recordó Grethe Oestern, responsable del Norwegian People's Aid y copresidennte de la CMC.

"Que Estados Unidos adhiera a un tratado en el futuro no es, por lo tanto, una posibilidad teórica", afirmó.

En 2006, Obama apoyó en el Senado estadounidense un texto, que finalmente fue rechazado, que prohibía lanzar BASM en zonas habitadas por civiles.

Según las ONGs, la Convención de Oslo también permitirá estigmatizar a los países no firmantes que recurran a las bombas de racimo.

Según Nash, el hecho de que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no use BASM en sus operaciones en Afganistán o en otros países, y el rápido desmentido de Moscú de informaciones de que las había usado contra Georgia en agosto, muestran que para esos países también es "moralmente inaceptable" utilizarlas.

"Inclusive grandes países como Rusia hacen lo posible para no ser asociados al uso de bombas de submuniciones", destacó, antes de considerar que ello es una señal indudable del cambio de mentalidad.

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