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Chihuahua
Exigen habitantes una explicación
Conjuntos musicales, y un pueblo entero acudieron a despedir a los muertos en su mayoría estudiantes, quienes eran la alegría del lugar. Foto: El Heraldo de Chihuahua
El Heraldo de Chihuahua
19 de agosto de 2008
El Heraldo de Chihuahua
Creel, Chihuahua.- Prácticamente todo el poblado de Creel acudió al entierro de las víctimas de la masacre del sábado; el panteón Seccional fue escenario del dolor y el repudio que embarga a esta comunidad, que clama justicia al mismo tiempo que levanta sus oraciones al cielo, pidiendo por el alma de sus seres queridos y porque la paz reine de nuevo en este pacífico poblado de la Sierra. Cuando llegaron los vehículos que transportaban los restos mortales de las víctimas, el silencio inundó el panteón. Nadie sabía qué decir o consideraba innecesario expresar con palabras lo que ya se percibía en el ambiente. Conjuntos musicales despidieron a padres, hijos, hermanos y amigos que partieron de forma apresurada, teniendo toda una vida por delante; ni las letras de "Amor eterno" o "Te vas ángel mío" pudieron apagar el llanto de las familias que al mismo tiempo pedían al cielo una explicación de la razón de esta tragedia. En todos lados se podía ver personas llorando, mientras eran consolados por familiares y amigos que compartían el inmenso dolor, y al igual que ellos repudiaban este terrible asesinato. A un lado de la multitud, un par de monjas sostenían una cartulina que decía: "Qué surja la paz en nuestros corazones; estamos con ustedes y oramos con ustedes", ese era el sentir general de la gente que fue únicamente a apoyar a sus vecinos en este trago amargo. Pese al dolor, la indignación por este crimen surgía entre la gente; no podían encontrar una explicación a este suceso inédito y se persignaban al recordar la tragedia. Una de las personas que acudió a brindar apoyo dijo: "Esto es demasiado, la inseguridad ya sobrepasó los límites; se tiene que hacer algo al respecto". Mientras tanto, una mujer notablemente consternada dijo: "Ya no encontramos seguridad en ninguna parte; debemos cuidarnos mucho porque en cualquier momento nos puede suceder lo mismo". Lentamente, las personas fueron desalojando el camposanto. Entre sollozos caminaban a sus domicilios tomándose de las manos o dándose palmadas en la espalda, como queriendo decir que sentían el mismo dolor. |
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