Chihuahua
Teme al narco el periodismo en México
Lars Björk, comunicador sueco. Foto: El Heraldo de Chihuahua
Coarta libertades
El Heraldo de Chihuahua
19 de septiembre de 2008

Ever Haro

Chihuahua, Chihuahua.- El periodista Lars Björk señaló que, a pesar de la libertad de expresión que hay en México, su periodismo tiene miedo al narco y a quienes matan por haberse denunciado la corrupción que impera en las instituciones.

Señaló que en una nación que no es democrática, esa libertad se torna complicada, ya que está sujeta a las decisiones que sólo unos pueden tomar; lo que se traduce en la pérdida de libertades y derechos entre los ciudadanos, propiciadas por la división de los poderes.

"En esos países la crítica al poder es un delito", afirmó.

Expresó que la libertad de expresión debe tomarse siempre como un instrumento para provocar el cambio, aún en los gobiernos u otras esferas políticas

"El periodista debe hacerlo con voz propia, con la opinión que puede tener el testigo de la realidad que ha comprobado por sí mismo, pues se convertirá en la voz del necesitado", expresó.

Narró que él se acercó a un poblado de Marruecos, en Africa, para conocer las historias ocultas tras el silencio político que prevalece en ese país gobernado por el rey Mohamed VI, encontrando detalles que el mundo debía conocer en torno a la ocupación; empujando paulatinamente los límites de la censura.

"Una vez observé a unos jóvenes manifestándose y a la policía reprimirlos con brutalidad. Por estar ahí me acusaron de no ser un periodista serio, amenazándome con acusarme de ser parte del grupo Al Qaeda", relató, agregando que la agencia de noticias del Estado marroquí publicó una nota en la que se le calificó de instigar una protesta ilegal, así como de prófugo de su justicia.

De ahí que señalara que el periodista tiene la obligación de asistir a las personas a mejorar su calidad de vida. Sin embargo, reiteró, siempre existirá algún riesgo.

"Los medios no deben ser objetivos sino imparciales, aún cuando se trata de grupos de terroristas. Lo más importante es encontrar sus motivos para exponerlos a la opinión pública".

Dijo que el respeto hacia el individuo cambia mucho de un país a otro, en unos se restringen las imágenes sangrientas y en otros no, tal como no se respeta el derecho a la intimidad de una familia que acaba de perder a un ser amado. En esos casos, el periodista debe asumir una responsabilidad y ética.

"Estos problemas tienen que ver con la política, la equidad social. Únicamente cada persona tiene la solución a ellos, con su participación", concluyó.